¿No puedes dejar de comer por la noche? Podrías tener este trastorno sin saberlo
Descubre por qué ocurre, cómo reconocerlo y qué hacer para controlarlo
Alicia D. Romero | Mallorca, 31 de Marzo de 2025 | 05:27h

El síndrome de alimentación nocturna (SAN) es un trastorno alimentario caracterizado por la ingesta significativa de alimentos durante la noche, acompañada de insomnio y una disminución del apetito en las primeras horas del día. Las personas afectadas suelen consumir más del 25% de sus calorías diarias después de la cena o durante despertares nocturnos, lo que puede generar sentimientos de culpa y vergüenza.
¿CUÁLES PUEDEN SER LAS CAUSAS?
Aunque las causas exactas del SAN no se comprenden completamente, se han identificado varios factores que pueden contribuir a su desarrollo:
- Alteraciones en los ritmos circadianos: Desajustes en el reloj biológico pueden modificar los patrones de hambre y sueño, llevando a una mayor ingesta de alimentos durante la noche.
- Estrés y ansiedad: Situaciones de estrés elevado pueden provocar que las personas recurran a la comida nocturna como mecanismo de afrontamiento.
- Depresión: El SAN se asocia frecuentemente con síntomas depresivos, lo que sugiere una relación bidireccional entre el estado de ánimo y los patrones de alimentación nocturna.
- Desequilibrios hormonales: Alteraciones en hormonas como la melatonina y el cortisol pueden influir en la aparición del SAN.
¿CUÁLES PUEDEN SER LAS CONSECUENCIAS?
El SAN puede tener diversas repercusiones en la salud física y mental:
- Aumento de peso y obesidad: La ingesta calórica excesiva durante la noche puede contribuir al incremento de peso y al desarrollo de obesidad.
- Alteraciones metabólicas: Comer en horarios desfasados puede afectar negativamente el metabolismo de la glucosa, incrementando el riesgo de resistencia a la insulina y diabetes tipo 2.
- Trastornos del sueño: El patrón de alimentación nocturna suele ir acompañado de insomnio o interrupciones del sueño, lo que puede generar fatiga y somnolencia diurna.
- Impacto psicológico: Los sentimientos de culpa y vergüenza asociados al SAN pueden exacerbar síntomas de depresión y ansiedad, creando un ciclo difícil de romper.
Si te identificas con los síntomas descritos, es recomendable buscar ayuda profesional para recibir un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.







