La foto que nunca existió
Una cuestión de educación que define al balear y lo sitúa como un referente no solo en el deporte, sino también en la vida
EFE | Mallorca, 20 de Noviembre de 2024 | 08:02h

En una época donde perdura la presión, en una profesión donde la exigencia es lo primero, y donde el individuo está sometido a las demandas de la opinión pública, parece difícil mantener el control emocional y el dominio de la compostura. Los desahogos excesivos, los arranques de ira y el desorden emocional están a la orden del día. En algún momento, en cualquier deporte, brotes puntuales y esporádicos de furia han supuesto un alivio anímico.
Los más grandes, casi sin excepción, han dejado ver alguna vez arranques de frustración: una patada al aire, desplazar con violencia un balón. Incluso instantes en los que la irritación se estrella con un adversario, especialmente en los deportes de equipo. Estos comportamientos reflejan la condición humana, con sus deslices y errores.
RAFAEL NADAL, UNA EXCEPCIÓN EXTRAORDINARIA
En el tenis, comportamientos de este tipo han sido señalados en figuras como Roger Federer, especialmente en sus inicios; Novak Djokovic, más habitual; Nick Kyrgios, casi como parte del show; o incluso en leyendas como John McEnroe. Sin embargo, en más de dos décadas de trayectoria, Rafael Nadal se mantiene como la excepción que confirma la regla.
La imagen de Nadal impactando su raqueta contra el suelo o lanzándola con frustración no existe. Jamás ha sucedido.
En medio de elogios por su carrera deportiva, no solo destacan sus éxitos y triunfos, sino también su educación y el talante que siempre ha mostrado. A lo largo de su vida profesional, Nadal nunca se ha visto superado por la frustración en una cancha, ni ha mostrado gestos antideportivos.
UN EJEMPLO DE VALORES Y HUMILDAD
“Mi familia no me hubiera permitido romper una raqueta. Para mí, romper una raqueta significaría no haber tenido el control de mis emociones”, ha explicado el ganador de 22 Grand Slam, que se retira sin manchar su historial con incidentes en la pista.
Más allá de sus logros deportivos, Nadal ha destacado por proyectar valores como el respeto, la humildad y la normalidad. En sus victorias y derrotas, ha respetado al rival y ha representado el espíritu de lucha y ambición, pero también de sencillez.
Su tío y entrenador, Toni Nadal, explicó en su día: “Al comenzar a trabajar con él, le dije que tenía que respetar una norma: si tiras tu raqueta y la rompes, no seré más tu entrenador. Hay millones de niños en el mundo que no tienen raquetas porque no pueden pagarlas. Eso es lo que le dije a Rafa cuando tenía 6 años, y nunca le he visto lanzar una”.
LA EDUCACIÓN COMO BASE DE SU GRANDEZA
La imagen de Nadal rompiendo una raqueta simplemente no existe. Sobresaliente en la preparación, ha sabido sobreponerse a los contratiempos físicos que lo han perseguido una y otra vez. Su fortaleza mental y autocontrol han sido claves para enfrentar retos musculares y deportivos.
Persistencia, prudencia, trabajo, respeto, valores. Una cuestión de educación que define al balear y lo sitúa como un referente no solo en el deporte, sino también en la vida.







