Roland Garros | Sinner fulmina a Djokovic y se jugará el título con Alcaraz
El italiano se impone al serbio en tres sets y disputará su primera final en París ante el español, en el primer duelo por un Grand Slam entre dos tenistas nacidos en este siglo
EFE | Mallorca, 07 de Junio de 2025 | 01:10h

Como ya ocurrió en la final femenina, el cuadro masculino de Roland Garros 2025 también se decidirá entre los dos mejores del ranking: Jannik Sinner y Carlos Alcaraz. El italiano venció este viernes en semifinales a Novak Djokovic por 6-4, 7-5 y 7-6(3) y se medirá en la final al actual campeón del torneo, en un enfrentamiento que marcará un hito: será la primera final entre dos jugadores nacidos en este siglo.
Sinner ha hecho historia al convertirse en el primer italiano en llegar a la final de París desde Adriano Panatta hace 49 años. Y lo ha conseguido dejando fuera al número 1 de todos los tiempos, en una demostración de fuerza, madurez y precisión. El enfrentamiento del domingo será el duodécimo entre Sinner y Alcaraz, con un balance favorable al español (7-4), incluyendo cuatro victorias consecutivas, la última en la reciente final del Masters 1000 de Roma.
“Nunca es fácil jugar contra él, tendré que dar el máximo”, confesó el italiano tras certificar su pase a la final.
UN TENISTA EN ESTADO DE GRACIA, SIN CEDER NI UN SET
Sinner disputará su primera final en Roland Garros, pero ya ha jugado tres finales de Grand Slam y ha ganado todas. Alcaraz también suma tres títulos mayores y, como el italiano, no ha perdido ninguna final. El domingo, uno de los dos romperá esa racha perfecta.
El transalpino ha alcanzado esta final tras una trayectoria impecable: no ha cedido ni un solo set en el torneo, solo ha perdido 53 juegos en total y ha estado menos de trece horas en pista. Todo ello demuestra un estado de forma excepcional, con un tenis más adaptado a la tierra batida —su superficie menos favorable— y con una preparación táctica superior a la del año pasado, cuando Alcaraz lo eliminó en semifinales.
Además, encadena 20 victorias consecutivas en torneos de Grand Slam, tras conquistar el Abierto de Estados Unidos en 2024 y el Abierto de Australia a principios de esta temporada. No pierde un set desde los cuartos de final del Open australiano, cuando se midió a Holger Rune.
Esta actuación fulgurante borra cualquier duda surgida tras su sanción por dopaje, que lo mantuvo tres meses fuera del circuito. El actual número 1 del mundo se ha convertido en un rival intratable.
DJOKOVIC, DESBORDADO Y SIN RESPUESTA EN LA PHILIPPE CHATRIER
Con sus 23 años, Sinner se enfrentó a un Novak Djokovic de 38, 15 años mayor, y dejó claro que el tiempo pasa factura, incluso a las leyendas. El italiano lo superó en todos los aspectos del juego, obligando al serbio a ir siempre a remolque y sin darle margen para imponer su estilo. Fue la cuarta victoria consecutiva de Sinner sobre Djokovic, una señal clara de que las jerarquías están cambiando.
Djokovic no mostró el nivel dominante al que acostumbraba en la Philippe Chatrier, pista donde no perdía desde los cuartos de 2022 ante Rafa Nadal. Al año siguiente se proclamó campeón por tercera vez y, aunque en 2024 se dio de baja por lesión tras vencer a Cerúndolo, regresó más tarde para colgarse el oro olímpico en París.
En 2025, sin embargo, ha racionado sus apariciones en pista. Aunque recientemente logró su título número 100 en Ginebra, y firmó una notable victoria ante Zverev en cuartos, ante Sinner fue incapaz de imponer ni su potencia ni su experiencia.
El italiano lo apartó del sueño de conquistar su cuarta corona en Roland Garros y dejó claro que, con él en la cima del circuito, alcanzar el ansiado 25.º Grand Slam será cada vez más difícil para Djokovic.
UN CAMBIO DE CICLO EN EL TENIS MUNDIAL
“Es un honor afrontarlo, siempre te enseña cosas nuevas jugar contra él. Trato de no pensar en su leyenda y centrarme en mi propio tenis”, declaró Sinner con respeto tras la victoria.
Djokovic aún plantó cara en el tercer set y llegó a tener tres bolas de set para forzar un cuarto, pero Sinner volvió a demostrar su temple para forzar el ‘tie break’ y sellar el triunfo sin fisuras. La grada vio cómo el serbio elevaba su nivel, pero no fue suficiente para frenar a un rival imparable.
El público presente en la Philippe Chatrier vivió un choque generacional que no dejó lugar a dudas: una nueva era comienza. Y puede que Djokovic lo supiera, ya que se despidió del estadio saludando a la grada con un gesto de adiós que no pasó desapercibido.
El domingo, París verá enfrentarse a los dos mejores tenistas del momento. Un Sinner en estado de gracia y un Alcaraz que llega como vigente campeón. Solo uno seguirá invicto en finales de Grand Slam. El duelo está servido.







