África se parte: una grieta geológica podría crear un nuevo océano
Los científicos explican cómo y por qué
Alicia D. Romero | Mallorca, 15 de Agosto de 2025 | 10:48h

Una fractura continental avanza lentamente en el este de África y, según los científicos, en un futuro lejano podría dar lugar a un nuevo océano que dividiría el continente en dos. Aunque el fenómeno es real, su avance es tan gradual que se desarrollará a lo largo de millones de años, fuera del alcance de la experiencia humana directa.
El escenario se concentra en la zona conocida como Valle del Rift de África Oriental, una de las regiones más activas geológicamente del planeta. Aquí convergen tres placas tectónicas: la africana-nubia, la somalí y la arábiga. La separación progresiva de estas placas provoca que la corteza terrestre se estire y fracture, originando fisuras que, con el tiempo, podrían permitir la entrada del océano Índico. En el noreste de Etiopía, la región de Afar actúa como epicentro de este fenómeno. Desde hace décadas, los geólogos han documentado movimientos sísmicos y erupciones volcánicas que confirman que el continente se está desgarrando lentamente.
UN PROCESO GEOLÓGICO QUE TARDA MILLONES DE AÑOS
Aunque algunas imágenes virales muestran el fenómeno de manera espectacular, los expertos subrayan que no se trata de un evento inmediato. La estimación más aceptada sitúa la separación total en un plazo de entre uno y veinte millones de años. Investigaciones recientes apuntan a que una pluma de magma procedente del manto terrestre asciende periódicamente bajo la región, debilitando la corteza y acelerando la fractura en ciertos periodos. Los científicos han comparado este comportamiento con un “latido” geológico, capaz de marcar el ritmo del avance de la grieta. Este fenómeno, aunque extremadamente lento, es una oportunidad única para estudiar en tiempo real la dinámica de la tectónica de placas y comprender cómo se forman los océanos.
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CONSECUENCIAS FUTURAS PARA EL CONTINENTE AFRICANO
Si el proceso continúa, la actual franja terrestre que conecta África Oriental con el resto del continente quedará sumergida, creando un nuevo océano que separará a Etiopía, Kenia, Tanzania y Somalia de la masa continental principal. Este cambio provocaría transformaciones profundas en el clima regional, las corrientes oceánicas y la biodiversidad.
No obstante, no toda la zona quedará cubierta por el mar. En regiones como la depresión de Danakil, la acumulación de lava podría formar una meseta volcánica oceánica similar a la de Islandia. Esto significaría que, en lugar de quedar sumergidas, ciertas áreas se mantendrían elevadas sobre el nivel del mar, conformando islas volcánicas de gran tamaño. Más allá de sus implicaciones geográficas, este evento es un recordatorio del poder y la lentitud con que actúa la Tierra. Aunque su ritmo sea imperceptible para los seres humanos, sus consecuencias moldearán el planeta durante millones de años.








