Kathleen, la mujer encarcelada por la muerte de sus cuatro hijos y salvada por la ciencia

La justicia australiana le otorgará una indemnización de 1,1 millones de euros tras anular su condena

EFE | Mallorca, 07 de Agosto de 2025 | 13:45h

Imagen de archivo de Kathleen Folbigg

El Gobierno de Nueva Gales del Sur anunció este jueves que indemnizará con dos millones de dólares australianos (unos 1,1 millones de euros) a Kathleen Folbigg, absuelta en 2023 después de haber pasado 20 años en prisión por la muerte de sus cuatro hijos. La mujer, que fue calificada durante años como “la peor asesina en serie de Australia”, logró revertir su condena gracias a una investigación genética internacional que reabrió el caso.

Los hijos de Folbigg —Caleb, Patrick, Sarah y Laura— fallecieron entre 1989 y 1999 en su hogar de Hunter-Newcastle, al norte de Sídney. Ninguno superó los 18 meses de vida. Las muertes ocurrieron en momentos distintos, mientras estaban bajo el cuidado de su madre. El primer fallecimiento fue el de Caleb, con apenas 19 días de vida. Dos años después, en febrero de 1991, murió Patrick, de ocho meses, que sufría convulsiones, ceguera parcial y daño cerebral. En agosto de 1993 falleció Sarah, de diez meses, y finalmente, en marzo de 1999, murió Laura, de 18 meses, tras ser acostada para la siesta.

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SOSPECHAS DE INFANTICIDIO Y UN DIARIO COMO PRUEBA

En un principio, se consideró que las muertes podían deberse a síndrome de muerte súbita infantil o problemas de salud previos, como la epilepsia en el caso de Patrick. Sin embargo, la reiteración de los fallecimientos encendió las alarmas.

La investigación penal se abrió en 1999 y se centró en el diario personal de Folbigg, donde había anotaciones como “soy la hija de mi padre”, haciendo referencia al asesinato de su madre a manos de su padre biológico cuando ella era un bebé. También escribió frases como “soy la peor madre del mundo” y “mi estrés me hace hacer cosas terribles”.

Estos textos fueron utilizados como prueba central en su juicio, celebrado en 2003, donde fue condenada a 40 años de cárcel (reducidos luego a 30) por el asesinato de tres de sus hijos y el homicidio involuntario del primero. La sentencia sostuvo que los niños habían sido asfixiados intencionadamente.

EL PAPEL CLAVE DE LA CIENCIA Y DE UNA INMUNÓLOGA ESPAÑOLA

En 2020, el caso dio un giro gracias a una investigación liderada por el científico danés Michael Toft Overgaard y coordinada por la inmunóloga española Carola García de Vinuesa. El equipo, formado por 27 científicos, descubrió que dos de los hijos tenían una mutación genética poco común (CALM2) vinculada a casos de muerte súbita cardíaca. Además, hallaron variantes genéticas asociadas a crisis epilépticas letales.

Los resultados fueron publicados en la revista científica Europace y aportaron una explicación médica plausible a las muertes, hasta entonces atribuidas al crimen.

En 2021, más de 100 científicos, incluidos dos premios Nobel, firmaron una carta pidiendo el indulto de Kathleen Folbigg. En julio de 2023, tras una revisión judicial del caso, el juez determinó que existían “dudas razonables” sobre su culpabilidad, y ordenó su liberación inmediata.

En diciembre del mismo año, un tribunal anuló formalmente las condenas, cerrando así un proceso judicial marcado por el drama, la presión mediática y la falta de pruebas científicas durante el juicio original.

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