Por qué la pasta engorda más si la comes recién hecha que si la recalientas
La ciencia explica cómo el almidón resistente reduce su impacto calórico
Alicia D. Romero | Mallorca, 25 de Julio de 2025 | 21:11h

La forma en que cocinamos y recalentamos los alimentos puede alterar su impacto en nuestro organismo. En el caso de la pasta, un cambio en su estructura al enfriarse y recalentarse puede reducir su efecto en los niveles de azúcar y ayudar a controlar el peso, según varios estudios científicos.
LA CIENCIA DETRÁS DE LA PASTA Y LOS ALMIDONES
Cuando cocemos la pasta, el almidón que contiene se gelatiniza, es decir, se vuelve más digerible y rápidamente absorbido por el cuerpo como glucosa. Esto provoca un aumento brusco de azúcar en sangre, lo que estimula la liberación de insulina y favorece el almacenamiento de grasa, especialmente si se consumen grandes cantidades.
Sin embargo, cuando dejamos que la pasta cocida se enfríe y posteriormente la recalentamos, ocurre un fenómeno conocido como retrogradación del almidón. Parte del almidón se transforma en lo que los nutricionistas llaman "almidón resistente", un tipo que el cuerpo no puede digerir fácilmente y que se comporta más como una fibra.
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MENOS IMPACTO GLUCÉMICO Y MAYOR SACIEDAD
El almidón resistente pasa casi intacto por el intestino delgado, lo que implica que se absorbe menos energía y no provoca picos de glucosa. Además, alimenta a la microbiota intestinal, favoreciendo la salud digestiva.
Estudios como los realizados por el doctor Chris van Tulleken, médico y divulgador británico, en colaboración con la BBC, han demostrado que una misma porción de pasta recalentada provoca una subida de glucosa menor que la misma porción consumida recién cocinada. En el experimento, se midieron los niveles de glucosa de varios participantes tras ingerir pasta en sus tres formas: recién hecha, fría y recalentada. La recalentada fue la que menos impacto tuvo.
Además, el almidón resistente ayuda a sentirse lleno durante más tiempo, lo que puede contribuir a controlar la ingesta total de calorías.
¿LA PASTA FRÍA TAMBIÉN ES MÁS SALUDABLE?
Sí. De hecho, la pasta que se come fría -por ejemplo, en una ensalada- también conserva parte de ese almidón resistente. Pero recalentada todavía puede ser mejor opción para quienes prefieren los platos calientes sin renunciar a beneficios digestivos y metabólicos.
Eso sí, este efecto no convierte la pasta en un alimento “adelgazante”, pero sí cambia su comportamiento nutricional, y puede marcar la diferencia si se acompaña de una dieta equilibrada.
CÓMO REAPROVECHAR LA PASTA DE FORMA SALUDABLE
- Guarda la pasta cocida en la nevera durante al menos 12 horas antes de recalentarla.
- Caliéntala en sartén o microondas sin añadir grandes cantidades de grasa.
- Combínala con vegetales, legumbres o proteínas magras para un plato más completo.
- Evita salsas muy calóricas si tu objetivo es reducir la ingesta energética.
La próxima vez que te sobre pasta, recaliéntala: no solo evitas el desperdicio, sino que reduces su índice glucémico.








