La hostelería de Mallorca, al límite: Falta de personal y caída de la ocupación, entre tensiones latentes
El sector se enfrenta a una encrucijada en uno de los veranos turísticos más tensos de los últimos años
Marina J. Ramos | Mallorca, 26 de Julio de 2025 | 12:17h

Un hostelero mallorquín ha encendido la mecha en medio de uno de los veranos turístico más tensos de los últimos años. “No aguantan ni un turno de 10 horas. Si ya empiezan exigiendo horarios, sueldo o vacaciones…”. Así lo expresó en declaraciones recogidas por medios nacionales, donde responsabilizaba directamente a los trabajadores de la falta de personal en bares y restaurantes. La declaración, lejos de caer en saco roto, ha desatado un torrente de reacciones. Mientras las terrazas se llenan y los hoteles cuelgan el cartel de completo, la otra cara del turismo en Baleares muestra un sector saturado, con trabajadores sobrepasados y un conflicto laboral latente.
Las negociaciones del nuevo convenio colectivo 2025-2028 entre sindicatos y patronal han puesto en evidencia las tensiones persistentes en el sector. Tras meses de enfrentamientos, finalmente este julio ambas partes han logrado el acuerdo, que contempla una subida salarial del 13,5% en tres años. El camino ha estado repleto de confrontaciones: los trabajadores llegaron a amenazar con cinco jornadas de huelga en pleno pico de la temporada. Pese a que el conflicto no llegó a mayores, el convenio no ha logrado la unanimidad: CCOO y la Asociación Hotelera de Menorca (Ashome) no se han adherido.
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Desde los sindicatos advierten de que el problema no es puntual. La falta de mano de obra afecta también a otros sectores como transporte, construcción o comercio. En hostelería, pese a sueldos algo más competitivos, la alta rotación y la presión constante siguen siendo la norma. Y es que, como apuntó el economista Ferran Portella, la raíz del conflicto es más sencilla de lo que parece: “La solución es simple: pagad más”. Según explicó en declaraciones recogidas por 'El País' , los trabajadores han dejado de aceptar jornadas maratonianas por salarios bajos: “Hoy tienen más opciones. Y las están eligiendo”. Sin embargo, desde la patronal hotelera, Javier Vich, presidente de la FEHM, sostiene sin titubeos que “en el sector turístico de Baleares no hay precariedad” y atribuye los picos de sobrecarga a “épocas puntuales del año”.
EL NUDO DE LA VIVIENDA
Todo esto se agrava con otro problema estructural: el alquiler. El precio de la vivienda en Mallorca ha expulsado a muchos trabajadores de temporada, que directamente no pueden permitirse trasladarse desde la Península a la Isla para trabajar la temporada, como solía ser habitual. Ante esta situación, grandes cadenas como Barceló, Meliá o Spring se han visto obligadas a adquirir o construir pisos para alojar a su personal.
BAJADA DE LA OCUPACIÓN
Paradójicamente, en pleno verano, la ocupación hotelera en Mallorca está descendiendo. Y no por falta de turistas. Lo que falta es personal. Varios hoteles han decidido no ofertar todas sus plazas porque no pueden garantizar un servicio de calidad con las plantillas actuales. Prefieren perder reservas antes que arriesgarse a malas experiencias. Según ha tenido conocimiento 'Crónica Balear', se están dando casos de establecimientos hoteleros en Mallorca que ofertan hasta solo un 60% de sus habitaciones ante la imposibilidad de atender los requerimientos de todos los clientes por escasez de trabajadores.
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MALLOORCA, EN PLENA CONTRADICCIÓN
La isla, que ha hecho del turismo en las últimas décadas prácticamente su único motor de vida, pide auxilio. Jornadas interminables, sueldos congelados, alquileres impagables y un creciente rechazo de los residentes ante las consecuencias de la masificación turística dibujan un verano que promete ser caliente… y no solo por el sol.









