¿Qué tan malo es tomar café en ayunas? Lo que dice la ciencia
Tomar café sin haber comido nada puede parecer inofensivo, pero tiene efectos reales en tu sistema digestivo
Alicia D. Romero | Mallorca, 29 de Julio de 2025 | 04:00h

Para millones de personas, el día no comienza hasta que se toman una taza de café. Y muchos lo hacen con el estómago vacío, sin haber desayunado antes. Aunque es una costumbre muy común, diversos estudios científicos han empezado a advertir sobre los posibles efectos negativos de tomar café en ayunas.
El café es naturalmente ácido y estimula la producción de ácido clorhídrico en el estómago. Cuando no hay comida presente, ese ácido extra puede irritar la mucosa gástrica y, en algunas personas, provocar acidez, gastritis o molestias estomacales. A largo plazo, en casos sensibles, incluso puede agravar problemas digestivos existentes.
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El café también relaja el esfínter esofágico inferior, lo que puede facilitar el reflujo ácido. Esto explica por qué algunas personas sienten ardor o molestias tras beberlo en ayunas. Aunque no todos experimentan estos síntomas, quienes ya tienen una predisposición a trastornos gástricos pueden ver cómo empeoran si toman café sin haber comido nada antes.
EFECTOS SOBRE EL CORTISOL Y LA ANSIEDAD MATUTINA
Otro efecto menos conocido es el impacto sobre el cortisol, la hormona que regula el estrés y el estado de alerta. El café estimula su liberación, pero si lo tomamos en ayunas (cuando los niveles de cortisol ya están naturalmente altos por la mañana), el cuerpo puede sobrecargarse y desencadenar síntomas como nerviosismo, taquicardia o ansiedad.
Además, niveles crónicamente elevados de cortisol pueden alterar el ritmo circadiano, afectar la calidad del sueño y favorecer la acumulación de grasa abdominal, especialmente en personas con estrés sostenido. Por eso, algunos especialistas recomiendan esperar entre 30 y 60 minutos tras despertarse antes de tomar la primera taza de café.
Beber café antes de comer también puede afectar la absorción de algunos minerales, como el hierro y el calcio, especialmente si el desayuno posterior es pobre o se toma mucho después. Esto puede ser relevante en personas con anemia, mujeres embarazadas, adultos mayores o quienes ya tienen carencias nutricionales diagnosticadas.
Además, el café puede interferir en la metabolización de ciertas vitaminas del grupo B, esenciales para la función cognitiva y el equilibrio energético. Si bien no hay que demonizar la bebida, sí es importante considerar su impacto en combinación con otros factores alimenticios y de salud.
BENEFICIOS COGNITIVOS Y RECOMENDACIONES DE LOS EXPERTOS
Eso sí, no todo son malas noticias. Si el cuerpo está acostumbrado, tomar café solo por la mañana puede dar un empuje cognitivo, mejorar el estado de alerta e incluso ayudar a ir al baño gracias a su efecto laxante suave. La cafeína también mejora la concentración y el rendimiento físico, especialmente si se consume con moderación.
Muchas personas han integrado el café en ayunas como parte de su rutina matinal sin experimentar efectos adversos. La clave está en escuchar al cuerpo, observar las señales y no ignorar molestias persistentes que puedan estar relacionadas con el consumo en ayunas.
Los profesionales de la salud ofrecen algunas pautas para quienes quieren seguir tomando café por la mañana, pero de forma más equilibrada:
- Evitarlo en ayunas si tienes problemas digestivos, ansiedad o gastritis.
- Acompañarlo con algo sólido, como un yogur, una tostada o unas frutas.
- Esperar al menos 30 minutos después de despertarte, para no interferir con los ritmos naturales de cortisol.
- Tomarlo con moderación (entre 1 y 3 tazas al día es lo recomendado).
Tomar café en ayunas no es malo para todo el mundo, pero puede tener efectos negativos reales en la digestión, el equilibrio hormonal y el bienestar general, especialmente si se convierte en un hábito diario. Escuchar al cuerpo y ajustar el momento del café puede marcar la diferencia entre una buena costumbre y un detonante invisible de malestar.








