Belén Rueda recuerda el día que sufrió un ictus mientras bucea con Calleja en el Mar Rojo

La popular actriz española ha revelado que aquel incidente le acabó salvando la vida

Marina J. Ramos | Mallorca, 01 de Mayo de 2025 | 07:30h

Belén Rueda, durante la charla con Jesús Calleja en el Mar Rojo.

Jesús Calleja continúa sumando experiencias con caras conocidas de nuestro país en su programa de aventuras, 'Universo Calleja'. En la entrega de esta semana, el destino elegido ha sido el Mar Rojo, y entre los participantes se encontraba la actriz Belén Rueda, de 60 años, acompañada por Eva Hache, Santiago Segura, David Bisbal y su mujer, Rosanna Zanetti. Durante uno de los momentos más tranquilos de la travesía, la intérprete se ha abierto con el presentador y ha recordado un episodio delicado de su vida: el ictus que sufrió hace unos años y que, según sus propias palabras, terminó siendo lo que le salvó la vida al permitir descubrirle una enfermedad oculta.




Poco dada a compartir detalles sobre su vida privada, Belén Rueda suele ser muy discreta en sus entrevistas. Sin embargo, esta vez, en un entorno más relajado y de confianza, ha dejado atrás esa barrera para hablar con naturalidad sobre uno de los momentos más críticos que ha atravesado. Aunque en otras ocasiones ya había mencionado este incidente de salud en televisión —especialmente tras salir a la luz en los medios—, ha sido con Calleja con quien ha ofrecido un relato más detallado y personal.

La conversación tuvo lugar después de una inmersión en las aguas del Mar Rojo. Sentados frente a frente, Calleja quiso saber más sobre aquel ictus que fue noticia en su día. Rueda respondió sin rodeos: “Fue un ictus transitorio”.

A partir de ahí, relató cómo sucedió todo: “A mí a veces por el estrés me dan lipotimias, mareos, ganas de vomitar, bajada de tensión... Entonces yo ese día sentí lo mismo pero era como un poco más intenso”, explicó. La situación la alarmó tanto que decidió llamar a su hermana, quien vive muy cerca y, al conocer bien sus síntomas, reaccionó rápidamente: “Esto no es normal”, le dijo, y no dudó en llamar a una ambulancia. Belén, mientras tanto, apenas podía moverse. “Estando en el suelo muy mareada, me dijo ‘infla los mofletes’”, recordaba sobre aquella improvisada prueba.

La actriz aprovechó también para compartir con la audiencia dos sencillos métodos que pueden ayudar a detectar si alguien ha sufrido un ictus: “Esto es muy importante para saber si te ha dado un ictus, tiene que estar simétrico”, decía mientras dividía imaginariamente su rostro en dos partes. Añadió otro truco casero: “Otra es sonreír, cerrar los ojos y te tocas la nariz con los brazos estirados”, explicó, demostrando el gesto. “Si alguno de los dos hemisferios está sufriendo un derrame, yo solo fue una falta de oxígeno durante un tiempo, no tienes simetría en la cara”, aclaró. Afortunadamente, en su caso no hubo derrame cerebral, sino una falta momentánea de oxígeno.

La rapidez en la atención fue clave. “No sé qué hice que la ambulancia en cinco minutos estaba en casa”, comentó con sorpresa. Aquel incidente derivó en un examen más profundo que acabó siendo vital para su salud: “Era un ictus transitorio pero gracias a eso me hicieron un TAC en la cabeza, que yo nunca he tenido dolores de cabeza, y me descubrieron un aneurisma”, reveló. Una malformación que podría haber pasado desapercibida y terminar en consecuencias fatales.

¿POR QUÉ LO MANTUVO EN SECRETO?


En ese punto, Calleja quiso indagar por qué mantuvo en secreto este episodio durante tanto tiempo. “Durante mucho tiempo, Jesús, no lo quieres decir”, confesó la actriz. Cuando el presentador le preguntó el porqué, ella fue tajante: “Dime tú”, le retó, para luego aclarar: “Porque te puede afectar al trabajo, porque te tratan diferente. Te afecta todo. En este trabajo mucho más”.

Para aligerar el tono, Calleja no perdió la ocasión de bromear con su característico humor: “Has vivido un ictus en silencio, como las almorranas”, soltó entre risas, arrancando una sonrisa en su interlocutora. Finalmente, Belén tranquilizó al presentador al contar que su familia siempre estuvo al tanto de todo: “Mi familia sí. Tengo un stent que me parece fascinante, a través de la femoral. Cuando terminé, el neurólogo, que para mí es Dios, me dijo: 'Ahora estás mejor que antes”, sentenció con gratitud.




Con esta charla, Belén Rueda ha vuelto a poner de relieve que, a veces, incluso los episodios más duros de la vida pueden convertirse en oportunidades para cuidarse y renacer.

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