¿Estamos preparados para la próxima pandemia? Las nuevas enfermedades que amenazan la salud global
"La historia nos enseña que es una cuestión no de si ocurrirá, sino de cuándo lo hará", asegurí el director general de la OMS en la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái
Penélope O. Álvarez | Mallorca, 15 de Octubre de 2024 | 12:34h

El pasado 8 de julio, la revista Nature alertó sobre un nuevo riesgo sanitario: el virus de la gripe aviar H5N1, altamente patogénico, ha adquirido la capacidad de transmitirse entre mamíferos. Este desarrollo podría convertirlo en un potencial desencadenante de la próxima pandemia, lo que reitera la necesidad urgente de fortalecer los sistemas de vigilancia y respuesta ante emergencias sanitarias globales.
La pandemia de COVID-19 dejó un saldo devastador, con más de 7 millones de muertes y pérdidas económicas que superan los 12 billones de dólares. Sin embargo, también impulsó un renovado enfoque político y social en la preparación frente a futuras crisis de salud. A pesar de los avances en la creación de fondos y estrategias de gobernanza para mitigar riesgos infecciosos, los expertos advierten que la ventana de oportunidad para consolidar estas iniciativas se está cerrando a pasos agigantados.
Tedros Adhanom, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), advirtió en la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái celebrada en febrero de este año que la próxima pandemia es inevitable, destacando que el mundo no está preparado: "Las dolorosas lecciones que aprendimos corren el peligro de ser olvidadas. Pero si no las aprendemos, la próxima vez lo pagaremos caro. Y habrá una próxima vez. La historia nos enseña que es una cuestión no de si ocurrirá, sino de cuándo lo hará", aseguró.
La historia ha demostrado que las pandemias han acompañado a la humanidad a lo largo del tiempo. Desde la peste de Justiniano, que mató a millones, hasta la viruela, que devastó a poblaciones indígenas en América, las enfermedades infecciosas han moldeado sociedades. Recientes pandemias de origen zoonótico, como el SARS, el MERS y la COVID-19, destacan la continua amenaza que representan estos patógenos. De hecho, desde 1940, el 60% de las enfermedades emergentes han sido de origen animal, un hecho alarmante en un contexto donde la interacción entre humanos y animales sigue en aumento.
Los factores que aumentan el riesgo de zoonosis son numerosos: el cambio climático, la deforestación y la globalización facilitan el contacto con patógenos animales. El marco "One Health", que interrelaciona la salud humana, animal y ambiental, se vuelve crucial para entender y abordar estas amenazas.
En este sentido, el H5N1 se presenta como un virus de alta preocupación. A pesar de no haber habido una transmisión continua entre humanos, la reciente detección de brotes en ganado y casos humanos en Estados Unidos subraya la urgencia de un monitoreo constante y la preparación ante posibles futuros contagios. Además, la financiación de nuevas vacunas, como la que está desarrollando Moderna, se suma a los esfuerzos por mitigar el riesgo.
A nivel global, iniciativas como el Fondo de Pandemias del Banco Mundial buscan establecer un mecanismo de financiación sostenible para la preparación ante pandemias. Sin embargo, la falta de coordinación internacional y la división política complican la respuesta ante emergencias sanitarias. La historia reciente ha demostrado que las soluciones fragmentadas son insuficientes; las pandemias no respetan fronteras y requieren una respuesta colectiva efectiva.







