Un menor corona en 10 minutos el Pi de Pollença
Este año, el Ayuntamiento de Pollença había prohibido que los menores subiesen al Pi
Alicia Romero | Mallorca, 17 de Enero de 2024 | 21:11h
Pau Cifre, de 16 años, ha logrado ser el primero en trepar el 'Pi de Sant Antoni' de Pollença este 2024.
La festividad tiene lugar cada año el 17 de enero, día de Sant Antoni, y atrae a lugareños y visitantes por igual.
El gran pino, que se erige en el centro de la plaza Vella, es objeto de admiración y devoción por parte de los asistentes.
Una vez lubricado el árbol con jabón, sobre las 20.10 horas, ha comenzado la encarnizada competencia por alcanzar la cima del árbol y acceder al premio que se encuentra en la cesta.
Una emocionante batalla que, casi como una coreografía, reúne a varios grupos determinados a conquistar la cima del Pi, mientras colaboran y se apoyan mutuamente en el desafío.
Este miércoles, tan solo diez minutos de que se diera luz verde a la Pujada, Pau Cifre, un residente del municipio de 16 años, ha llegado a la cima.
Cifre es campeón de judo de las Baleares y, de hecho, ha dejado la camiseta de su club deportivo en la cima del árbol.NUEVAS MEDIDAS DE SEGURIDAD
El Ayuntamiento de Pollença anunció la semana pasada las nuevas medidas de seguridad para esta edición, donde destaca la prohibición por primera vez de permitir que menores de edad suban al Pi.
Una norma que, como se ha podido constatar este miércoles, no se ha cumplido, ya que Cifre, quien ha conquistado el Pi, tiene tan solo 16 años.
Asimismo, como novedad, se ha implementado un sistema de regulación similar a un semáforo para controlar el ascenso. La luz verde permite a los participantes avanzar, mientras que la luz roja indica cuándo deben esperar para iniciar la siguiente escalada.
Además, se recomienda que la altura del pino no exceda los 20 metros, una cifra que en años anteriores se ha sobrepasado ligeramente y ha generado complicaciones.
LA FIESTA COMENZÓ HACE UNA SEMANA
Esta fiesta comenzó el 10 de enero cuando se fue a cortar el primer pino en la finca de Ternelles, del término municipal de Pollença, que se taló a hachazos. Después se bajó el árbol con un tractor a la explanada para comenzar los trabajos preparatorios, que consistían en cortar las ramas y pelarlo.Sin embargo, una vez culminadas estas tareas y cuando se realizaban las maniobras para poner el tronco en el carro con el que se traslada a la plaza Vella de Pollença el día 17 de enero, se partió parte del ramaje.
Por estos motivos, los organizadores de la festividad decidieron, por seguridad, seleccionar un segundo pino, como ha sucedido en otros años, y repetir el procedimiento de prepararlo hasta dejarlo listo y colocado encima del carro.
Inicialmente, el pino medía 20,5 metros y pesaba una tonelada pero se ha recortado medio metro para facilitar el procedimiento de meterlo en la plaza. Así, el tronco se ha reservado hasta este miércoles cuando se ha comenzado a mover para colocarlo en la plaza Vella, donde ha entrado alrededor de las 19.00 horas de este miércoles.
Cabe resaltar que este 2024, el pino se ha enjabonado menos para que no sucediera lo mismo que el año pasado, cuando la coronación del pino se hizo en la madrugada del día siguiente, debido en parte también a la mala climatología.
SANT ANTONI, EN MALLORCA
Esta festividad, que combina la religión con elementos paganos y culturales, tiene profundas raíces históricas que se remontan a siglos atrás.
La historia de Sant Antoni en Mallorca se entrelaza con la protección y el cuidado de los animales, una preocupación arraigada en la sociedad agraria de la isla.
Sant Antoni Abad, también conocido como San Antonio Abad, fue un ermitaño egipcio que vivió en el siglo III. Se le atribuyen numerosos milagros relacionados con la sanación de enfermedades en el ganado y la protección de los animales de labranza.
En Mallorca, la celebración de Sant Antoni, el patrón de los animales, se ha mantenido como un evento importante a lo largo de los siglos.
Tradicionalmente, los agricultores y ganaderos traían sus animales alrededor del 17 de enero para ser bendecidos por los sacerdotes en la iglesia local. Esta bendición se consideraba esencial para garantizar la salud y la prosperidad del ganado durante el año venidero.
La festividad también se caracteriza por elementos paganos, como los fuegos, los petardos y la figura de los Dimonis que simbolizan la lucha del bien contra el mal. Los Dimonis realizan desfiles y espectáculos pirotécnicos, añadiendo un elemento de emoción y misterio a la celebración.
El amor por los animales y la devoción a Sant Antoni siguen siendo una parte esencial de la identidad mallorquina.
En un mundo en constante cambio, la celebración de Sant Antoni en Mallorca sirve como un recordatorio de la importancia de preservar y honrar las tradiciones culturales y religiosas que han definido la isla durante siglos.
Cada año, Sant Antoni en Mallorca se convierte en una celebración única que une a la comunidad y rinde homenaje a la rica historia de la isla y su amor por los animales.