¿Por qué los adultos no recuerdan su primera infancia? Un estudio ofrece nuevas pistas
Un estudio de la Universidad de Yale desafía la idea de que la amnesia infantil se debe a la falta de formación de recuerdo
cronicabalear.es | Mallorca, 20 de Marzo de 2025 | 21:58h

Durante mucho tiempo, los científicos creyeron que los humanos no podían recordar su primera infancia porque el cerebro aún no estaba completamente desarrollado. Sin embargo, un nuevo estudio de la Universidad de Yale, publicado en la revista Science, sugiere que esta idea es incorrecta.
Los investigadores han demostrado que los bebés de tan solo 12 meses pueden codificar recuerdos en su hipocampo, la región del cerebro responsable de la memoria. Esto indica que la amnesia infantil, la incapacidad de recordar los primeros años de vida, se debe más a problemas en la recuperación de la memoria que a la falta de formación de recuerdos en esa etapa.
LA AMNESIA INFANTIL: UN ENIGMA SIN RESOLVER
Aunque los humanos aprenden muchas habilidades fundamentales en sus primeros años de vida, la mayoría de las personas no puede recordar eventos específicos de esa época. Este "punto ciego" en la memoria ha sido objeto de debate durante décadas.
Una de las teorías más aceptadas era que el hipocampo, la parte del cerebro encargada de almacenar recuerdos, no estaba lo suficientemente desarrollado en los primeros años como para codificar información de manera efectiva. Sin embargo, este nuevo estudio refuta esa idea, en línea con investigaciones previas realizadas en roedores.
MEMORIA EPISÓDICA VS. APRENDIZAJE ESTADÍSTICO
Para llevar a cabo la investigación, los científicos se centraron en la memoria episódica, que permite recordar eventos específicos, como lo que se comió en la cena de la noche anterior. Este tipo de memoria se diferencia del aprendizaje estadístico, que se basa en la identificación de patrones y es crucial para el desarrollo del lenguaje y otras habilidades cognitivas.
Nick Turk-Browne, investigador de Yale y coautor del estudio, explicó que el aprendizaje estadístico ya se había asociado previamente con la actividad del hipocampo en bebés de 3 a 4 meses. Sin embargo, este nuevo estudio revela que la memoria episódica también se apoya en el hipocampo, aunque utiliza distintas vías neuronales y comienza a desarrollarse a partir de los 12 meses.
EL EXPERIMENTO: CÓMO SE DEMOSTRÓ QUE LOS BEBÉS FORMAN RECUERDOS
Para evaluar cómo los bebés almacenan recuerdos, los investigadores reclutaron a 26 bebés de entre 4 y 25 meses y realizaron una prueba de memoria utilizando resonancia magnética funcional (fMRI), una técnica que mide la actividad cerebral en función de la oxigenación sanguínea.
El experimento consistió en mostrar a los bebés imágenes de rostros, objetos o escenas nuevas. Más tarde, tras exponerlos a varias imágenes adicionales, los científicos les mostraron una foto previamente vista junto a otra nueva. El equipo, liderado por Tristan Yates, ahora investigador en la Universidad de Columbia, observó que si un bebé miraba fijamente una imagen vista anteriormente más tiempo que una imagen nueva, esto sugería que la reconocía como familiar, lo que indica la presencia de memoria episódica.
EL HIPOCAMPO, CLAVE EN LA MEMORIA INFANTIL
Los resultados mostraron que cuanto mayor era la actividad en el hipocampo cuando un bebé veía una imagen nueva, más tiempo pasaba mirándola cuando reaparecía más tarde. Además, los científicos descubrieron que la zona del hipocampo que presentaba más actividad durante la codificación de recuerdos en los bebés coincide con la misma área responsable de la memoria episódica en los adultos.
Aunque esta tendencia se observó en toda la muestra de bebés, fue más pronunciada en aquellos mayores de 12 meses, lo que sugiere que a partir de esa edad la memoria episódica comienza a desarrollarse de manera más estable.
¿QUÉ PASA CON ESTOS RECUERDOS INFANTILES?
Si los bebés pueden formar recuerdos desde los 12 meses, ¿por qué la mayoría de los adultos no recuerda su primera infancia? Los investigadores explican que la codificación de recuerdos es solo la primera fase de la memoria. Para que un recuerdo perdure en el tiempo, debe consolidarse en el cerebro y luego recuperarse cuando sea necesario.
Según Turk-Browne, este proceso ocurre en los días y semanas posteriores a la formación del recuerdo, principalmente durante el sueño. Algunos recuerdos pueden mantenerse durante años, pero si no son recuperados con frecuencia, terminan perdiéndose o quedando inaccesibles.
RECUERDOS OLVIDADOS, PERO NO PERDIDOS
Los hallazgos de este estudio coinciden con investigaciones previas en roedores, que han demostrado que los recuerdos formados en la infancia pueden persistir hasta la edad adulta, aunque permanezcan inaccesibles sin estímulos específicos. Estos experimentos en animales han demostrado que si se activan los engramas, las huellas neuronales dejadas por los recuerdos, mediante estimulación directa, los recuerdos pueden recuperarse incluso después de haber sido olvidados.
Turk-Browne y su equipo están explorando la posibilidad de seguir la durabilidad de los recuerdos hipocampales a lo largo de la infancia e incluso han comenzado a considerar una hipótesis que parece sacada de la ciencia ficción: "¿Es posible que los recuerdos formados en la infancia persistan de alguna forma hasta la edad adulta, aunque sean inaccesibles? Estamos investigándolo", concluye el científico.







