Tamara Falcó desata la polémica con una foto: ¿Es pecado hacer 'topless'?

Ha habido quienes han ido más allá, asegurando que debe considerarse motivo de excomunión

Marina J. Ramos | Mallorca, 08 de Septiembre de 2025 | 08:01h

Tamara Falcó, disfrutando de un día de piscina en familia este verano.

A sus 43 años, Tamara Falcó atraviesa una etapa marcada por la seguridad y la plenitud personal. Con Íñigo Onieva a su lado, la marquesa de Griñón se muestra más natural y libre que nunca, dejando atrás complejos y viejas inseguridades.

Prueba de ello es la publicación en redes sociales que ha compartido ella misma y que ha generado un intenso debate en los últimos días. ¿El motivo? En la imagen, Tamara aparece posando en bikini, pero sin la parte superior, lo que ha llevado a algunos de sus seguidores a preguntarse si hacer 'topless' es compatible con su fe católica, que ella siempre defiende públicamente.

Aunque la fotografía no muestra nada explícito, varios usuarios la consideraron “poco apropiada”, sobre todo porque en la instantánea se aprecia cómo su medalla de la Virgen descansa sobre uno de sus pechos. Incluso ha habido quienes han ido más allá, asegurando que este gesto debía considerarse motivo de excomunión.




Lejos de la polémica, Tamara ha respondido con naturalidad y sin perder el sentido del humor: “No soy modelo, no salgo siempre bien en las fotos, soy una persona normal con sus épocas mejores y peores, más tristes y más felices. Me gustaría tener el metabolismo de mi madre o de mi hermana, que se comen tartas enteras y no engordan, pero no lo tengo… ¿Qué quieres que le haga? No voy a dejar de comer ni a vivir a base de lechuga. Para mí no es viable”.

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A sus 43 años, Tamara Falcó luce implecable. Más allá de su estilo, la marquesa de Griñón, 'influencer'...

UNA NUEVA ETAPA JUNTO A ÍÑIGO ONIEVA


Más allá de la controversia, la hija de Isabel Preysler refleja una imagen renovada, más fresca y juvenil. Sus últimos 'looks' apuestan por un estilo más desenfadado, alejado del clasicismo que antes la definía. Este verano, Tamara ha disfrutado de unos días en Maldivas junto a su madre e Íñigo Onieva y en Sotogrande con su hermana Ana Boyer y su familia. En todas las instantáneas se la ha visto relajada, sonriente y con un aire mucho más confiado.

Por ahora, ella e Íñigo han decidido pausar el tratamiento de fertilidad para centrarse en disfrutar del presente y recuperar fuerzas antes de retomar su sueño de formar una familia. Tamara parece haber encontrado así el equilibrio entre fe, la vida personal y su imagen pública. Con sus luces y sombras, afronta esta nueva etapa orgullosa de sí misma y decidida a vivir sin miedo al qué dirán.

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