Alertan del colapso ecológico en el litoral balear
La subida del nivel del mar podría reducir a la mitad la superficie de las playas de Baleares antes de final de siglo
cronicabalear.es | Mallorca, 17 de Julio de 2025 | 11:12h

La organización ecologista Greenpeace ha presentado este miércoles su nuevo informe Destrucción a toda costa 2025: impactos del urbanismo y el cambio climático en el litoral, en el que denuncia la situación crítica que vive el litoral balear, sometido a una fuerte presión urbanística y turística, agravada por los efectos del cambio climático.
En palabras de Elvira Jiménez, coordinadora de campañas de Greenpeace, “mientras los impactos climáticos nos muestran su crudeza en esta región, las autoridades baleares están recuperando modelos litorales ya obsoletos y poniendo al límite los ecosistemas costeros que nos protegen”.
UNA COSTA FRÁGIL ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO
El informe detalla las consecuencias ya visibles de la emergencia climática en el litoral español y balear: subida del nivel del mar, calentamiento del agua, fenómenos meteorológicos extremos, pérdida de biodiversidad y erosión acelerada de las playas. En el caso del Mediterráneo, se está calentando dos o tres veces más rápido que la media global y ha vivido una ola de calor marina constante desde noviembre de 2024.
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Las previsiones científicas advierten que, si no se toman medidas urgentes, el nivel del mar subirá entre 16 y 33 cm para 2050, y hasta un metro para final de siglo, lo que supondría la pérdida de hasta la mitad de la superficie de las playas actuales.
LAS PLAYAS BALEARES MÁS AMENAZADAS
Greenpeace ha identificado las zonas costeras más expuestas a la inundación permanente en Baleares para 2050, incluyendo playas de alto valor ecológico como Es Trenc, Caló des Moro, cala Mondragó o la Bahía de Fornells. También se verán afectadas zonas urbanizadas y humedales como el Parque Natural de S’Albufera o la Reserva de S’Albufereta.
Las aguas más cálidas están provocando mayor intensidad de los temporales, pérdida de especies marinas y debilitamiento de los ecosistemas que actuaban como barreras naturales, como las praderas de posidonia, claves para evitar la erosión.
CRÍTICAS A LA GESTIÓN URBANÍSTICA Y TURÍSTICA
El informe denuncia una reactivación urbanística que recuerda los años de la burbuja inmobiliaria. En Mallorca, la construcción en suelo rústico creció un 263 % entre 2015 y 2023, según datos de Terraferida, con chalets de lujo y piscinas camufladas como aljibes para sortear la normativa.
Greenpeace critica duramente el decreto ley aprobado en 2024 por el Govern balear, que permite regularizar construcciones ilegales en suelo rústico, flexibilizando trámites y plazos de prescripción, lo que, según la organización, promueve la ilegalidad y un modelo urbanístico insostenible.
IRRUPCIÓN DEL LUJO Y SATURACIÓN TURÍSTICA
El crecimiento del turismo de lujo también se menciona como un factor clave en la presión sobre el litoral. En Mallorca, proliferan proyectos como el hotel Mandarin Oriental, el Purobeach Resort o el Four Seasons Formentor. En Ibiza, el complejo Sarana y el hotel The Unexpected se suman a los apartamentos de lujo de la ‘milla de oro’. En Menorca, destacan el hotel Índigo en Maó o el hotel Cap Menorca en los acantilados de Llucalcari.
El auge del turismo también ha disparado las matriculaciones de embarcaciones de recreo, muchas de ellas alquiladas sin apenas control y con graves consecuencias para los hábitats marinos, como los fondeos sobre la posidonia en zonas como la Bahía de Palma, Portal Vells o el canal entre Ibiza y Formentera.
SOLUCIONES PROPUESTAS POR GREENPEACE
Greenpeace plantea varias líneas de actuación urgentes para revertir la situación:
- Acción climática ambiciosa y sustitución de combustibles fósiles por energías renovables.
- Protección, restauración y renaturalización del litoral, con soluciones basadas en la naturaleza más eficaces y menos costosas que las infraestructuras convencionales.
- Reducción de la exposición al riesgo, evitando la construcción en zonas inundables y frenando proyectos urbanísticos en tramitación.
- Adaptación local y participativa, con planes municipales y financiación adecuada.
- Freno a la turistificación, con moratorias a las viviendas turísticas, reducción del tráfico aéreo, control de aforos y refuerzo del transporte público.
“El modelo de ‘sol y playa’ ahora es de ‘mucho sol y poca playa’, y debemos actuar con urgencia para protegernos”, ha concluido Jiménez. Greenpeace pide a las instituciones que dejen de mirar hacia otro lado y pongan en marcha una transformación real del modelo turístico y de gestión del litoral, antes de que los impactos sean irreversibles.








