¿Puede salvarte el agua de un disparo? La ciencia detrás de una escena típica del cine de acción
Aunque a primera vista parezca una exageración de Hollywood, lo cierto es que la física respalda, en parte, esta idea
Alicia D. Romero | Mallorca, 20 de Abril de 2025 | 17:46h

En muchas películas de acción hemos visto escenas en las que un personaje se lanza al agua para escapar de una lluvia de balas, confiando en que el líquido elemento lo mantendrá a salvo. Aunque a primera vista parezca una exageración de Hollywood, lo cierto es que la física respalda, en parte, esta idea. La ciencia demuestra que el agua, gracias a su densidad, puede detener una bala con bastante eficacia.
LA RESISTENCIA DEL AGUA: CLAVE PARA DETENER LA BALÍSTICA
Las balas viajan a altísimas velocidades, pero lo hacen con mayor eficacia en medios como el aire, donde la resistencia es baja. En cambio, el agua es unas 800 veces más densa que el aire, lo que representa una barrera significativa para cualquier objeto que la atraviese, incluida una bala.
Al entrar en contacto con el agua, una bala comienza a perder velocidad de forma casi inmediata. Esto se debe a la fricción con el líquido, que actúa como un freno muy potente. A tal punto que, en pruebas reales, se ha observado que una bala de fusil que puede viajar a 900 metros por segundo apenas penetra entre 50 y 60 centímetros en el agua antes de detenerse por completo.
LAS BALAS MÁS LENTAS PENETRAN MÁS
Aunque parezca contradictorio, las balas más lentas, como las de pistolas, pueden llegar más lejos en el agua que las de fusiles de alta velocidad. Esto ocurre porque las balas rápidas generan tanta resistencia que pueden fragmentarse o deformarse al instante, perdiendo rápidamente su energía cinética.
En cambio, una bala de pistola, al viajar a menor velocidad, entra al agua de forma más estable y puede avanzar hasta 1,5 o incluso 2 metros en algunos casos. Aun así, esa distancia sigue siendo limitada, y más allá de los dos metros, el riesgo de impacto es prácticamente nulo.
Las escopetas, por su parte, tampoco suponen una gran amenaza bajo el agua. Sus cartuchos suelen disparar perdigones pequeños que pierden fuerza muy rápidamente al entrar al agua, dispersándose y deteniéndose casi al instante.
EL ÁNGULO TAMBIÉN IMPORTA
Otro aspecto fundamental a tener en cuenta es el ángulo con el que la bala entra al agua. Si el proyectil impacta con una inclinación menor a 30 grados, lo más probable es que rebote en la superficie, de manera similar a una piedra lanzada con efecto.
Este fenómeno ha sido documentado en experimentos de balística y en pruebas de campo realizadas por expertos en seguridad y defensa. Así, un disparo efectuado desde tierra hacia alguien bajo el agua tiene muchas probabilidades de desviarse o perder completamente su fuerza letal.
¿TE SALVA EL AGUA DE UN DISPARO?
La respuesta es sí, en muchos casos el agua puede salvarte de un disparo, especialmente si estás sumergido a más de un metro de profundidad y el disparo proviene del exterior. Incluso armas potentes, como fusiles militares, no consiguen penetrar más allá de esa distancia. Sin embargo, esto no significa que el agua sea un escudo perfecto. Existen otros peligros, como quedar atrapado bajo el agua, sufrir daños por la onda de choque de un disparo cercano o simplemente no tener tiempo suficiente para sumergirse antes del impacto.
Aun así, la física es clara: la densidad del agua convierte a este medio en una protección sorprendentemente eficaz contra los proyectiles. No es magia cinematográfica, es ciencia pura.







