El arte de la alfarería, uno de los secretos más preciados de Baleares
cronicabalear.es | Mallorca, 28 de Marzo de 2023 | 12:30h

Entre los secretos más preciados que se esconden tras la historia y cultura de las Islas Baleares, quizá nadie podría imaginar que se encuentra la grandeza y la pasión por un arte tan complejo como es el de la cerámica.
Un arte que, ya desde la antigüedad, allá por los tiempos de la colonización, ha ido adquiriendo la influencia de aquellas culturas que marcaron su paso en el archipiélago durante la historia.
Por este motivo, cada una de las Islas Baleares cuenta con sus propias piezas más representativas, como el siurell o pito cerámico en Mallorca, las pardelelas en Menorca o las reproducciones de antiguas esculturas púnicas en Ibiza. Todas ellas permiten conocer la evolución y, sobre todo, la importancia de un sector que actualmente es reconocido como el mayor secreto artesanal de las islas.
MARRATXÍ, LA TIERRA DEL BARRO MALLORQUÍN
Durante la Baja Edad Media, los alfareros se agrupaban en los gremios de ollers, gerrer y teulers, siendo los principales núcleos de producción isleña los de la capital de Palma de Mallorca, Inca, Pòrtol y Felanitx.
Hoy en día, municipios como Pòrtol y Marratxí continúan rindiendo culto al barro como en ningún otro sitio de Mallorca. Sus canteras han proporcionado durante años el barro con el que los maestros artesanos llevan elaborando generación tras generación las tradicionales ollas y cazuelas de la cocina mallorquina y delicadas piezas de cerámica.
Además, Marratxí cuenta con once alfarerías donde se fabrican todo tipo de piezas de barro y cerámica; y con la Ruta del Fang, pues gracias a su propio museo del barro y la escuela municipal de cerámica, así como su famosa Fira del Fang, es posible conocer el oficio y comprar los productos de estos artesanos.
Uno de los negocios más reconocidos de la isla es Terra Cuita, cuyos orígenes se remontan al año 1860. Después de varios siglos, actualmente se encuentra al frente Pep Serra, perteneciente a la quinta generación de este gran legado familiar; y quién quiso dar un giro a las ideas y energías del negocio dándole ese toque innovador.
ES MERCADAL, EL REFUGIO DE LA ARTESANÍA EN MENORCA
Las calles del municipio de Es Mercadal albergan infinidad de talleres artesanos entre los que destacan los negocios de producción de arados, obradores de pasteleros e incluso una harinera que conserva maquinaria del siglo pasado. Tras más de 100 años de historia, los antiguos cuarteles de Es Mercadal, proclamados como bien patrimonial, ahora destacan en el municipio por haberse convertido en el Centro Artesanal de Menorca, un espacio de encuentro entre el mundo de la artesanía y la sociedad.
Inaugurado en el año 2005, el centro tiene como objetivo ser un referente de la artesanía de la isla, promocionando este sector y ayudando a preservar y difundir los oficios tradicionales como parte de la memoria histórica de Menorca.
En él, los visitantes pueden contemplar todas las piezas expuestas, ver un documental sobre los siete oficios tradicionales de la isla, consultar libros en la biblioteca, ver el jardín artesanal con elementos típicos de la artesanía popular menorquina; además de elementos etnológicos del campo menorquín y plantas autóctonas de la isla.
Por supuesto, entre las exposiciones, tanto temporales como permanentes, se pueden encontrar diferentes piezas destacadas de la cerámica menorquina, caracterizadas por las tonalidades ocres como los cántaros, botijos, botillas, pipas de barro o pardelelas.
EL AUTÉNTICO ESPÍRITU DE LA ALFARERÍA IBICENCA
Ubicado en pleno corazón de la isla, se encuentra el pequeño pueblo de Sant Rafel, conocido por su exquisita gastronomía y su famosa iglesia, pero, sobre todo, por ser Zona de Interés Artesanal.
De los seis talleres de cerámica artesanal que albergaba el pueblo antiguamente, hoy en día sólo quedan dos. Sin embargo, ambos son los centros adecuados para conocer la singular tradición de la cerámica.
Cerámicas Icardi, del uruguayo Carlos Icardi, se encuentra situada en una bonita finca de Sant Antoni, donde se elaboran artesanalmente las piezas experimentando con diversos materiales como arcillas y esmaltes, además de técnicas muy variadas.
Por otro lado, el taller de cerámica Can Kinoto, al mando de maestra artesana decoradora Carmen Corominas, es un espacio que permite realizar cada trabajo con una precisión admirable y de forma totalmente personalizada, por lo que cada objeto es único e irrepetible. En su tienda-taller destacan sus coloridos motivos decorativos, con dibujos étnicos y de inspiración púnica, así como las pinturas y bisutería cerámica, siendo la lagartija, la diosa Tanit y las figuras de los tradicionales payeses ibicencos la marca de la casa.
Ambos talleres preservan los métodos tradicionales que fueron introducidos en la isla por los fenicios y romanos, pero dejando siempre espacio para nuevas técnicas e ideas. Además, sus piezas desprenden el auténtico espíritu artístico que aún se mantiene vivo en la isla ibicenca.







