Los 5 mitos alimentarios que todavía crees y podrían estar arruinando tu dieta
Has escuchado estas creencias toda tu vida, pero un experto en nutrición revela lo que realmente sucede en tu cuerpo
Alicia D. Romero | Mallorca, 03 de Marzo de 2025 | 20:00h

En el mundo de la nutrición, la desinformación está a la orden del día. Entre redes sociales, tendencias de moda y consejos sin fundamento científico, muchos mitos alimentarios han calado hondo en la población. Para desmentirlos, el nutricionista Pablo Ojeda, con más de 139.000 seguidores en Instagram, se ha propuesto aclarar conceptos erróneos sobre algunos de los alimentos más populares de la dieta mediterránea.
EL AGUACATE NO ENGORDA: ES UNA GRASA SALUDABLE
Uno de los mitos más extendidos es que el aguacate "engorda" debido a su contenido graso. Sin embargo, Ojeda explica que este alimento está compuesto por grasas insaturadas, que son esenciales para el buen funcionamiento del organismo. “Las grasas saludables, como las del aguacate o el aceite de oliva, no solo no engordan por sí solas, sino que ayudan a mantener un metabolismo equilibrado. ¡No les tengas miedo!”, recalca.
Según un estudio publicado en The Journal of Nutrition (2020), el consumo de aguacate contribuye a mejorar la salud cardiovascular y favorece la sensación de saciedad, lo que puede ayudar en el control del peso.
EL HORARIO DE LAS COMIDAS NO INFLUYE EN EL AUMENTO DE PESO
Otro de los errores comunes es pensar que comer por la noche engorda más que hacerlo durante el día. Sin embargo, Ojeda desmiente esta creencia: “El aumento de peso no depende de la hora en la que comas, sino del balance total de calorías ingeridas y gastadas a lo largo del día”.
Investigaciones del Journal of the American College of Nutrition han demostrado que no hay pruebas concluyentes que vinculen la ingesta nocturna con un mayor riesgo de obesidad. Lo realmente importante es la calidad de los alimentos y el equilibrio calórico.
LOS CARBOHIDRATOS NO SON EL ENEMIGO
Durante años, los carbohidratos han sido vistos como el principal enemigo de las dietas, cuando en realidad son una fuente esencial de energía. “El problema no es el consumo de carbohidratos en sí, sino el tipo que elegimos”, explica Ojeda. “Mientras los refinados, como la bollería industrial, deben limitarse, los carbohidratos complejos como la quinoa, el arroz integral y la fruta aportan energía sostenida y fibra, mejorando la digestión y la saciedad”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que al menos el 50% de la energía diaria provenga de carbohidratos saludables. Además, estudios recientes han demostrado que su consumo moderado, dentro de una dieta equilibrada, no solo no contribuye al aumento de peso, sino que ayuda a mejorar el rendimiento físico y mental.
LOS ALIMENTOS “DETOX” SON UNA ESTRATEGIA DE MARKETING
Desde jugos verdes hasta tés especiales, la industria de los alimentos "detox" ha explotado la idea de que ciertos productos pueden "limpiar" el cuerpo de toxinas. Sin embargo, esto es un mito sin base científica.
“El hígado, los riñones y la piel ya se encargan de eliminar toxinas de forma natural. No necesitas ningún producto milagroso para desintoxicarte”, aclara el nutricionista. Además, advierte que algunos productos etiquetados como "detox" pueden ser perjudiciales: algunos tés y batidos tienen un efecto laxante que puede generar desequilibrios en el organismo.
Un informe del British Dietetic Association confirma que no existe evidencia científica que respalde los supuestos efectos desintoxicantes de estos alimentos. En su lugar, los expertos recomiendan una alimentación variada y equilibrada para mantener un organismo saludable.
EL PELIGRO DE LAS DIETAS EXTREMAS
Finalmente, Ojeda hace hincapié en los riesgos de las dietas extremas y restrictivas, que suelen prometer resultados rápidos a costa de la salud. “Las dietas milagro pueden llevar a déficits nutricionales, pérdida de masa muscular y efecto rebote. A largo plazo, son más perjudiciales que beneficiosas”, advierte.
Un estudio de la Harvard T.H. Chan School of Public Health destaca que las dietas demasiado bajas en calorías pueden ralentizar el metabolismo y afectar el bienestar emocional, aumentando el riesgo de ansiedad y trastornos alimentarios.
LA CLAVE ESTÁ EN LA EDUCACIÓN NUTRICIONAL
Pablo Ojeda insiste en que la mejor estrategia para una alimentación saludable no pasa por seguir modas, sino por aprender a tomar decisiones informadas basadas en la ciencia. “No existen alimentos buenos o malos de manera absoluta, lo importante es el equilibrio y la calidad nutricional de lo que comemos en el día a día”, concluye.







