Por qué la risa quema calorías y mejora la circulación

La risa activa más de 100 músculos, quema calorías, mejora la circulación y libera endorfinas

Alicia D. Romero | Mallorca, 10 de Septiembre de 2025 | 06:00h

La risa es uno de los gestos más universales del ser humano. Además de contagiosa y símbolo de alegría, también es una herramienta natural de bienestar físico y emocional. Estudios recientes han demostrado que reír no solo ayuda a liberar tensiones, sino que también puede contribuir a quemar calorías y mejorar la circulación sanguínea.

A lo largo de la historia, la risa ha estado vinculada a la vitalidad y la buena salud. Filósofos de la antigüedad ya destacaban su valor como mecanismo de equilibrio emocional, y en la actualidad la ciencia confirma que se trata de un acto complejo con repercusiones en el cerebro, el sistema nervioso y el aparato cardiovascular.

Investigadores en neurología, psicología y medicina interna coinciden en que reír es una respuesta natural que activa circuitos cerebrales relacionados con el placer y la recompensa. Pero su impacto va mucho más allá: cada carcajada desencadena reacciones fisiológicas que influyen en el metabolismo, el sistema inmune e incluso en las relaciones sociales.

UNA GIMNASIA INVISIBLE


Cuando reímos a carcajadas, activamos más de 100 músculos en el rostro, el abdomen y el diafragma. Este esfuerzo provoca un ligero aumento del gasto energético, lo que se traduce en una quema de entre 10 y 40 calorías por cada 10 minutos de risa, según cálculos de investigadores en fisiología. Aunque no sustituye al ejercicio físico, sí aporta un beneficio metabólico adicional.

El movimiento rítmico del diafragma también contribuye a mejorar la ventilación pulmonar, favoreciendo una mayor oxigenación del organismo. En este sentido, la risa actúa como un entrenamiento respiratorio que limpia las vías aéreas y ayuda a reducir la tensión muscular acumulada.

Otro aspecto interesante es que, al ser un ejercicio natural y espontáneo, puede integrarse en la vida cotidiana sin esfuerzo. Una simple conversación divertida, una película cómica o una anécdota compartida bastan para activar este mecanismo de bienestar que, de manera invisible, tonifica y revitaliza al organismo.

EL EFECTO CARDIOVASCULAR DE REÍR


Reír también actúa como un ejercicio aeróbico suave. Durante el proceso, la frecuencia cardíaca y la presión arterial aumentan ligeramente, lo que mejora la circulación sanguínea y la oxigenación de los tejidos. Tras unos minutos, el cuerpo entra en un estado de relajación, similar al que se produce después de hacer deporte.

El flujo sanguíneo más eficiente protege al corazón y a los vasos sanguíneos, reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Los especialistas señalan que una risa espontánea y frecuente puede compararse con una caminata ligera en cuanto a sus efectos beneficiosos sobre la salud circulatoria.

Además, el aumento momentáneo de la frecuencia cardíaca funciona como un pequeño “entrenamiento” para el sistema cardiovascular, que luego se relaja, generando un efecto de resiliencia. Esta alternancia entre excitación y calma favorece la elasticidad de los vasos sanguíneos y contribuye a mantener un equilibrio saludable en la presión arterial.

LA RISA COMO MEDICINA NATURAL


Más allá del aspecto físico, la risa estimula la liberación de endorfinas, las conocidas “hormonas de la felicidad”. Estas sustancias generan sensación de placer, reducen la percepción del dolor y contribuyen a disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Como resultado, se refuerza el sistema inmunológico y se protege la salud cardiovascular.

De hecho, algunos estudios han revelado que pacientes sometidos a terapias basadas en la risa presentan una mayor tolerancia al dolor y una recuperación emocional más rápida tras intervenciones médicas. Esto ha impulsado la creación de programas de risoterapia en hospitales, donde el humor se utiliza como un recurso complementario en tratamientos de enfermedades crónicas.

La influencia de la risa en la química cerebral también se refleja en la mejora del estado de ánimo, lo que la convierte en una herramienta preventiva contra la depresión y la ansiedad. Al equilibrar neurotransmisores, la risa funciona como un antídoto natural frente a la tensión emocional.

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UNA HERRAMIENTA SOCIAL Y TERAPÉUTICA


El impacto de la risa es también social y psicológico. Compartir momentos divertidos genera vínculos afectivos y favorece la empatía. La risa colectiva actúa como un pegamento emocional que une a los grupos, fortalece amistades y facilita la comunicación.

En contextos clínicos, la risoterapia no solo busca provocar carcajadas, sino crear un entorno de confianza y positividad en el que los pacientes puedan expresar emociones y liberar tensiones. Este enfoque demuestra que la risa no es únicamente un reflejo biológico, sino una herramienta terapéutica capaz de transformar entornos de dolor y enfermedad en espacios de resiliencia y esperanza.

REÍR MÁS, VIVIR MEJOR


Los especialistas coinciden en que incorporar la risa a la vida cotidiana es un hábito positivo. Ver una comedia, pasar tiempo con amigos o simplemente sonreír con más frecuencia puede convertirse en un ejercicio saludable y gratuito, capaz de beneficiar tanto al cuerpo como a la mente.

En un mundo marcado por el estrés y las prisas, la risa se presenta como un recurso accesible para recuperar la calma, estimular la vitalidad y reforzar la salud general. No se trata de sustituir otras prácticas saludables, como la actividad física o una dieta equilibrada, sino de complementarlas con un gesto tan humano como poderoso.


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