Guía completa sobre los aranceles: qué son y cómo afectan al nuevo pulso comercial de EE. UU
Las claves para entender el impacto económico y político de los nuevos gravámenes impuestos por Washington
Penélope O. Álvarez | Mallorca, 10 de Abril de 2025 | 14:56h

Los aranceles han sido el tema dominante de la semana, e incluso del mes, tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de aplicar aranceles para todos los países del mundo con tasas diferenciadas según las prácticas comerciales consideradas desleales por Washington.
Sin embargo, estos anuncios forman parte de un paquete más amplio de medidas que Trump ha bautizado como el ‘Día de la Liberación’, un nombre que ha generado gran controversia internacional. Diversos países y analistas advierten que estas medidas podrían frenar el comercio global y suponer el primer paso hacia una recesión.
Entre los anuncios más destacados figuran:
- Un arancel universal del 10?% para todas las importaciones que entren en EE.UU.
- Un arancel del 20?% para productos procedentes de la Unión Europea.
- Un arancel adicional específico para cada país, calculado según un “perjuicio histórico”, definido por la Casa Blanca como un “arancel recíproco”.
- El arancel mínimo del 10?% se activa el sábado 5 de abril.
- Los aranceles específicos por país que entraron en vigor el 9 de abril.
- Ya se aplica un arancel del 25?% a automóviles, camiones ligeros y autopartes importados desde este jueves.
EE.UU. JUSTIFICA LOS ARANCELES POR SU DÉFICIT COMERCIAL
El objetivo declarado por Trump es reducir el abultado déficit comercial de Estados Unidos, que en 2024 creció un 17?%, alcanzando los 918.400 millones de dólares, a pesar de un aumento del 3,9?% en exportaciones y del 6,6?% en importaciones. Con estos nuevos aranceles, la administración busca reequilibrar su balanza comercial y proteger sectores considerados estratégicos.La reacción de los mercados financieros fue inmediata. En cuestión de días, los principales índices bursátiles sufrieron caídas abruptas. El Dow Jones perdió más de 1.600 puntos, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq también registraron descensos significativos, entre los más pronunciados desde 2020. Las bolsas europeas y asiáticas siguieron la misma tendencia, con fuertes pérdidas. El índice de volatilidad VIX se duplicó, reflejando el creciente temor e incertidumbre entre los inversores.
RESPUESTAS INTERNACIONALES Y ESCALADA CON CHINA
Varios países afectados respondieron con medidas propias. En el caso de China, el Gobierno elevó sus aranceles al 104% sobre productos estadounidenses, agravando aún más la situación. Tan solo un día después, Trump respondió endureciendo su postura: aumentó los aranceles al 125?%, alegando que China incumplía acuerdos comerciales y mantenía prácticas desleales. La tensión con China no se redujo. Pekín respondió con nuevas tandas de aranceles del 84?% y restricciones comerciales, manteniendo el conflicto en pie.La Unión Europea, en cambio, optó por una estrategia de contención: suspendió durante 90 días la aplicación de aranceles adicionales sobre productos estadounidenses, con el objetivo de abrir una ventana para las negociaciones. No obstante, mantuvo los aranceles sobre el sector automotriz, considerado clave para la economía europea. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, declaró que Europa está “preparada para responder” y abierta a negociar. Francia, por su parte, advirtió de represalias contra los gigantes digitales estadounidenses y estimó que las exportaciones de vinos y licores podrían verse afectadas en hasta 1.600 millones de euros anuales.
En general, América Latina ha reaccionado con cautela. Sin embargo, Brasil ha manifestado que evalúa responder con “reciprocidad” y que recurrirá a la Organización Mundial del Comercio (OMC) si considera que sus intereses se ven perjudicados. Los nuevos aranceles afectan especialmente a Europa y Asia, y en menor medida a Latinoamérica.
El pasado miércoles a última hora, Donald Trump anunció una suspensión temporal de 90 días en los aranceles para los países que no han respondido con represalias a su plan arancelario. La medida afecta a 75 países que, según el mandatario, han contactado con Washington para negociar. Durante este período también se aplicará una reducción del arancel recíproco del 10?%, con efecto inmediato.
No obstante, China queda excluida de esta pausa. Al contrario, Trump elevó sus aranceles al 125?% como represalia por lo que considera una “falta de respeto” tras los gravámenes impuestos por Pekín a productos estadounidenses.
El gesto diplomático de Europa permitió una recuperación parcial en los mercados. El S&P 500 repuntó un 9,5?%, el Nasdaq subió un 12,2?% y las bolsas europeas vivieron sus mejores jornadas en años. Sin embargo, la escalada con China y otros países mantiene el conflicto latente.
CÓMO FUNCIONAN EN LA PRÁCTICA
Los aranceles son impuestos que un país aplica a productos importados o exportados. Pueden servir para proteger la industria nacional, generar ingresos fiscales o influir en las relaciones comerciales. Existen distintos tipos de aranceles: los ad valorem, que representan un porcentaje sobre el valor del producto, y los específicos, que se aplican como una cantidad fija por unidad, sin importar su precio.Por ejemplo, si un país impone un arancel ad valorem del 10?% sobre automóviles importados y un coche cuesta 20.000 dólares, el arancel será de 2.000 dólares. En cambio, si se trata de un arancel específico de 500 dólares por vehículo, esa será la cantidad a pagar por unidad, sin importar su precio.
Los aranceles elevan el coste de los productos extranjeros, lo que los hace menos competitivos frente a los productos nacionales. Si un coche importado cuesta 15.000 dólares y el arancel es del 10?%, su precio subirá a 16.500 dólares. Si un coche nacional cuesta 18.000 dólares, la diferencia de precios se reduce, favoreciendo la compra del producto local.
RIESGOS A LARGO PLAZO
Pese al alivio momentáneo, la política arancelaria de Trump sigue siendo duramente cuestionada a nivel internacional. Varios economistas advierten que sus efectos a largo plazo podrían ser perjudiciales tanto para la economía de Estados Unidos como para la de sus principales socios. El temor a una desaceleración global se mantiene latente.







