Radiografía del movimiento antisistema visto por un policía infiltrado
El infiltrado acompañó a Pablo Iglesias a muchas de las actividades organizadas por el movimiento
EFE | Mallorca, 05 de Marzo de 2025 | 10:20h

Comienza el siglo XXI y el barrio madrileño de Lavapiés, como otros de la Génova italiana o de la Seattle norteamericana, se "engancha" al movimiento antiglobalización de la mano de los llamados antisistema. Preocupaba al Ministerio del Interior, que decidió infiltrar a un policía en las tripas del buque insignia del movimiento: 'El laboratorio'.
Este centro social okupado se ubicaba en el barrio de Lavapiés y fue la base de operaciones de muchos jóvenes descontentos y víctimas de la precariedad laboral, de un primer mundo que no les ofrecía un futuro esperanzador.
Daniel Campos, un periodista de amplia trayectoria profesional, ha plasmado en una novela, 'Guerrilla Lavapiés' (Península), lo que se vivió en esos primeros años del siglo XXI. Y lo ha hecho de la mano de Alfonso, un policía nacional que, con el nombre de David, se infiltró entre los antisistema y se introdujo como uno más en 'El laboratorio', donde se codeó con líderes de ese movimiento como Pablo Iglesias.
Campos, que ha trabajado en medios como La Sexta o Servimedia, ha realizado documentales para grandes plataformas y ha sido director de Comunicación del Ministerio del Interior, ha querido exprimir en esta novela una historia que a veces los periodistas dejamos escapar, inmersos en otras que creemos que interesan más, aun a riesgo de equivocarnos.
Eso le pasó a Daniel Campos cuando un amigo policía le habló de Alfonso, un compañero de promoción con una historia que "te encantaría", le dijo. Campos tomó nota y se olvidó del tema. Hasta que un día su amigo le presentó al infiltrado y enseguida se "enamoró narrativamente de él", como relata el autor en una entrevista.
Así describe Campos al protagonista de su novela: "Es un tío muy madrileño, un poco chulo pero sensible, con una audacia natural de ir siempre un paso por delante de los demás".
En el tercer encuentro, Campos cogió la grabadora y recogió todo el relato del infiltrado, un joven al que ya le habían echado el ojo en la Escuela de Policía de Ávila. Con solo 21 años y un cursillo de tres meses, sus jefes le lanzaron sin red a la piscina de los antisistema.
"Está nervioso, va a ser un infiltrado... Como en las pelis americanas, pero sin control judicial, sin ningún respaldo legal ni profesional, ni un salvavidas por parte de sus mandos. 'Si la cosa te sale mal, te jodes y te lo comes', le había explicado sucintamente su jefe", puede leerse en las primera páginas de las 300 de libro.
A partir de ahí, el autor vuelca en la novela no solo la historia de Alfonso, o de David, según se quiera, sino la experiencia que él también vivió en esos años. Aunque nacido en Madrid, Campos vivió fuera de España hasta que en 2001 volvió con "unas ideas y unos pájaros" que le llevaron a vivir a Lavapiés y a coincidir, sin saberlo, con el que más de dos décadas después se ha convertido en el protagonista de su libro.
DAVID VERSUS PABLO IGLESIAS
Sin querer desvelar la trama de esta novela, totalmente basada en hechos reales y muy documentada, Campos narra el temor del entonces Ministerio del Interior a un movimiento que alcanzó tal dimensión que llegó a abortar una reunión de la Organización Mundial de Comercio en Seattle.
Y que tuvo en Génova (Italia) "la madre de todas las batallas", porque allí -explica Campos- se hizo una demostración de la fuerza del movimiento en la contracumbre del G8, que acabó con un manifestante muerto y decenas de detenidos.
Hasta la ciudad italiana viajó también Pablo Iglesias, quizá el otro protagonista de la novela. Un joven entonces que ya demostraba su capacidad de liderazgo y sus dotes para la estrategia.
El infiltrado, que para Interior era la "gallina de los huevos de oro" por los resultados de su misión, acompañó a Iglesias a muchas de las actividades organizadas por el movimiento.
Queda mucho aún del libro que el lector interesado tendrá que descubrir antes de llegar al momento en que Alfonso, o David, sintió que quería alejarse de ese mundo, en el que incluso llegó a hacer amigos. Porque, como dice el autor, "tampoco eran, salvo excepciones, los malos malísimos a los que el infiltrado tenía que perseguir".
Consiguió dejarlo y pasó a formar parte de la Unidad de Intervención Policial (UIP), los antidisturbios. Coincidió con Iglesias alguna que otra vez; él de servicio, el exlíder de Podemos de invitado.
El infiltrado había sido testigo de los insultos contra la Policía del movimiento donde militaba Iglesias. Y por eso, cuando en el funeral de los policías muertos en atentado en Kabul tuvieron que saludarse, a Alfonso, o David, la rabia le pudo. Un compañero le contuvo.
¿Por qué hay que leer el libro? le preguntamos a Campos, que responde: "En primer lugar por el infiltrado, para ver cómo se vive con dos caras, cómo compaginarlas, por el miedo que se siente a ser descubierto.... Y en segundo lugar porque es el retrato de una época en la que se articularon nuevas formas de protesta y en la que despertó un sector de la población". Mas tarde llegó el 15M.







