Última actuación de Joaquín Sabina en Mallorca, “Hola y Adiós”
Hay noches que no se repiten, y esta, con Sabina, ha sido una de ellas.
Alicia D. Romero | Mallorca, 08 de Junio de 2025 | 08:11h

Miles de personas se han dado cita este sábado por la noche en el estadio de Son Moix para celebrar una velada inolvidable con Joaquín Sabina. El cantautor jienense, que hace años dejó de contar sus noches para empezar a coleccionarlas, ha ofrecido en Mallorca una de sus míticas 500 noches… y una más, que ha sabido a regalo.
Eran apenas las ocho de la tarde y los alrededores del estadio ya hervían de vida. Faltaban más de dos horas para que arrancara el espectáculo, pero nadie quería perderse ni un minuto de lo que prometía ser una cita histórica. En los accesos, se vendían bebidas, bombines y camisetas con la silueta y la firma del artista estampadas en varios colores. El ambiente era distendido, alegre, con ese aire de fiesta entre generaciones que solo Sabina sabe reunir.
Aunque el público tenía un aroma a juventud madura —con muchas canas y alguna que otra arruga nostálgica—, también había niños con cascos para protegerse del ruido, acompañados por padres que parecían estar pasando el testigo de una leyenda a la siguiente generación. Amigos que no se veían desde hacía tiempo se reencontraban, mientras otros hacían cola a última hora en busca de una entrada que les abriera las puertas del paraíso musical.
El cambio de recinto, tras la salida del grupo Trui de Son Fusteret, no ha afectado al espectáculo. Al contrario: Son Moix ha parecido acoger con mejores condiciones tanto al público como a la organización. Más de 9.000 personas se apresuraban a entrar cuando, con algo de retraso, pasadas las 21:15 horas, las luces se han atenuado y ha aparecido en pantalla un vídeo íntimo entre amigos. Ha sido la antesala de la emoción.
Joaquín Sabina agota las entradas para su concierto de despedida en Mallorca
Joaquín Sabina vuelve a demostrar que su magia permanece intacta: el esperado concierto de despedida del cantautor en...
SABINA Y MALLORCA, IDILIO DE JUVENTUD
Y entonces, entre ovaciones, ha salido él. Bombín, voz ronca, mirada viva. Sabina. El poeta, el sinvergüenza, el cronista de corazones rotos. “Gracias, Mallorca”, ha dicho emocionado. Ha recordado sus años de mili en la isla, sus escapadas nocturnas para cantar en una sala llamada Trui, su vínculo profundo con estas tierras. “Aquí me hice un poco más Sabina”, ha confesado.
Durante todo el concierto ha ido dedicando canciones a sus amigos, a los que han estado “en lo bueno, en lo malo y en lo peor”. El público ha respondido entregado, cantando a pleno pulmón, a veces con lágrimas, a veces con risas. Cada verso ha sido un recuerdo compartido. Porque hay noches que no se repiten. Y esta, con Sabina, ha sido una de ellas.


















