Periodo crítico en las tareas de rescate en Birmania tras el terremoto, con más de 1.700 muertos
Medios independientes estiman que la cifra real se acerca a los 3.000 muertos
EFE | Mallorca, 31 de Marzo de 2025 | 09:35h

Las tareas de rescate en Birmania (Myanmar) entraron este lunes en un periodo crítico para encontrar supervivientes, justo 72 horas después del terremoto que sacudió el centro-norte del país el pasado viernes. Según datos ofrecidos por la junta militar, el número de fallecidos ronda los 1.700, aunque medios independientes estiman que la cifra real se acerca a los 3.000 muertos.
RESCATES EN MANDALAY Y ESCASA INFORMACIÓN OFICIAL
El régimen castrense, que ostenta el poder desde el golpe de Estado de 2021, comunicó a través del canal estatal MRTV, controlado por los militares, que un equipo de rescate chino logró este lunes salvar con vida a un niño de cinco años, una mujer embarazada y otra mujer de 29 años que permanecían atrapados en los escombros de un edificio en Mandalay, la segunda ciudad más grande del país.
Las víctimas habían estado atrapadas durante más de 60 horas antes de ser localizadas y trasladadas al hospital. Poco antes, también se rescató con vida a otra mujer de entre los restos del hotel Great Hall, en la misma ciudad. Hasta ahora, se trata de uno de los pocos comunicados oficiales emitidos por la junta en el cuarto día de operaciones de rescate, tras el potente sismo registrado en la región de Sagaing el viernes a mediodía, seguido de docenas de réplicas de menor magnitud.
BALANCE DE VÍCTIMAS Y DAÑOS ESTRUCTURALES
El jefe de la junta militar, Min Aung Hlaing, informó en una llamada con el primer ministro de Malasia que el número oficial de fallecidos se sitúa en 1.700, con más de 3.400 personas heridas. No obstante, medios locales como la agencia independiente Mizzima elevan la cifra a 3.000 fallecidos, basándose en datos propios y denuncian una respuesta insuficiente del régimen ante la catástrofe.
DIFICULTADES PARA LLEGAR A LAS ZONAS MÁS AFECTADAS
Diversas ONG internacionales alertan sobre la gran dificultad para acceder a las zonas más damnificadas. Las ciudades de Mandalay y Sagaing, ambas situadas a unos 17 kilómetros del epicentro, son las más cercanas al origen del temblor, pero las condiciones sobre el terreno complican las labores de ayuda.
Los aeropuertos de Mandalay y Naipyidó se encuentran cerrados debido a los daños provocados por el seísmo, que ha destruido infraestructuras clave. Mandalay se perfila como una de las urbes más perjudicadas, aunque los cortes de internet y telefonía, junto a la dificultad de acceso, impiden conocer con exactitud el alcance de la tragedia. El sábado, la junta indicó que se habían registrado unos 700 muertos en Mandalay tras una visita de funcionarios al lugar.
SAGAING, UNA REGIÓN DEVASTADA Y EN CONFLICTO
La situación en Sagaing, una región tradicionalmente dominada por grupos rebeldes, es aún más incierta. Según informó la Cruz Roja de Birmania, cerca del 70% de la ciudad estaría destruida. El control de la junta en este territorio es muy limitado, en un contexto marcado por el conflicto entre el Ejército y guerrillas de minorías étnicas y movimientos prodemocráticos.
TENSIÓN POLÍTICA Y PROPUESTA DE TREGUA TRAS EL SISMO
El Gobierno de Unidad Nacional (NUG), que se autoproclama como la autoridad legítima del país y promueve el retorno a la democracia, denunció este lunes que las fuerzas armadas han llevado a cabo 11 bombardeos en diferentes regiones del país tras el terremoto. Ante esta situación, el NUG ha ofrecido una tregua temporal con el objetivo de facilitar las labores de ayuda y rescate.
UN TERREMOTO DE GRAN MAGNITUD Y REPERCUSIÓN REGIONAL
El terremoto del viernes es considerado el más fuerte en décadas en Birmania. Se sintió con intensidad en Bangkok, donde se han registrado al menos 18 muertos, en su mayoría por el derrumbe de un rascacielos en obras, y aún se busca a decenas de desaparecidos. También hubo repercusiones en la provincia china de Yunnan, entre otros puntos del sudeste asiático.
La magnitud del desastre y las dificultades logísticas, políticas y humanitarias dibujan un panorama alarmante en Birmania, mientras las labores de rescate continúan contrarreloj en busca de más supervivientes bajo los escombros.







