¿Estallaría España en caso de guerra mundial? Esto dice la OTAN
Bases estratégicas, tropas desplegadas y el artículo 5: así es el compromiso español si atacan a un aliado
Penélope O. Álvarez | Mallorca, 31 de Marzo de 2025 | 11:12h

En un escenario internacional cada vez más volátil, marcado por la guerra en Ucrania, la creciente amenaza cibernética y los desafíos climáticos, España consolida su posición como un pilar estratégico dentro de la OTAN. Más de cuatro décadas después de su ingreso en la Alianza Atlántica, nuestro país no solo sigue comprometido con la defensa colectiva, sino que ocupa un papel central en las estructuras operativas de la organización.
Desde su adhesión en 1982, durante el mandato de Felipe González, España ha evolucionado de una política de neutralidad a convertirse en un socio activo y fiable, alineado con los objetivos de seguridad del entorno euroatlántico.
INFRAESTRUCTURAS CLAVE EN TERRITORIO ESPAÑOL
España alberga importantes centros de mando y apoyo logístico de la OTAN que refuerzan la defensa europea. Entre ellos destaca el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas (CAOC) en Torrejón de Ardoz (Madrid), responsable del control aéreo de la mitad sur de Europa. A esto se suman el Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad en Bétera (Valencia), el Cuartel General Marítimo de Rota (Cádiz) y una capacidad aérea avanzada en Albacete.
Además, en Hoyo de Manzanares (Madrid) se encuentra el Centro de Excelencia contra Artefactos Explosivos Improvisados (C-IED), donde se entrena y asesora en la lucha contra este tipo de amenazas, cada vez más frecuentes en conflictos asimétricos.
Uno de los activos más sensibles de la colaboración entre España y la OTAN es la base naval de Rota, que acoge destructores AEGIS estadounidenses integrados en el Sistema de Defensa contra Misiles Balísticos. Esta infraestructura es clave para interceptar posibles misiles lanzados desde fuera del área euroatlántica, especialmente desde regiones en tensión como Oriente Medio.
España mantiene presencia en varios escenarios internacionales en el marco de misiones de la OTAN. En Letonia, lidera un batallón multinacional dentro de la estrategia de presencia avanzada reforzada (enhanced Forward Presence), con unidades de combate terrestre y sistemas antiaéreos. En Rumanía, opera un radar de vigilancia que apoya a la policía aérea aliada. También mantiene una batería de misiles Patriot en Turquía, reforzando la defensa de esa región estratégica.
¿QUÉ PASARÍA SI ESTALLARA UNA GUERRA MUNDIAL?
Como miembro de pleno derecho, España está sujeta al Artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, que establece la defensa colectiva: un ataque contra uno de los aliados se considera un ataque contra todos. En caso de una guerra de gran escala, como una hipotética Tercera Guerra Mundial, España tendría la obligación de intervenir en defensa del país agredido.
Sin embargo, el tratado no impone una respuesta uniforme: cada país miembro decide cómo contribuye, ya sea mediante el envío de tropas, apoyo logístico, inteligencia, uso de infraestructuras o asistencia humanitaria. El principio de solidaridad guía estas decisiones conjuntas. En la práctica, el grado de implicación estaría condicionado por factores políticos, operativos y geoestratégicos, así como por la naturaleza del ataque.
RETOS EMERGENTES: DE LA CIBERSEGURIDAD AL CAMBIO CLIMÁTICO
La OTAN ya no solo responde a conflictos militares tradicionales. Su agenda se ha ampliado para afrontar nuevas amenazas globales, como los ataques cibernéticos, el terrorismo internacional, la desinformación o los efectos del cambio climático en la seguridad internacional.
España participa en estas áreas emergentes, reforzando la ciberdefensa, el intercambio de inteligencia y la cooperación en tecnologías militares avanzadas.
UNA RELACIÓN EN CONSTANTE EVOLUCIÓN
En los últimos años, España ha renovado su compromiso con la OTAN, aumentando progresivamente su presupuesto de defensa para acercarse al objetivo del 2 % del PIB que exige la organización. Según el Ministerio de Defensa, el Gobierno se ha propuesto alcanzar esta meta antes de 2030, como parte del esfuerzo conjunto para modernizar las capacidades militares europeas.
A medida que la OTAN redefine su rol ante un mundo más impredecible, España mantiene una posición estratégica clave dentro de su estructura, como puente entre el Mediterráneo, el Atlántico y Europa continental.







