Mareos en coche: qué los provoca y cómo evitarlos

Entender el origen de este conflicto sensorial y aplicar medidas ayuda a reducir sus síntomas y disfrutar de viajes más cómodos

Alicia D. Romero | Mallorca, 06 de Septiembre de 2025 | 15:01h

Los mareos en coche son una de las molestias más habituales durante los viajes. Se presentan con mayor frecuencia en trayectos largos, carreteras con muchas curvas o desplazamientos en condiciones de calor. Aunque en ocasiones se tienden a atribuir a la falta de costumbre o al nerviosismo, lo cierto es que la ciencia ofrece una explicación muy precisa sobre su origen y sobre qué puede hacerse para prevenirlos.

Se trata de un fenómeno más común de lo que parece y que puede afectar a cualquier persona, sin distinción de edad. Sin embargo, en la infancia y la adolescencia la incidencia es mucho más elevada. Sus efectos, que van desde simples incomodidades hasta episodios de náuseas intensas, tienen la capacidad de arruinar por completo la experiencia de un viaje. Conocer cómo y por qué se producen permite aplicar medidas eficaces que ayudan a reducirlos e incluso evitarlos en gran medida.

El mareo en movimiento, conocido en términos médicos como cinetosis, ocurre cuando el cuerpo percibe un conflicto entre lo que ven los ojos y lo que detecta el oído interno. Por ejemplo, al fijar la vista en un libro, en un dispositivo móvil o en algún punto del vehículo, la señal que recibe la vista es estable. Sin embargo, el sistema vestibular —ubicado en el oído interno— detecta los giros, aceleraciones y movimientos del coche. Esa contradicción entre lo que se ve y lo que se siente genera una confusión sensorial que el cerebro no logra procesar con claridad.

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La consecuencia de esta descoordinación son síntomas como náuseas, sudor frío, dolor de cabeza e incluso vómitos en los casos más intensos. La mayoría de los pasajeros experimenta una mejora inmediata al detener el vehículo o al recuperar el equilibrio corporal, aunque quienes tienen mayor sensibilidad sufren estos episodios con más frecuencia.

QUIÉNES SON MÁS PROPENSOS


Los estudios científicos confirman que los niños de entre 2 y 12 años son especialmente vulnerables a la cinetosis, ya que su sistema vestibular aún se encuentra en proceso de maduración. Este grupo de edad es el más propenso a sufrir mareos durante los viajes, aunque no es el único. También presentan mayor susceptibilidad quienes padecen migrañas de manera habitual, quienes tienen sensibilidad acusada a los movimientos bruscos o quienes cuentan con antecedentes familiares de mareos en transporte.

Existe además una diferencia importante entre conductores y pasajeros. Las personas que viajan al volante rara vez sufren mareos, algo que se explica por la capacidad de anticipación del cerebro. Al controlar la dirección del coche, sus ojos y su oído interno trabajan en sincronía, previendo cada giro y cada aceleración. Los pasajeros, en cambio, no cuentan con esa capacidad de anticipación y, por lo tanto, su cerebro recibe señales contradictorias con mucha más facilidad.

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La cinetosis no distingue entre tipos de transporte. Puede darse en coches, autobuses, barcos e incluso aviones, aunque el vehículo terrestre es donde se experimenta con más frecuencia debido a las curvas y frenadas. En todos los casos, los síntomas responden al mismo conflicto sensorial.

Más allá de los factores fisiológicos, influyen también aspectos externos como la ventilación del vehículo, la duración del trayecto y la postura en el asiento. Una mala combinación de estos elementos puede aumentar notablemente la intensidad del mareo.

CÓMO EVITARLOS SEGÚN LA CIENCIA


La investigación médica y psicológica ha identificado distintas estrategias que ayudan a reducir la incidencia de los mareos en coche. Una de las más recomendadas es mirar hacia el horizonte. Este gesto sencillo sincroniza la vista con el movimiento real del vehículo y reduce la confusión sensorial. También se aconseja viajar en el asiento delantero, donde los movimientos se perciben con menor intensidad que en la parte trasera.

Otra medida eficaz es evitar leer o mirar pantallas, ya que ambas actividades potencian el conflicto entre lo que ven los ojos y lo que detecta el oído interno. En su lugar, es mejor fijar la vista en el exterior. Mantener el coche ventilado es otro factor clave, pues el aire fresco contribuye a reducir la sensación de náusea y mejora el confort durante el trayecto.

En los viajes largos, realizar paradas frecuentes es fundamental. Caminar unos minutos o simplemente ponerse de pie ayuda al cuerpo a recuperar el equilibrio y a estabilizar las señales que recibe el cerebro. Además, existen pequeños remedios naturales que pueden ayudar: el jengibre, en forma de gomas o caramelos, y la menta han demostrado tener propiedades que calman el estómago en situaciones de malestar.

Aunque no existe una única fórmula mágica para evitar los mareos en coche, la combinación de estas medidas suele ofrecer muy buenos resultados. La clave está en prevenir y en mantener el cuerpo lo más estable posible durante el trayecto.

¿EXISTEN TRATAMIENTOS?


Cuando la cinetosis se presenta en su forma más severa, la medicina dispone de tratamientos específicos. Existen fármacos diseñados para reducir la sensibilidad al movimiento y prevenir los síntomas, aunque siempre deben ser recetados por un profesional de la salud. Estos medicamentos actúan sobre el sistema nervioso y pueden resultar muy efectivos en personas que sufren mareos recurrentes.

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No obstante, la mayoría de los casos no requiere tratamiento farmacológico. Con medidas preventivas simples y la adopción de hábitos adecuados antes y durante el viaje, la gran parte de los pasajeros logra mejorar su experiencia. La preparación previa, elegir el asiento adecuado, mantener una buena ventilación y evitar actividades que agraven el conflicto sensorial marcan una gran diferencia.

Además, los expertos subrayan la importancia de no infravalorar el impacto de los mareos. Aunque no son un problema grave para la salud, su persistencia puede condicionar los desplazamientos, generar ansiedad anticipatoria e incluso limitar la posibilidad de viajar. Por ello, aplicar estrategias preventivas resulta fundamental.

UN FENÓMENO TAN MOLESTO COMO FRECUENTE


Los mareos en coche afectan a millones de personas en todo el mundo y, aunque no representan un riesgo vital, sí constituyen un obstáculo real en la vida cotidiana. Viajar en familia, desplazarse al trabajo o disfrutar de unas vacaciones puede convertirse en una experiencia incómoda y desagradable si no se gestionan adecuadamente.

La buena noticia es que comprender su origen fisiológico y aplicar estrategias basadas en la evidencia científica es suficiente para evitar la mayoría de los episodios. Con medidas sencillas como mirar al horizonte, ventilar el vehículo, planificar paradas frecuentes y utilizar pequeños aliados naturales como el jengibre o la menta, un trayecto complicado puede transformarse en un viaje mucho más llevadero.

En definitiva, aunque los mareos en coche son un fenómeno tan molesto como frecuente, también son perfectamente controlables con información, previsión y algunos cambios de hábito. La clave está en conocer cómo funciona nuestro cuerpo y en actuar de manera preventiva para que los viajes sean más cómodos y seguros para todos.

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