Qué ocurre en tu cerebro cuando te ríes a carcajadas
La risa no solo es un gesto social: provoca una reacción compleja en el cerebro y el cuerpo que libera hormonas, reduce el estrés y fortalece las conexiones emocionales
Alicia D. Romero | Mallorca, 28 de Agosto de 2025 | 14:51h

Reír a carcajadas es una de las experiencias humanas más universales y contagiosas. Desde la infancia, el ser humano utiliza la risa como una forma de comunicación y de conexión social. Aunque solemos asociarla con momentos de diversión, lo cierto es que la ciencia ha demostrado que una risa intensa tiene un trasfondo neurológico y biológico que va mucho más allá de la simple alegría.
Cuando nos reímos, en realidad estamos desencadenando un complejo mecanismo cerebral y corporal que transforma el estado de ánimo, reduce el dolor y contribuye al bienestar general. No se trata solo de una expresión emocional, sino de una herramienta poderosa que ha acompañado a la humanidad durante toda su evolución.
LA RISA Y EL CEREBRO EMOCIONAL
Diversas investigaciones en neurociencia han confirmado que cuando reímos se activan regiones específicas del cerebro como la amígdala y el sistema límbico, responsables de procesar emociones. Estas zonas trabajan en conjunto con la corteza prefrontal, que interpreta las situaciones como positivas y genera una respuesta inmediata de bienestar.
Lo curioso es que este proceso ocurre de manera automática: no decidimos conscientemente reír, sino que es una reacción que surge cuando el cerebro interpreta que estamos ante un estímulo seguro y placentero. Por eso, la risa no solo refleja alegría, sino que también cumple una función de liberación de tensión y de refuerzo emocional en contextos sociales.
Además, los estudios muestran que la risa no distingue de edades ni culturas: se encuentra presente en todos los grupos humanos y funciona como un “lenguaje universal” que ayuda a cohesionar comunidades.
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LA DESCARGA DE ENDORFINAS Y EL EFECTO CONTAGIOSO
Uno de los mayores beneficios de reír a carcajadas es la liberación de endorfinas, conocidas como “hormonas de la felicidad”. Estas sustancias no solo mejoran el ánimo de manera inmediata, sino que también tienen un efecto analgésico natural, reduciendo la percepción del dolor físico y aportando una sensación de relajación profunda.
Pero la risa no actúa únicamente en el plano individual. El cerebro humano cuenta con neuronas espejo, que nos permiten imitar y reproducir inconscientemente las expresiones de quienes nos rodean. Esto explica por qué escuchar la risa de otra persona puede generar que también riamos, incluso sin saber la causa. Este efecto contagioso refuerza los vínculos sociales y aumenta la empatía entre individuos.
No es casual que la risa grupal tenga un poder especial: funciona como un “pegamento social” que facilita la cooperación y la comunicación. En reuniones familiares, entre amigos o incluso en contextos laborales, compartir carcajadas genera un ambiente de confianza y cohesión.
BENEFICIOS PARA EL CUERPO Y LA RISA COMO MEDICINA NATURAL
Reírse con intensidad también tiene repercusiones físicas. Durante una carcajada se moviliza el diafragma, aumenta la oxigenación del organismo y se acelera temporalmente el ritmo cardíaco. Los especialistas calculan que unos minutos de risa intensa pueden equivaler a un pequeño ejercicio aeróbico, además de reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
En el ámbito médico, se ha explorado la llamada “terapia de la risa”. Diversos estudios confirman que quienes ríen con frecuencia presentan una mejor respuesta inmunológica, afrontan mejor situaciones difíciles y muestran una mayor resiliencia emocional. No es casual que muchos expertos la definan como un “analgésico gratuito” con capacidad sanadora.








