La madre del menor violado casi a diario en Inca: "Si hubiese notado algo raro, le hubiera arrancado la cabeza"
El acusado ha negado los hechos y ha señalado al niño como una persona “fantasiosa” y con “problemas de conducta”
Isaac Hernández | Mallorca, 26 de Junio de 2025 | 17:02h

El juicio contra el hombre acusado de drogar y violar casi a diario al hijo de una amiga de su exmarido en Inca, ha quedado visto para sentencia al no llegar a ningún acuerdo. La vista se ha celebrado en la mañana de este jueves en la Audiencia Provincial de Palma, donde han prestado declaración ambas partes.
Los hechos, tal y como expone el escrito de acusación, sucedieron entre 2018, cuando el afectado tenía 11 años, y 2022, cuando tenía 15. El acusado se fue acercando a él de forma progresiva para ganarse su confianza, o bien cuando él iba a su domicilio o bien cuando la madre del menor le dejaba en el suyo para que lo cuidara mientras se iba a trabajar.
Dentro del periodo expuesto, el procesado convivió durante los primeros tres años con el niño, su hermano -también menor- y la madre de ambos, con la que tenía buena relación. Aprovechando que dormía en la misma habitación, realizó tocamientos y violó a la víctima.
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La Fiscalía pedía para el varón una condena de 15 años de prisión por un delito de agresión sexual, una orden de alejamiento durante 20 años y que indemnizara a la otra parte con 30.000 euros.
Una vez en la Sala, el encausado se ha puesto frente al micrófono y ha contestado a las preguntas que le ha formulado el fiscal, la acusación particular y su abogado. El investigado ha negado los hechos y ha descrito al adolescente como una persona “fantasiosa” y con “problemas de conducta”.
LE CONTROLABA LA UBICACIÓN
Lo que sí ha reconocido es haber instalado una aplicación para controlar la ubicación del menor. Asimismo ha manifestado que "jamás había pensado que acabaría así”. Del mismo modo, el procesado ha señalado que en su casa los niños dormían habitualmente en la misma cama que él, dándole la víctima la espalda, y en la de la madre ha indicado, se trasladaba al sofá él solo. Asimismo ha remarcado que la habitación de la madre estaba pared con pared de la suya.
Respecto a la rutina nocturna, ha explicado que el menor solía pedir un tazón de cereales. “A veces se lo servía su madre, otras yo y muchas veces era él mismo el que se levantaba e iba a la nevera.
En cuanto a la medicación, el sentenciado ha negado haber suministrado fármacos al adolescente. Ha precisado que él estaba en tratamiento por problemas de espalda, pero ha sostenido que nunca se lo habría dado al niño porque "eso amargaría la leche”.
No obstante, también ha añadido que asumió el papel de padre. "Le ayudaba con los deberes, lo llevaba a entrenar y me encargaba de recogerlo". Asimismo ha asegurado que su estrecha relación con él le hizo acabar con su matrimonio. "Mi marido se ponía celoso"."NO QUERÍA QUE DUERMIESE CON EL NIÑO POEQUE ÉL TENÍA SU PROPIA HABITACIÓN"
Tras abandonar la vivienda de su exmarido, se instaló en el domicilio del menor, donde según ha sostenido la madre de este, que también ha declarado en la vista, “no quería que durmiese con el niño porque él tenía su propia habitación”. Posteriormente, según ha indicado el investigado, fue expulsado de la vivienda por motivos económicos "Comenzó a robarme dinero y a vender mis pertenencias. Además, le me dejó una deuda de 4.000 euros de luz; cada mes le daba 100 euros para que fuera a pagar el recibo, pero nunca iba y se quedaba el dinero".
La situación fue a más cuando el acusado puso en contra de la madre al adolescente y éste terminó en un centro de acogida. "Él esperaba a que mi hijo cumpliera los 16 años y casarse con él. Se llegó a llevar toda la ropa de él. Obligó al niño a que se enfrentara conmigo, me dio tres empujones, y por ello, yo le di un guantazo. Tras esto, le hizo hacer un parte de lesiones contra mi". Una vez en el centro, la progenitora ha asegurado que los trabajadores prohibieron al hombre que llamase por teléfono.
La madre del adolescente ha recordado que "en 2023 estábamos en casa comiendo con mi pareja y veía que el niño estaba raro, agitado. No me trataba bien. Veía que pasaba algo más. Mi pareja hizo un comentario a mi hijo de que vio raro algo cuando un día que llegó antes de trabajar. Como si el acusado estuviera sentado en la cama y él agachado. En ese momento comenzó a vomitar y a decir que quería dormir, que no quería hablar. Le dije que íbamos a la Guardia Civil porque aquí pasaba algo".
En cuanto a la versión del acusado sobre lo del tazón de cereales, la mujer ha discrepado. "Todos los días le daba un vaso de leche. Yo después notaba que el niño estaba cansado. Llegaba de trabajar y todavía seguía durmiendo. Tenía faltas de asistencia en el colegio, pero él se las justificaba". Del mismo modo ha aclarado que "nadie le pidió que hiciera de padre".
"SI HUBIESE NOTADO ALGO RARO, LE HUBIERA ARRANCADO LA CABEZA"
Asimismo, la madre de la víctima ha manifestado que nunca tuvo sospechas de lo que estaba sucediendo, hasta ese día en el que su pareja sentimental hizo el comentario que hizo que todo saliera a la luz. "Si hubiese notado algo raro, le hubiera arrancado la cabeza. Entendí que lo que tendría que haber hecho yo es cogerlo sacarlo de la habitación y decir que si quería dormir acompañado, viniera conmigo".Finalmente, la progenitora ha añadido que su hijo ha podido rehacer su vida. "El niño ahora está feliz, bien, tiene amigos, novia y hace muchísimo deporte. Antes no salía de casa".








