¿El estrés acelera la aparición de canas?
Dormir mal, la presión constante y la ansiedad no solo afectan al ánimo
Alicia D. Romero | Mallorca, 18 de Septiembre de 2025 | 04:00h

El estrés no solo afecta al estado de ánimo o a la salud física: también puede dejar huella en la apariencia. Investigaciones recientes sugieren que las canas prematuras no dependen únicamente de la genética o de la edad. El estrés, especialmente cuando es intenso o sostenido en el tiempo, puede acelerar la pérdida de pigmento en el cabello. Este fenómeno ha despertado gran interés en la comunidad científica, que busca comprender los mecanismos biológicos detrás de este cambio estético que preocupa a tantas personas.
El color del cabello depende de los melanocitos, células encargadas de producir melanina, el pigmento que determina tonos que van del negro al rubio. Estos melanocitos provienen de células madre localizadas en los folículos pilosos. Cuando este proceso funciona con normalidad, las células madre se regeneran y mantienen la producción de pigmento, conservando el color natural del cabello.
Sin embargo, diversos factores pueden alterar este mecanismo. Uno de los más investigados en los últimos años es el estrés, que parece influir en la capacidad de los folículos para mantener la pigmentación.
QUÉ DICEN LOS ESTUDIOS CIENTÍFICOS
Un estudio publicado en 'Nature' (Zhang et al., 2020), realizado en ratones, reveló que el estrés agudo activa el sistema nervioso simpático —el mismo que se pone en marcha en situaciones de alerta— y libera grandes cantidades de noradrenalina. Este neurotransmisor acelera la pérdida de células madre en los folículos, impidiendo que se formen nuevos melanocitos. Como resultado, el folículo deja de producir melanina y el cabello crece gris o blanco.
En el caso de los ratones, este daño resultó irreversible: las células madre agotadas no se regeneraron. Aunque todavía no se ha demostrado con la misma claridad en humanos, la investigación apunta a un mecanismo biológico que podría explicar por qué el estrés acelera la aparición de canas prematuras.
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ESTRÉS AGUDO VS. ESTRÉS CRÓNICO
Los científicos advierten que tanto el estrés agudo —un susto o una emergencia— como el estrés crónico pueden influir en la pigmentación capilar. El problema más persistente se asocia al estrés prolongado, que mantiene al sistema nervioso en estado de alerta constante.
Falta de sueño, ansiedad, presión laboral o problemas emocionales pueden contribuir al desgaste de los folículos. Con el tiempo, el cabello pierde progresivamente su capacidad de regenerar el pigmento, lo que favorece la aparición temprana de canas. En casos de estrés intenso y breve también pueden observarse cambios en la coloración, aunque la ciencia aún estudia hasta qué punto estos efectos son duraderos en humanos.
FACTORES DE PROTECCIÓN Y PREVENCIÓN
Aunque el envejecimiento es un proceso natural que inevitablemente conduce a las canas, los expertos recomiendan adoptar hábitos que reduzcan los niveles de estrés para retrasar el proceso:
- Meditación y técnicas de relajación. Ayudan a calmar el sistema nervioso.
- Ejercicio regular. Favorece el equilibrio hormonal y mejora el estado de ánimo.
- Alimentación equilibrada. Una dieta rica en antioxidantes protege las células.
- Sueño reparador. Dormir bien es clave para la recuperación celular.
- Vida social activa. Mantener relaciones positivas aporta resiliencia emocional.
Estos hábitos no garantizan que el cabello conserve su color indefinidamente, pero sí pueden retrasar el proceso natural de encanecimiento y mejorar la salud en general.
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EL VÍNCULO ENTRE ESTRÉS Y APARIENCIA FÍSICA
El hallazgo de que el estrés puede influir directamente en la pigmentación capilar pone de manifiesto la estrecha conexión entre bienestar emocional y aspecto físico. Aunque se necesitan más estudios en humanos, los resultados en modelos animales ya ofrecen una razón de peso para priorizar la salud mental.
En definitiva, cuidar el equilibrio emocional no solo mejora la calidad de vida, sino que también puede retrasar la llegada de esas hebras plateadas que solemos asociar con el paso del tiempo.









