La realidad tras los coches eléctricos, las baterías y las energías renovables
La transición energética no está libre de impactos ambientales, pero comparada con la industria fósil tradicional, sus efectos negativos son mucho menores
Alicia D. Romero | Mallorca, 03 de Julio de 2025 | 12:06h

En los últimos años, ha crecido el interés por los coches eléctricos y las energías renovables como alternativas más sostenibles al uso de combustibles fósiles. Sin embargo, en redes sociales circulan mensajes que cuestionan su impacto ambiental real. Vamos a repasar los principales argumentos y contrastarlos con datos fiables.
Es cierto que las baterías no producen electricidad, sino que la almacenan para su uso posterior. La electricidad que recargan puede provenir de diversas fuentes: carbón, gas, energía nuclear o renovables como el sol y el viento. El impacto ambiental de un coche eléctrico dependerá en buena parte del mix energético del país en el que se utilice.
Por ejemplo, en España más del 50% de la electricidad ya procede de fuentes renovables, lo que hace que los coches eléctricos tengan una huella de carbono muy inferior a los de combustión.
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¿CERO EMISIONES? NO EXACTAMENTE
Un coche eléctrico no emite CO2 por el tubo de escape, pero sí hay emisiones indirectas asociadas a la producción de la electricidad y a la fabricación de sus componentes, especialmente la batería. Aun así, el balance total sigue siendo favorable al vehículo eléctrico: estudios de instituciones como la Agencia Europea de Medio Ambiente o el MIT concluyen que, a lo largo de su vida útil, un coche eléctrico emite entre un 50% y un 70% menos CO2 que uno convencional.
¿CUÁNTO CONTAMINA FABRICAR UNA BATERÍA?
Fabricar una batería de coche eléctrico requiere materiales como litio, cobalto, níquel, cobre y aluminio, todos ellos extraídos mediante minería. El proceso tiene impacto ambiental y energético, pero el texto viral exagera algunas cifras. Por ejemplo, la afirmación de que se deben remover “225.000 kg de tierra” por batería es engañosa, ya que no se refiere al material útil extraído, sino al volumen total de tierra procesada, sin tener en cuenta los avances en eficiencia y reciclaje.
Además, las baterías tienen una vida útil prolongada y pueden ser reutilizadas para almacenamiento estacionario antes de su reciclado. La investigación para baterías con materiales más abundantes y reciclables avanza rápidamente.
LOS PANELES SOLARES Y SU IMPACTO
En la producción de paneles solares se utilizan sustancias químicas que deben manejarse con cuidado, como ácidos y disolventes. No obstante, la industria ha mejorado sus estándares ambientales, y los paneles tienen una vida útil de más de 25 años, tras la cual sí pueden reciclarse, aunque todavía queda camino por recorrer para que el reciclaje sea más económico y eficiente.
Las turbinas eólicas requieren grandes cantidades de materiales como acero, hormigón y tierras raras, y sus palas de fibra de vidrio presentan desafíos para el reciclaje. Sin embargo, ya existen programas piloto y tecnologías para reciclar estas palas, especialmente en Europa.
Las turbinas tienen una alta eficiencia energética: producen mucha más energía de la que se necesita para construirlas a lo largo de su vida útil (entre 15 y 25 años).
¿ENTONCES, QUÉ CONCLUSIÓN SACAMOS?
La transición energética no está libre de impactos ambientales, pero comparada con la industria fósil tradicional, sus efectos negativos son mucho menores. Además, las tecnologías limpias siguen mejorando, con avances constantes en reciclaje, eficiencia y reducción de materiales contaminantes.
Ser críticos con las nuevas tecnologías es positivo, pero es importante hacerlo con información rigurosa, datos contrastados y sin caer en narrativas falsas o exageradas.








