¿Qué pasa cuando mezclas lejía con otros productos de limpieza? La reacción química que puede ser muy peligrosa
La ciencia lo explica
Alicia D. Romero | Mallorca, 22 de Julio de 2025 | 11:25h

En muchos hogares, la limpieza se convierte en una rutina rápida y casi automática. En ese proceso, es fácil caer en la tentación de mezclar productos para "potenciar su efecto". Sin embargo, hay combinaciones que pueden ser extremadamente peligrosas, y una de las más comunes -y más arriesgadas- es mezclar lejía con otros productos de limpieza.
Lejos de ser una mejora, esta práctica puede provocar reacciones químicas tóxicas que generan gases irritantes, potencialmente dañinos para la salud e incluso mortales en espacios cerrados. La explicación está en la química básica de estos compuestos.
Todos cometen un error al limpiar con lejía: el producto natural que funciona mejor
Durante años, la lejía ha sido considerada el producto estrella para limpiar y desinfectar el hogar. Sin embargo, no...
LEJÍA + AMONÍACO = CLORAMINA, UN GAS MUY TÓXICO
La lejía (hipoclorito de sodio) y el amoníaco son dos productos habituales en la limpieza doméstica. Al mezclarlos, reaccionan y forman cloraminas y otros compuestos nitrogenados volátiles. Las cloraminas son gases que pueden provocar irritación en los ojos, nariz, garganta y pulmones, y en altas concentraciones pueden causar dificultad respiratoria, vómitos, y hasta neumonía química.
LEJÍA + VINAGRE = CLORO GASEOSO
Otra combinación peligrosa es la de lejía con vinagre u otros ácidos (como los presentes en desincrustantes o productos antical). Esta mezcla libera cloro gaseoso, un gas amarillento y sofocante que fue utilizado como arma química durante la Primera Guerra Mundial. Inhalarlo, incluso en pequeñas cantidades, puede provocar tos intensa, ardor en los ojos, dolor de pecho y problemas respiratorios severos.
LEJÍA + DESATASCADORES = BOMBA QUÍMICA CASERA
Los desatascadores químicos contienen sustancias muy corrosivas, como hidróxido de sodio o ácido sulfúrico. Si se mezclan con lejía, el resultado puede ser una reacción violenta y peligrosa, con emisión de calor, gases tóxicos o incluso salpicaduras cáusticas capaces de causar quemaduras en piel y mucosas.
LO QUE RECOMIENDA LA CIENCIA (Y EL SENTIDO COMÚN)
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE.UU. y múltiples organismos sanitarios europeos advierten claramente: no mezcles nunca productos de limpieza a menos que el fabricante lo indique expresamente. Aunque no todos los efectos sean inmediatos, las consecuencias pueden acumularse y convertirse en un riesgo serio.
Además, siempre que se use lejía, es importante:
- Diluirla solo en agua fría (nunca caliente).
- Usarla en espacios bien ventilados.
- Evitar el contacto con otros productos químicos.
- Guardarla lejos del alcance de los niños.
UNA REGLA DE ORO PARA EVITAR RIESGOS
Si no eres químico, no improvises. En limpieza, más no es mejor: es más peligroso. Cada producto está formulado para una función concreta, y combinarlos sin conocimiento puede convertir una rutina doméstica en un problema de salud.








