Baleares afronta otro verano con las urgencias colapsadas y el sistema sanitario al borde del colapso
Los hospitales afrontan una nueva temporada estival con saturación crónica, falta de personal y condiciones laborales extremas para los facultativos
cronicabalear.es | Mallorca, 21 de Julio de 2025 | 10:18h

Un verano más, el sistema sanitario público de Baleares se tambalea por la saturación de las urgencias hospitalarias y extrahospitalarias. La sobrecarga asistencial, la falta de médicos y la presión creciente sobre hospitales y centros de salud han vuelto a disparar todas las alarmas. Desde el Sindicato Médico de Baleares (SIMEBAL) denuncian una situación crítica que se repite año tras año sin respuestas eficaces por parte de la administración.
Los servicios de urgencias, tanto hospitalarios como de Atención Primaria, están al borde del colapso, sostenidos únicamente por la vocación, entrega y sacrificio de los profesionales sanitarios. Desde SIMEBAL se ha agradecido públicamente su labor, en especial la del colectivo médico de urgencias y de los Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP), fundamentales en un momento de exigencia máxima.
HOSPITALES COLAPSADOS Y URGENCIAS DESBORDADAS
La situación en los principales hospitales públicos de las islas es alarmante. La falta de planificación ha generado un colapso estructural que se traduce en esperas interminables, carencia de camas para ingreso, urgencias desbordadas y profesionales exhaustos.
En Son Espases, se atienden entre 450 y 500 urgencias diarias, lo que equivale a unos 14.000 casos al mes. Durante los meses de verano, puede haber más de 50 pacientes esperando ingreso, algunos hasta tres días, lo que deteriora gravemente la calidad asistencial y genera condiciones indignas tanto para pacientes como para profesionales.
Denuncian una situación "alarmante" en las urgencias de Son Llàtzer
La Unión Sindical de Auxiliares de Enfermería (USAE) ha presentado un nuevo escrito ante la dirección...
En Son Llàtzer, el panorama es similar: 300 urgencias diarias, saturación del 80 %, esperas de entre uno y tres días para pasar a planta y cerca de 9.000 urgencias mensuales. Solo se ha podido contratar a una persona de refuerzo este verano, lo que refleja la precariedad y las condiciones laborales que muchos médicos rechazan.
En los hospitales comarcales de Inca y Manacor, la presión es también insostenible. Manacor atiende entre 280 y 300 urgencias diarias, con una media de más de 15 pacientes esperando ingreso cada jornada. Los 12 boxes disponibles están doblados desde hace cinco años, y las “camillas en pasillo” o “butacas de observación” se han convertido en norma.
MENORCA E IBIZA, CONTENIDAS PERO CON EL MISMO PROBLEMA DE FONDO
Aunque en Menorca e Ibiza no se han cerrado camas hospitalarias y las esperas para ingreso no superan las 24 horas, persiste el mismo patrón: la escasez de médicos dispuestos a trabajar en condiciones extremas. La falta de personal limita la capacidad de respuesta en ambas islas.
Otro factor que agrava la situación es la falta de camas sociosanitarias. Aunque este año se han cerrado menos camas hospitalarias, la ausencia de recursos para pacientes que ya no requieren atención aguda impide liberar espacio. En Mallorca, el cierre del Hospital Virgen de la Salud y la saturación crónica del Hospital Joan March agravan esta carencia.
TURISMO, CALOR Y ENVEJECIMIENTO, COMBINACIÓN EXPLOSIVA
La llegada masiva de turistas y el envejecimiento de la población añaden presión a un sistema ya sobrecargado. A los politraumatismos y las intoxicaciones etílicas se suman las descompensaciones por calor en personas mayores, usuarias habituales del sistema sanitario. Además, hasta el 50 % de las consultas que deberían resolverse en centros de salud terminan en urgencias por falta de recursos en Atención Primaria.
SIMEBAL denuncia que el sistema sanitario se sostiene a costa de la salud física y mental de sus profesionales. Turnos interminables, presión asistencial extrema y sueldos poco competitivos provocan que cada vez menos facultativos acepten contratos en urgencias. Aunque algunas gerencias han autorizado contrataciones, no hay personal disponible y las bajas por agotamiento aumentan sin relevo posible.
Desde el sindicato advierten que se ha normalizado una situación insostenible y que todo el peso del sistema recae sobre los médicos. Si ellos claudican, el sistema colapsará.
SIMEBAL EXIGE RESPUESTAS REALES, NO PARCHEOS
Por todo ello, SIMEBAL exige a las administraciones planificación, recursos y respeto. Reclaman condiciones laborales dignas que permitan retener talento, implicación del resto de servicios hospitalarios en el trabajo de urgencias y medidas estructurales que acaben con la precariedad crónica.
También hacen un llamamiento a la ciudadanía para que, siempre que sea posible, acuda primero a Atención Primaria y no colapse innecesariamente los servicios de urgencias. Pero insisten en que la verdadera responsabilidad es política: sin recursos humanos y materiales suficientes, no es posible ofrecer una atención sanitaria segura, eficiente y digna.
Desde el sindicato concluyen con una advertencia clara: “Esta no es una queja. Es una llamada de auxilio urgente. Si los profesionales fallan, el sistema se hundirá”.








