Por qué no debes hacer la cama nada más levantarte, según los expertos en salud
Expertos en salud ambiental explican cuándo es mejor hacerla y por qué
Alicia D. Romero | Mallorca, 26 de Julio de 2025 | 04:00h

Durante la noche, el cuerpo humano libera calor, sudor y partículas de piel muerta, que se acumulan en las sábanas y el colchón. Esto convierte la cama en un entorno cálido, húmedo y lleno de materia orgánica, ideal para el desarrollo de microorganismos.
Los ácaros del polvo -pequeños arácnidos microscópicos- se alimentan de células muertas y prosperan en condiciones de humedad. Según un estudio de la Universidad de Kingston (Reino Unido), hacer la cama inmediatamente después de levantarse puede atrapar esa humedad dentro de las sábanas, creando un microclima perfecto para ellos.
Por el contrario, dejar la cama deshecha durante unas horas expone el colchón y las sábanas al aire y a la luz, lo que reduce significativamente la humedad y puede limitar la supervivencia de los ácaros.
EFECTOS EN LA SALUD RESPIRATORIA
La presencia de ácaros del polvo no es solo un asunto de limpieza. Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), estos organismos son una de las principales causas de alergias respiratorias en hogares, especialmente en personas con asma o rinitis.
Sus restos corporales pueden provocar estornudos, congestión nasal, picor de ojos y empeoramiento de síntomas respiratorios, sobre todo al dormir. Cuanto más favorable es el ambiente para su proliferación -como una cama hecha con humedad retenida-, mayor es el riesgo.
Por eso, los expertos recomiendan ventilar el dormitorio antes de hacer la cama, y esperar al menos 30 a 60 minutos para que el colchón y la ropa de cama se aireen.
QUÉ RECOMIENDAN LOS EXPERTOS EN HIGIENE DOMÉSTICA
No se trata de dejar la cama desordenada todo el día, sino de ajustar los hábitos matutinos para favorecer un entorno más saludable. Estas son las recomendaciones clave:
- Abre las ventanas al despertarte y permite que circule aire fresco durante un rato.
- Deja la cama deshecha al menos media hora antes de cubrirla.
- Cambia y lava las sábanas con regularidad, preferiblemente una vez a la semana.
- Aspira el colchón y el somier cada mes para eliminar acumulaciones invisibles.
- Si es posible, elige colchones y fundas transpirables e hipoalergénicas.
Al adoptar estos pequeños cambios, es posible reducir la exposición a alérgenos en el dormitorio y mejorar la calidad del sueño y del ambiente interior.
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HACER LA CAMA, PERO EN EL MOMENTO ADECUADO
En definitiva, hacer la cama no es una mala costumbre, pero el momento en que se hace puede marcar la diferencia. Dejar pasar un tiempo tras levantarse y ventilar el dormitorio no solo ayuda a mantener la frescura del ambiente, sino que también limita la presencia de microorganismos indeseables.
Así que la próxima vez que salgas corriendo a estirar las sábanas al despertar, recuerda que darle un respiro a tu colchón puede ser una de las mejores decisiones para tu salud.








