Un joven de Baleares tiene que destinar el 123% de su sueldo al alquiler si quiere vivir solo
El sueldo medio entre las nuevas generaciones es de 1.050 euros mientras el alquiler en las Islas de un piso promedio ronda los 1.600 euros
Marina J. Ramos | Mallorca, 16 de Octubre de 2024 | 07:06h

Los jóvenes de Baleares lo tienen muy difícil para emanciparse. El principal obstáculo para emprender su proyecto vital es el precio de la vivienda. Los datos reflejan esa cruda realidad: según datos del Observatorio de Emancipación, los jóvenes de Baleares menores de 30 años que se quieren emancipar deben destinar un 123% de su sueldo al alquiler si quieren vivir solos, a lo que habría que sumar otros gastos como los de alimentación, luz, gas, agua, internet, telefonía, seguros o impuestos y sin tener en cuenta otros que podrían ser opcionales pero necesarios para una buena calidad de vida como el ocio, la ropa, estudios o coche.
Cabe destacar que, teniendo en cuenta el salario medio de una persona joven en España -según el Consejo de Juventud de España, con datos del en el cuarto trimestre de 2023- es de 1.050 euros al mes. Una cuantía, que excede casi en un tercio al alquiler de un piso promedio en las Islas, que se sitúa en unos 1.600 euros mensuales. La dificultad para acceder a una vivienda en la comunidad se constata y es una realidad que se agrava desde hace años, pese a las directrices de instituciones como el Banco de España, que recomienda no destinar más del 35% de la nómina al alquiler o hipoteca para mantener unas finanzas sanas y una buena calidad de vida.
COMPARATIVA CON OTRAS COMUNIDADES
Lo cierto es que los jóvenes que tratan de emprender un proyecto vital por solitario no solo lo tienen casi imposible en Baleares. En ninguna comunidad podrían hacerlo, aunque existen notables diferencias. Mientras que en las Islas el alquiler en solitario excede más de la totalidad de los ingresos mensuales, los jóvenes en Castilla-La-Mancha solo tienen que desembolsar poco más de la mitad de su sueldo, un 57,3%. Otras de las autonomías más baratas para emanciparse son: Extremadura (61%), Castilla y León (64%), La Rioja (65%) y Asturias (66%).
Los precios prohibitivos de la vivienda en las Islas abocan a los jóvenes (y muchas veces, no tan jóvenes) a compartir piso, como única solución si se quiere dejar de vivir en la casa familiar. Sin embargo, el mercado de alquiler de habitaciones también ha experimentado una importante subida de los precios en los últimos años, debido al aumento de la demanda.
ABOCADOS A SALIR DE MALLORCA
Esta diferencia entre los bajos salarios y el alto coste de la vida en Baleares ha generado una enorme tensión entre las nuevas generaciones, que ven sus proyectos vitales paralizados: muchos no pueden abandonar el hogar e iniciar una vida en paralelo. "Es imposible vivir solo de alquiler en Palma", resume Sergio O. El joven mallorquín ve más factible mudarse a la Península que emanciparse en su isla natal: "Estoy mirando en ciudades cerca de Alicante". Otro de quienes ya harto de esa imposibilidad de comenzar una vida digna en solitario es Miguel Damians, un joven palmesano de 27 años: "Ya se te hace costumbre ir revisando constantemente los anuncios en las webs inmobiliarias y de lo más barato que me he encontrado son, con suerte, pisos por unos 950 euros al mes en Mancor de la Vall o municipios muy mal conectados.
Ante tal escenario, Miguel Damians vive en el sofá de un local que le han prestado, "sin ducha ni lavadora, solo un fogón que le he puesto yo". Y eso que cuenta con el doble del salario habitual entre los jóvenes de la Isla: es funcionario del IbSalut y, confiesa, cobra "muy bien". Sin embargo, pese a ello no es capaz de afrontar los gastos: "Para entrar a un piso te piden normalmente el mes entrante, un mes de fianza, dos meses extra de seguro de suministros, además de pagar una cuantía a la inmobiliaria. Y los gastos no están incluidos", detalla. El último anuncio del que le contestaron era un tercero sin ascensor de 30 metros cuadrados por el que le pedían 2.800 euros al mes. "Son estudios con cocina, salón, comedor y dormitorio separado por un biombo. Es indignante". Ante esto, está dispuesto a hacer las maletas y partir de la isla en busca de una mejor calidad de vida: "Una casa que se cae a trozos aquí son 200.000 euros. Con eso me puedo comprar un chalet en Castilla y León".







