Muere un buceador en Santa Ponça cuando probaba un nuevo equipo
El hombre trabajaba como instructor de vuelo en el aeródromo de Son Bonet y era muy conocido y querido por el sector en la Isla
Marina J. Ramos | Mallorca, 20 de Julio de 2025 | 17:23h

Un buceador de 66 años ha fallecido este sábado al mediodía en Santa Ponça (Calvià) durante una inmersión, mientras probaba un equipo nuevo. Pese al gran despliegue de equipos de emergencia desplegado, no se ha podido hacer nada por salvarle la vida. El hombre, de nacionalidad sueca, pero residente en la Isla, trabajaba como instructor de vuelo en el aeródromo de Son Bonet y era muy conocido y querido entre el sector.
El trágico suceso ha ocurrido sobre las 13:15 horas, cuando la víctima, junto con un grupo de buceadores, ha iniciado una inmersión de buceo en la costa de Santa Ponça. Según ha podido contrastar 'Crónica Balear' gracias a fuentes cercanas al caso, el hombre estaba probando un nuevo equipo de 'rebreather' de circuito cerrado. Había descendido ya unos 40 metros en el mar cuando ha sufrido un percance durante la inmersión. Al salir, ha quedado inconsciente.
Rápidamente lo han rescatado, subiéndole a la barca, desde donde lo han trasladado de urgencia hasta el Club Náutico de Santa Ponça, mientras, ya en la misma embarcación le han comenzado a practicar maniobras de reanimación cardiorrespiratoria (RCP) para tratar de recuperarle el pulso. En el puerto de Santa Ponça se ha movilizado un importante despliegue de equipos de emergencia, con varias ambulancias del SAMU 061, así como socorristas de la zona, efectivos de la Policía Local y de la Guardia Civil. Pese a los esfuerzos por tratar de salvarle la vida, finalmente no ha sido posible y el hombre ha acabado falleciendo.
¿QUÉ ES UN 'REBREATHER DE CIRCUITO CERRADO Y CÓMO FUNCIONA?
Un 'rebreather' de circuito cerrado (CCR, por sus siglas en inglés) es un equipo de buceo avanzado que recicla el aire exhalado por el buceador, en lugar de expulsarlo al entorno como hacen los equipos de circuito abierto. Este sistema permite reutilizar el oxígeno, eliminar el dióxido de carbono (CO2) y mantener una mezcla respirable óptima durante inmersiones prolongadas.
El funcionamiento del CCR se basa en un circuito hermético por el que circula el gas exhalado. Este gas pasa por un filtro ('scrubber') que elimina el CO2, y luego se analiza mediante sensores de oxígeno, que ajustan automáticamente (o manualmente, según el modelo) la cantidad de oxígeno que se añade desde un cilindro para mantener niveles seguros.
Los 'rebreathers' de circuito cerrado son habituales en buceo técnico, exploración en profundidad, fotografía submarina y operaciones militares, ya que no generan burbujas, ofrecen mayor autonomía y permiten un control preciso de la mezcla de gases respirables. No obstante, su uso requiere formación especializada, ya que un mal funcionamiento o error humano puede derivar en hipoxia o hiperoxia, con consecuencias graves.







