Miquel Quetglas, de dirigir la seguridad en embajadas de África, a jefe de la Policía Local de Sóller
Con una dilatada trayectoria, asume la jefatura con la determinación de gestionar los "frentes abiertos" que tiene por delante el municipio
Marina J. Ramos | Mallorca, 07 de Abril de 2025 | 16:11h

Miquel Quetglas ha asumido este mes de marzo el cargo como nuevo jefe de la Policía Local de Sóller. Con una amplísima trayectoria como policía, comenzó su carrera en 2003, cuando apenas tenía 24 años. Su primer destino fue en Palma, en la oficina de denuncias de la Policía Nacional, aunque poco después pasó a la Brigada Policial de Seguridad Ciudadana (BPSC). Se curtió como policía patrullando las calles de Ciutat. En 2010 ascendió a oficial y en 2017 le ofrecieron partir en una misión diplomática internacional. Así, partió a Nairobi, como jefe de seguridad de las embajadas españolas de Kenia, Uganda y de Somalia. Inquieto por naturaleza, en ese periodo se licenció en Criminología y en Psicología, materia, esta última, en la que después realizó un doctorado. Al volver de África, pasó por la Unidad de Fronteras del aeropuerto de Palma y tras dos años, se convirtió en subinspector, con cuyo cargo acabó como coordinador de la Comisaría de Manacor y después, en la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras del puerto de Palma. A esta larga e intensa carrera ahora le suma un nuevo desafío: Sóller.
¿Cómo acaba un mallorquín como encargado de la seguridad de las embajadas de Kenia, Uganda y Somalia?
Por una serie de motivos personales, en 2009 tenía la necesidad de irme lejos. Estuve aplicando, pero hasta 2017 no me surgió esa oportunidad. Al proponérmelo, no lo dudé y partí.
¿Cuál era su cometido como jefe de la seguridad de las embajadas españolas?
Dirigía la seguridad de la embajada de España y de la del embajador. Tenía la responsabilidad de coordinar la seguridad integral de todo el recinto en las horas de apertura. Y el resto de la jornada, me ocupaba de la seguridad dinámica del embajador, es decir, de controlar los recorridos del embajador desde la embajada hasta su residencia, a otras instituciones...
¿Qué recuerdo guarda de esa experiencia?
En general tengo buenos recuerdos de esos casi tres años. Sin duda, tengo más buenos que malos. También es verdad que cuando estás allí te das cuenta de lo poco que vale la vida humana. Ves mucha miseria, desgracias, accidentes...Aquí resolvemos las cosas hablando, con un bolígrafo en mano, papeles, teclados de ordenador...pero allí muchas veces se soluciona de una manera mucho más sanguinaria. Vivimos una época electoral, y en ese periodo los atentados eran continuos. También sufrimos dos atentados de Al Shabab -un grupo yihadista de Somalia-.
Y de ahí, ha acabado ahora en Sóller...
Lo de ahora es como empezar de cero, como un niño pequeño en la 'escoleta'. No tienen nada que ver mis funciones como policía en la embajada con las que tengo ahora como jefe de la Policía Local de Sóller. Este trabajo es mucho más administrativo, burocrático, de delegar y coordinar. Sigue siendo una labor de responsabilidad, pero diferente.
¿Cuál ha sido el motivo que le ha llevado a abandonar la Policía Nacional para recalar en el Cuerpo Municipal de Sóller?
Me surgió la posibilidad. Supe que en un tiempo relativamente corto quedaría vacante la plaza por jubilación. Me queda cerca de casa -soy de Santa Maria- y vi la posibilidad de cambiar de aires después de 22 años en la Nacional. No es que estuviera mal, pero me he dado mucho 'tute' y ahora, con un hijo de 3 años, busco un poco de estabilidad, o, al menos, no tener que viajar tanto. Aunque tranquila, cogido con pinzas...porque ahora administrativamente es mucho más movido.
¿En qué ámbitos de la seguridad del municipio se centrará?
Hay varios frentes abiertos. El principal, la circulación. El tráfico en Sóller es muy peculiar. Estamos en un valle y las dimensiones físicas son relativamente pequeñas. Tenemos unos 14.000 habitantes censados en invierno y en verano se multiplican. La Ma-111 pasa por Sóller hacia el puerto, desde Palma, y hay días en los que por aquí circulan unos 17.000 vehículos. El municipio no está preparado arquitectónicamente para tal cantidad de vehículos, tanto de residentes como de turistas. Con el Consistorio estamos estudiando implantar una Zona de Bajas Emisiones, todo un desafío para la circulación.
Además de esto, también tenemos la problemática de de la presencia de carteristas, la mayoría de procedencia rumana. Es un problema y necesitamos presencia policial en la calle para poder hacer frente a él. Necesitamos una mayor plantilla, pero tenemos que tener los medios para ello y se tienen que crear las plazas pertinentes para ello en la Escola Balear d'Administració Pública (EBAP). Paralelamente, tenemos la Unidad Nocturna, la Unidad Administrativa, el oficial de servicio...'Hi ha feina'.
¿Qué actuaciones concretas prevé implantar para atajar el problema circulatorio del municipio?
La corriente circulatoria de la localidad tiene un sentido circulatorio, y con el Consistorio se está estudiando cambiar ese sentido para que las entradas y salidas del municipio sean más dilatadas y el flujo de vehículos esté más repartido. Y además, implantar la Zona de Bajas Emisiones, siguiendo la directiva europea.
¿Y para hacer frente a la problemática de carteristas?
Donde haya policías uniformados, no hay carteristas.¡, eso está claro. Lo ideal sería tener una presencia policial continua, pero es imposible. Por eso planteamos otros caminos de actuación, como implantar policías de paisano -para lo que ha hemos pedido autorización a Delegación de Gobierno-, unidades más reactivas que puedan actuar in situ.
Se estrena en el cargo a pocas semanas del Firó...
Sería el tercer reto que tenemos por delante. Mi objetivo es que salga como el año pasado. Por lo que me he podido informar estos últimos días, fue uno de los 'Firós' más seguros que ha habido y más controlados. Cada año se van incorporando nuevas medidas para garantizar la seguridad de los asistentes y evitar agresiones, robos.... Es todo un reto. Estamos hablando de que solo en la Plaça de la Constitució se congregan unas 8.500 personas.







