Quince llamadas en el océano: el cayuco con más de 50 muertos que partió hacia Canarias y apareció en Brasil
El motor falló, el rescate nunca llegó y no había cobertura para insistir
EFE | Mallorca, 30 de Mayo de 2025 | 08:50h

Quince llamadas de auxilio, realizadas desde el océano Atlántico por uno de los 55 hombres que iban a bordo de un cayuco salido de Mauritania hacia Canarias el 23 de enero de 2024, no bastaron para evitar la tragedia. El motor falló, el rescate nunca llegó y no había cobertura para insistir. Ochenta y un días después, el cayuco apareció a la deriva frente a las costas de Brasil con nueve cuerpos en descomposición, 27 móviles y dos documentos de identidad.
UNA EMBARCACIÓN A LA DERIVA EN BRASIL
El hallazgo tuvo lugar el 13 de abril de 2024, cuando unos pescadores de la bahía de Maiaú, en Pará (Brasil), se toparon con una embarcación blanca y azul celeste de unos quince metros de eslora. A bordo encontraron nueve cadáveres muy deteriorados, 27 teléfonos móviles y dos documentos: uno mauritano y otro maliense.
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El primero pertenecía a Souleimane Sada Gassama; el segundo, a Souloumou Diawara. Sin embargo, hasta hoy las autoridades brasileñas no han podido identificar fehacientemente ninguno de los cuerpos. No hay indicios claros que vinculen los cadáveres con los documentos encontrados. Los restos fueron enterrados sin nombre en un cementerio de Belém, aunque se conservaron perfiles genéticos por si alguna familia reclama la prueba de ADN.
Los intentos de la Policía Federal de Brasil por comparar huellas con registros de Mauritania y Mali no dieron frutos. Mientras tanto, las familias siguen esperando respuestas.
UNA INVESTIGACIÓN INTERNACIONAL Y CRUZADA DE DATOS
Solo en el primer trimestre de 2024, al menos veinte cayucos partieron desde Mauritania con rumbo a Canarias, transportando en conjunto a un millar de personas. Muchos de ellos desaparecieron en el Atlántico sin dejar rastro. La Agencia EFE, la Cruz Roja y la ONG Caminando Fronteras han cruzado datos recopilados por las autoridades brasileñas y las familias de los desaparecidos para tratar de identificar la embarcación.
Esa colaboración ha permitido reconstruir una tragedia concreta: la del cayuco que partió de Nuadibú el 23 de enero con destino a El Hierro. Lo tripulaban 55 varones, todos procedentes de Mauritania y Mali, entre ellos un niño y varios adolescentes.
UNA TRAVESÍA QUE TERMINÓ EN EL AMAZONAS
Desde 2006, al menos una docena de embarcaciones similares han alcanzado costas americanas con solo muertos a bordo. En la región, estas tragedias a menudo se atribuyen erróneamente a migraciones locales. Pero este no fue el caso de la Policía Federal de Brasil ni de la Policía Civil de Belém, que identificaron los documentos africanos y recordaron precedentes como el cayuco llegado a Tobago en 2021.
Uno de los documentos contenía un dato clave: Diawara había cruzado la frontera de Mali hacia Mauritania el 17 de enero, lo que indica que se embarcó poco después. En paralelo, llegaron denuncias de desaparición a Cruz Roja Española desde Valencia, donde vive Ali Sokhona, familiar de varias de las víctimas. Cinco de los desaparecidos, todos del pueblo de Tachott, partieron en esa misma fecha: Sidi Daouda Sokhona, Hademou Boubou Sokhona, Demba Salou Sokhona, Diadie Demba Sokhona y Mohamed Boubou Camara.
LOS TELÉFONOS REVELAN LOS ÚLTIMOS DÍAS DE VIDA
Entre los 27 teléfonos examinados por la policía brasileña, uno aún tenía una cuenta de Gmail activa vinculada a Hademou Boubou Sokhona. Además, contenía contactos relacionados con otros jóvenes de Tachott, como Hayane Sokhona, también buscado por su familia. Todo sugiere que los cinco viajaban en el mismo cayuco junto a otras 50 personas.
La información digital de diez móviles recuperados indica que el cayuco realizó su primera llamada de auxilio el 26 de enero, al cuarto día de viaje. Se marcó el 112, el número de emergencias en España. Después de eso, hubo un silencio angustioso, hasta que el 28 de enero se realizaron quince llamadas en tres días, todas sin éxito. La Policía cree que para entonces el cayuco ya estaba a la deriva.
UN VIAJE SIN RESCATE, UNA MUERTE ANUNCIADA
A diferencia de lo que ocurre con otras pateras, ningún servicio de rescate estaba buscándolos en esos días. Las familias no alertaron hasta el 4 de febrero, engañadas por el traficante que les aseguraba que la embarcación había llegado a Canarias. Esa falsa información les hizo perder nueve días cruciales para activar un operativo de búsqueda.
La última actividad registrada en uno de los móviles fue el 10 de febrero. Grabó dos vídeos donde se ven siete hombres muy delgados, sentados sin hablar. Llevaban ya 18 días en el mar. A esas alturas, la deshidratación, los vómitos, la desesperación y la locura empezaban a cobrarse vidas. Sin agua ni comida, solo sobreviven los primeros días los más fuertes.
UNA RUTA MORTAL QUE SIGUE ACTIVA
La ruta atlántica entre Mauritania y Canarias sigue activa. Solo en enero de 2024 llegaron a Canarias 110 embarcaciones con 7.270 personas. Pero, cuando una de esas barcas no lo logra, nadie escucha sus llamadas de socorro. Sus ocupantes se desvanecen en el océano, mientras sus familias siguen esperando una llamada que nunca llegará.
En el mejor de los casos, se recupera el cayuco con un puñado de cadáveres, como los nueve que fueron hallados en Belém. Nueve entre 55. Los últimos en morir. Los únicos que dejaron un rastro.
Este reportaje ha sido elaborado con información de la Policía Federal de Brasil, Cruz Roja Española, Caminando Fronteras y la familia Sokhona.
CONTACTO PARA FAMILIAS DE DESAPARECIDOS
Las personas que deseen verificar si algún familiar viajaba en ese cayuco pueden contactar con:
- Servicio de desaparecidos de Cruz Roja: busquedas@cruzroja.es
- Dirección Técnico Científica de la Policía Federal de Brasil: ditec@pf.gov.br
- Caminando Fronteras: +212694869982








