Llorenç Córdoba: Se ha consumado un golpe de estado encubierto en el Consell de Formentera
Para Córdoba, si renunciara a sus cargos sería la dimisión “más ridícula de toda la democracia”
cronicabalear.es | Mallorca, 14 de Enero de 2024 | 13:13h

El presidente del Consell de Formentera, Llorenç Córdoba, ha respondido este domingo a su expulsión de la coalición Sa Unión con un comunicado en el que acusa sus antiguos compañeros de llevar a cabo un “golpe de estado encubierto”.
Córdoba apunta que no le ha sorprendido su expulsión de Sa Unió, ratificada en la noche del pasado viernes, y considera que es una “campaña orquestada” por el presidente del PP de Formentera, José Manuel Alcaraz, a la vez vicepresidente del Consell de Formentera, para “tratar de hacerse con el poder” para fines que “nada tienen que ver con el interés general de los formenterenses”.
El presidente insular relata que si encabezó la lista de Sa Unió fue porque los integrantes de la formación eran conocedores de que era “la única posibilidad" que tenían para poder gobernar en la isla y hacerse con el diputado por Formentera después de que en los “los últimos 20 años no han sido capaces de ganar unas elecciones”.
Su victoria, continúa, ha molestado a “ciertas personas” que no han podido ejercer los cargos que él ostenta actualmente “porque el pueblo no los quería" y recuerda que hay hasta “cinco excandidatos entre los ochos consellers” de Sa Unió.
“Ellos no lo han aceptado y siguen empeñados en pensar que el pueblo de Formentera no tiene la legitimidad para elegir democráticamente a su candidato”, continúa Córdoba.
El presidente insular que, a pesar de todo, se muestra “muy agradecido” a la formación, tacha de “gran error” su expulsión: “No son conscientes del gran error que han cometido”, reivindica.
Entre otras cosas, Córdoba destaca “todas las mentiras y ataques” que se han vertido contra él, especialmente en lo referente al dinero que percibe por su trabajo como presidente y diputado e insiste que el importe que cobra mensualmente por ejercer tanto de presidente del Consell como de diputado en el parlamento balear es de 4.625 euros.
“No se han cansado de repetir que yo cobraba 90.000 euros, 100.000 euros o más al año, incluso que era el político mejor pagado de la historia de Baleares. Se puede comprobar perfectamente que yo no miento, pero ellos se han empeñado en repetir mil veces que yo pedía un sobresueldo, además de esas cifras falsas”, indica.
El presidente insular, que continuará en el cargo desde el Grupo Mixto, critica el “acoso brutal y despiadado” al que han sido sometidos él y su familia en los últimos meses. Un acoso, continúa, que le ha costado “la salud”.
A pesar de esta situación, Córdoba avanza que continuará aportando su “salud, ánimos y fuerzas” para “defender los intereses del pueblo y la isla de Formentera”.
“Estos ocho consellers -en referencia a sus excompañeros de coalición- tienen que tener muy claro que yo no voy a dimitir, no voy a dejar la gran responsabilidad que me ha otorgado el pueblo en manos de siglas políticas ni de empresarios escondidos en su oficina, dejando que sean otros los que dan la cara para lograr sus intereses personales”, indica.
Llorenç Córdoba añade que le hubiera gustado “de todo corazón” encontrar una “salida válida” a esta crisis y asegura que estaba dispuesto a olvidarse de “todo el desgaste” al que ha sido sometido.
El presidente indica que sus compañeros de gobierno han intentado hacer creer que estaba “loco" y le han tratado de coaccionar "con supuestas pruebas" para minar su integridad y su moral, tratando de denigrarle ante "todo el pueblo de Formentera" con "mentiras y falsas acusaciones”.
Para Córdoba, su expulsión se debe a que es un hombre “honrado". “Me han echado de la coalición por no ser corrupto y por decir las cosas a la cara”, incide.
Recalca sus críticas al líder del PP de Formentera, José Manuel Alcaraz, "supeditado a poderes e intereses superiores” y lo responsabiliza por haber engañado al resto de consellers con “infamias y mentiras propias de un patio de colegio”.
Para Córdoba, si renunciara a sus cargos sería la dimisión “más ridícula de toda la democracia”, además de favorecer los “intereses económicos y personales de algunas pocas personas de la isla de Formentera a costa de la propia isla”.







