“Me quiere matar”: la madre de Gabriel acusa a Ana Julia de amenazarla desde la cárcel
Patricia Ramírez asegura que la asesina confesa la quiere matar, alerta de irregularidades en la cárcel y exige la aplicación del Estatuto de la Víctima
EFE | Mallorca, 07 de Mayo de 2025 | 13:14h

Patricia Ramírez, madre de Gabriel Cruz, el niño asesinado en 2018 en Almería por Ana Julia Quezada, ha denunciado públicamente este miércoles haber recibido amenazas directas desde prisión por parte de la autora del crimen. En una rueda de prensa celebrada en Almería, Ramírez ha lamentado la “total falta de protección institucional” y ha reclamado medidas urgentes para evitar la revictimización de quienes, como ella, han perdido a un ser querido en circunstancias tan traumáticas.
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AMENAZAS DESDE LA CÁRCEL DE BRIEVA Y FALTA DE RESPUESTA DE LAS AUTORIDADES
Ramírez ha revelado que desde hace más de un año recibe información procedente del interior y del exterior de la prisión de Brieva, en Ávila, donde Quezada cumple condena, sobre la existencia de posibles irregularidades, como la tenencia de teléfonos móviles, grabaciones con contenido sexual e incluso la preparación de un documental con la participación directa de la asesina confesa.
“La información que a mí me llega es que Ana Julia tiene móviles. Que hay personas que graban dentro, que hay vídeos sexuales, que hay grabaciones para un documental, que hay personas que mueven dinero por ello”, declaró.
Según Patricia, entre esa información consta una amenaza directa de Quezada: “A ella se le ha oído decir que me quiere matar. Y lo ha dicho delante de otras internas. Eso me lo han hecho llegar personas que estaban dentro y fuera de la cárcel. He hecho llegar esta información, pero nadie me responde. Nadie investiga”.
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“RECIBO LLAMADAS DE DESCONOCIDOS Y NADIE HACE NADA”
La madre de Gabriel ha insistido en que, además de esa amenaza directa, otras personas relacionadas con Quezada también habrían expresado deseos de venganza hacia ella, y que desde hace tiempo recibe llamadas anónimas de desconocidos, hechos que ha denunciado formalmente ante la Comandancia de la Guardia Civil de Almería. Todo ello, asegura, ocurre en un contexto de falta de vigilancia y control dentro del centro penitenciario.
Ramírez ha descrito una situación caótica dentro de la prisión: “Me consta que se alquilan teléfonos dentro de la cárcel, que hay intercambio de móviles, que se usan para llamadas, grabaciones o incluso para chantajear a otras internas”.
Según sus palabras, ha trasladado estas denuncias por escrito y en persona a diferentes responsables penitenciarios, judiciales y políticos. Sin embargo, asegura no haber recibido ninguna respuesta institucional. “No puedo más. Lo estoy denunciando y ni siquiera se me llama para preguntarme. Nadie me atiende, nadie me protege, nadie actúa”, dijo visiblemente emocionada.
Además, apuntó a la posible implicación de funcionarios del centro penitenciario: “A mí me constan por lo menos cuatro. Lo he dicho. He puesto todo por escrito. ¿Qué más tengo que hacer?”.
SIN RESPONSABILIDAD CIVIL Y POSIBLES BENEFICIOS ECONÓMICOS DE QUEZADA
Otro de los puntos denunciados por Patricia Ramírez es que, tras ocho años del asesinato de su hijo, la responsabilidad civil de Ana Julia Quezada sigue sin resolverse. Asegura que no ha habido ninguna investigación patrimonial, que no se le ha embargado nada y que ni siquiera ha sido declarada insolvente. “No ha pagado nada. Y mientras tanto puede estar ganando dinero con un documental”, denunció.
Ramírez también ha mostrado su rechazo a que se siga dando visibilidad mediática a una asesina confesa: “¿A costa de qué se le está dando tanta fama a esta asesina? ¿Para vender nuestra amargura como espectáculo? Esto lo que hace es revictimizarnos. Nos vuelven a matar un poco cada vez que sacan su nombre, su imagen, su historia. Nos roban el duelo, la intimidad, la paz”.
En su intervención, exigió la aplicación real del Estatuto de la Víctima y el cumplimiento del marco europeo en materia de derechos fundamentales: “Ese estatuto dice que hay que tratar con respeto y proteger a la víctima. Pero aquí no hay respeto. No se me protege. Me siento absolutamente sola. El sistema me ha dejado sola”, concluyó.








