Por qué algunas personas sienten frío incluso en verano, según los científicos

La ciencia lo explica a través del metabolismo, hormonas, circulación y factores externos

Alicia D. Romero | Mallorca, 27 de Agosto de 2025 | 07:46h

Aunque el verano suele asociarse a temperaturas altas, playas, terrazas y días soleados, lo cierto es que no todas las personas lo viven de la misma forma. Existe un grupo de personas que, incluso en plena ola de calor, asegura sentir frío. Este fenómeno, que para muchos resulta sorprendente y hasta contradictorio, no se explica únicamente por la subjetividad o por una “falta de aguante”. La ciencia ha investigado este comportamiento y lo relaciona con factores internos y externos que van desde el metabolismo hasta la forma en que el cerebro interpreta las señales de la piel. Comprender por qué ocurre ayuda no solo a derribar mitos, sino también a entender mejor el funcionamiento del cuerpo humano.

La base de esta diferencia comienza en el metabolismo basal, que es la energía mínima que nuestro organismo necesita para mantenerse con vida en reposo. Cuando este metabolismo es más lento, el cuerpo produce menos calor interno, lo que provoca que la temperatura corporal descienda con mayor facilidad, incluso en ambientes calurosos. Por el contrario, quienes tienen un metabolismo más acelerado generan más calor y son capaces de mantener una temperatura corporal más estable, lo que se traduce en una menor sensación de frío. A este factor se suma la masa muscular: los músculos, al contraerse, producen calor, aunque sea de manera imperceptible. Esto explica por qué las personas con menos masa muscular tienden a sentir frío con mayor frecuencia en ambientes donde otros se sienten cómodos.

EL PAPEL DE LAS HORMONAS Y LA CIRCULACIÓN


Las hormonas también influyen directamente en la percepción térmica. En las mujeres, por ejemplo, los cambios hormonales durante el ciclo menstrual pueden afectar la regulación de la temperatura corporal. Hay fases en las que los niveles hormonales alteran la manera en que el cuerpo conserva o libera calor, lo que se traduce en una mayor sensibilidad al frío en determinados momentos del mes.

Otro punto clave es la circulación sanguínea. La sangre es el principal vehículo para distribuir el calor generado en el organismo, de modo que si no circula de manera eficiente hasta las extremidades, manos y pies se enfrían rápidamente. Este fenómeno se intensifica en personas con anemia o hipotiroidismo, dos condiciones que afectan tanto a la producción de calor como a su transporte. En estos casos, el frío se percibe incluso cuando el ambiente exterior es caluroso.

Además, la percepción térmica no solo depende del entorno, sino también del cerebro. Los nervios de la piel transmiten información al sistema nervioso central, que interpreta esas señales como frío o calor. Algunas personas tienen receptores más sensibles al frío, lo que provoca que noten bajadas mínimas de temperatura como si fueran descensos mucho más bruscos. Esta sensibilidad especial hace que, aunque el ambiente sea cálido, la persona experimente una sensación de frío constante.

FACTORES EXTERNOS Y HÁBITOS DIARIOS


Los hábitos cotidianos y los factores externos también juegan un papel decisivo. Una dieta demasiado restrictiva, saltarse comidas o beber poca agua reduce la capacidad del cuerpo para generar calor. Por eso, quienes siguen rutinas poco equilibradas en verano tienden a sentirse más fríos de lo normal. La alimentación aporta energía y esa energía se transforma en calor, de modo que si no existe un buen aporte nutricional, la sensación de frío se intensifica.

A esto se suma el uso generalizado del aire acondicionado. Pasar de una calle calurosa a una oficina climatizada o dormir con temperaturas artificialmente bajas altera la forma en que el cuerpo percibe el calor. La ropa ligera, característica del verano, también expone más la piel a corrientes de aire y ambientes refrigerados, aumentando la posibilidad de sentir frío.

Sentir frío en pleno verano no es una rareza ni un signo de debilidad, sino el resultado de una combinación de factores metabólicos, hormonales, circulatorios y neurológicos, sumados a hábitos de vida y condiciones ambientales. La ciencia lo confirma: no todos los cuerpos reaccionan igual al calor, y esa diversidad explica por qué en una misma ola de calor hay quienes sudan y quienes, en cambio, sienten la necesidad de ponerse una chaqueta.

Sentimiento general

Si te equivocas de voto, puedes desmarcarlo volviendo a hacer clic en el voto erróneo.
0
Comentarios

Hola!, escribe un comentario para esta noticia.Comentar


Curiosidades
Mascotas

Buscan a dos perros perdidos en Palma

Hola, Pedimos ayuda para intentar dar difusión al caso de estos dos perros perdidos. Son una cachorrita de cinco meses (Maggie) y un bombonazo...