La explicación científica de por qué algunas personas hablan dormidas
Hablar dormido es un fenómeno conocido como somniloquia
Alicia D. Romero | Mallorca, 25 de Agosto de 2025 | 10:57h

Hablar dormido es una de esas conductas nocturnas que despiertan curiosidad tanto en quienes la padecen como en quienes conviven con ellas. No es extraño escuchar relatos de familiares, parejas o amigos que, en plena noche, pronuncian palabras sueltas, frases incomprensibles o incluso mantienen conversaciones enteras sin ser conscientes de ello. Este fenómeno recibe el nombre de somniloquia y se enmarca dentro de los trastornos del sueño, aunque en la mayoría de los casos no representa un problema grave para la salud.
De acuerdo con los especialistas en neurociencia y medicina del sueño, la somniloquia aparece cuando el cerebro mezcla características de la vigilia y del descanso profundo. En otras palabras, mientras el cuerpo duerme, ciertas áreas cerebrales permanecen activas y generan sonidos o palabras sin que la persona lo note.
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Aunque resulte desconcertante, no se trata de un hecho aislado ni poco común. Los estudios apuntan a que alrededor del 5 % de los adultos hablan dormidos con cierta frecuencia. En la infancia, la cifra es aún mayor: puede alcanzar hasta el 50 % de los niños, disminuyendo con la edad a medida que el sistema nervioso madura.
QUÉ OCURRE EN EL CEREBRO AL HABLAR DORMIDO
Durante la noche, atravesamos diferentes fases de sueño que van desde las más ligeras hasta la fase profunda y la fase REM, vinculada directamente a los sueños. La somniloquia puede aparecer en cualquiera de ellas, aunque su manifestación varía. En las fases más ligeras suelen escucharse frases completas y coherentes, mientras que en las fases profundas o en la REM predominan los murmullos y palabras sueltas, a menudo sin sentido.
Investigaciones llevadas a cabo en centros especializados, como el Sleep Research Center de Stanford, han demostrado que durante estos episodios se activan las áreas del cerebro relacionadas con el lenguaje -el área de Broca y el área de Wernicke-, pero sin la coordinación habitual que caracteriza al estado de vigilia. De ahí que el contenido de lo dicho pueda resultar incoherente o desordenado.
En algunos casos, la somniloquia aparece junto a otros fenómenos nocturnos como el sonambulismo, las pesadillas recurrentes o los despertares confusionales, en los que el cerebro alterna bruscamente entre el sueño y la vigilia. Esta combinación de factores hace que los episodios puedan variar en frecuencia e intensidad de una persona a otra.
FACTORES QUE INFLUYEN EN LA SOMNILOQUIA
Existen múltiples elementos que aumentan la probabilidad de hablar dormido. Uno de los más relevantes es el estrés: los periodos de tensión emocional o laboral alteran la estructura normal del sueño, favoreciendo la aparición de episodios de somniloquia. A esto se suma la falta de descanso adecuado: dormir pocas horas, mantener rutinas irregulares o acostarse a diferentes horas cada día incrementa las probabilidades de hablar mientras se duerme.
La genética también juega un papel importante. Diferentes estudios sugieren que quienes tienen antecedentes familiares de parasomnias, como el sonambulismo o los terrores nocturnos, presentan mayor predisposición a este comportamiento. Asimismo, determinados medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso central pueden incrementar su frecuencia.
En los niños, hablar dormidos es tan común que se considera un fenómeno benigno vinculado al desarrollo neurológico. Lo habitual es que desaparezca con el tiempo, aunque en algunos casos puede mantenerse durante la adolescencia o la adultez, generalmente de forma ocasional.
¿ES NECESARIO TRATAMIENTO?
En la mayoría de los casos, hablar dormido no requiere un tratamiento específico, ya que no supone un riesgo para la salud. Sin embargo, si la somniloquia se combina con otros síntomas, como movimientos bruscos, episodios de sonambulismo o interrupciones frecuentes del sueño, sí resulta recomendable acudir a un especialista en medicina del sueño para descartar patologías asociadas.
Los expertos aconsejan mantener hábitos saludables de descanso: fijar horarios regulares para dormir y despertar, evitar el consumo de cafeína y alcohol en la noche, reducir la exposición a pantallas antes de acostarse y practicar técnicas de relajación como la meditación o la respiración profunda. Estas medidas suelen disminuir la frecuencia e intensidad de los episodios.
Hablar dormido es un fenómeno curioso que refleja la complejidad del sueño humano. La somniloquia muestra cómo el cerebro puede mantenerse activo de manera parcial durante la noche, produciendo frases incoherentes, palabras aisladas o diálogos sin sentido. Aunque sorprenda a quienes lo presencian, en la mayoría de los casos se trata de un comportamiento benigno que solo exige atención cuando se acompaña de otros trastornos del sueño.








