Pablo López se casa en secreto
La ceremonia se ha desarrollado en la más absoluta intimidad, sin la presencia de cámaras ni famosos entre los invitados
Marina J. Ramos | Mallorca, 21 de Julio de 2025 | 10:13h

Sin previo aviso y al margen del escaparate mediático, Pablo López ha dado un paso decisivo en su vida personal: este sábado, 19 de julio, se ha casado en secreto con su pareja, Laura Rubio. El enlace se ha celebrado en la Basílica de Jesús de Medinaceli, en pleno corazón de Madrid, según ha revelado en exclusiva el portal 'Look'.
La ceremonia se ha desarrollado en la más absoluta intimidad. Nada de cámaras, posados ni famosos entre los invitados. El artista malagueño, fiel a su carácter reservado, ha querido vivir este momento crucial sin ruido, con la discreción que ha marcado siempre su vida sentimental.
UN "SÍ QUIERO" DISCRETO, PERO CARGADO DE EMOCIÓN
A la salida del templo, Pablo y Laura no han ocultado su felicidad: sonrisas amplias, miradas cómplices y una emoción compartida con los pocos testigos presentes. A pie de calle, una furgoneta Mercedes aguardaba para llevarlos a continuar la celebración, presumiblemente en un entorno igual de privado.
La escena no ha precisado de artificios. Él, vestido con un traje azul marino y camiseta negra —elegante, pero fiel a su estilo sobrio—. Ella, con un vestido blanco sin mangas que dejaba entrever algunos de sus tatuajes, y unos tacones altos. Una imagen serena, natural, lejos de cualquier escenografía impostada.
LA FÓRMULA DE PABLO LÓPEZ: ÉXITO Y PRIVACIDAD
Desde que saltó a la fama en 2008 tras su paso por 'Operación Triunfo', Pablo López ha cultivado una carrera artística brillante, pero ha sido igual de firme en mantener su vida privada fuera del foco. La boda con Laura Rubio no ha sido una excepción, sino una reafirmación de esa filosofía: vivir lo importante en voz baja.
A sus 41 años, el músico ha elegido compartir su vida con alguien que, como él, prefiere la autenticidad al espectáculo. Su historia no ha necesitado grandes titulares ni exclusivas vendidas. Solo un templo histórico, un puñado de personas queridas y un compromiso sellado sin estridencias. Una celebración sencilla y profundamente significativa. Un “sí quiero” sin decorado, pero con toda la verdad.







