Una de las vecinas desalojadas en Inca: "Si hubieran hecho las cosas como tocaba, esto no habría pasado"
Aseguran que la culpa es de los dueños del edificio, que han hecho oídos sordos ante las advertencias de los vecinos sobre el riesgo de derrumbe
Penélope O Álvarez | Mallorca, 27 de Diciembre de 2024 | 20:41h

El hundimiento de las vigas del primer piso de una vivienda de la calle d'En Martí Metge, en Inca, ha dejado a tres familias sin hogar debido al riesgo de colapso del edificio. Afortunadamente, no ha habido heridos, aunque la situación de una de las familias es crítica, ya que no tienen dónde ir.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 18:00 horas del pasado jueves, justo un día después de Navidad, el pasado 26 de diciembre, cuando los Bomberos de Mallorca y el Ayuntamiento de Inca acudieron al inmueble, de dos plantas y un bajo, tras la alerta de un vecino de la primera planta, que había sufrido la caída del falso techo de su vivienda. Ante el peligro de derrumbe, se decidió que las 11 personas que conforman las tres familias residentes en el edificio, no estaban seguras viviendo allí.
El inmueble, construido en 1950, cuenta con unas vigas que nunca han sido renovadas ni reparadas, a pesar de las múltiples advertencias de los inquilinos sobre su deterioro y el riesgo de que cedieran. Una de las vecinas afectadas, que vive de alquiler, asegura "tenían miedo" de que las vigas no resistieran y ocurriera una desgracia.
A pesar de las constantes alertas de los inquilinos a los propietarios sobre el mal estado de la vivienda, las reparaciones nunca se llevaron a cabo. "Les decíamos a los dueños que el techo parecía estar a punto de ceder y que íbamos a tener un susto. Nos respondían que no nos preocupáramos, que tenían un seguro. Pero ese seguro no cubre una estancia temporal. ¿De qué sirve el seguro ahora?", expresa angustiada la vecina, cuya familia lo tiene una vivienda a largo plazo a dónde ir.
"Si hubieran hecho las cosas como tocaba, esto no habría pasado", lamenta, apuntando que la falta de mantenimiento fue la causa principal del colapso. "Es como si nos hubieran dado una patada en el culo después de haber cuidado la casa durante 25 años", añade.
La familia, que se encuentra sin hogar, y que no tiene a dónde ir ni familiares que puedan acogerles, ha acudido a Cáritas Domus de Inca, que les ha ofrecido una casa de acogida temporal. No obstante, esta solución no es definitiva, ya que tendrán que esperar varios meses hasta que el edificio sea rehabilitado.
Su objetivo es encontrar un alquiler económico donde puedan quedarse hasta que puedan regresar a su hogar, pero la crisis habitacional ha provocado que los precios de los alquileres estén disparados, por lo que no pueden permitírselo: "Los alquileres en Inca están a 1.200 euros, y nosotros pagábamos 500", explica con frustración. "La asistenta social me dijo que, con los ingresos que entran en casa, podríamos pagar un alquiler, pero también debemos cubrir otros gastos fijos. Es como ponernos una cuerda en el cuello", lamenta.
Aunque han recibido una solución temporal, la vecina se pregunta: "¿Y después qué? ¿Nos quedaremos en la calle?". Las viviendas de acogida no ofrecen estabilidad a largo plazo, dejando a esta familia con angustia e incertidumbre.
La familia, que se ha quedado sin hogar, hace un llamado a la solidaridad para encontrar un alquiler asequible durante estos meses. Mientras tanto, esperan que las autoridades locales y los propietarios tomen medidas rápidas para evitar que esta tragedia se convierta en un problema aún mayor.