Sanitarios y maestros de Baleares animan a vacunarse: "Es la única forma de volver a la normalidad"

Leonela Paucar | 27/03/2021

Una profesora mallorquina recibiendo la vacuna contra la COVID.

La vacunación continúa, a paso lento pero firme. Según el Ministerio de Sanidad, en España se han administrado en España cerca de 6 millones de vacunas. En concreto, en Baleares se han vacunado a 117.000 personas, de las cuales 32.000 ya cuentan con ambas dosis. A día de hoy, en el país se han usado vacunas de Pfizer, Moderna y AstraZeneca, siendo la última de ellas la más polémica, al contar con efectos secundarios complicados en un porcentaje bajo de la población.

A pesar de que en este momento las vacunas más comunes son estas, muchos países tienen ya su propia vacuna o han hecho grandes avances en esta. España no se queda atrás y tiene varias vacunas en fase avanzada y prevé tener una dentro de poco. El CSIC ha adelantado que hasta el momento la suya ha mostrado una eficacia del 100% en ratones.

El plan de vacunación del gobierno será por etapas, en principio divididas en cuatro: desarrollo, primeros grupos prioritarios, segundos grupos prioritarios y resto de grupos de población. A día de hoy el plan se encuentra en la segunda fase, la etapa uno, en la que se vacunan a residentes y personal de centros de mayores, personal sanitario, sociosanitario y grandes dependientes no institucionalizados.

Tanto Pedro Sánchez como Salvador Illa aseguraron que en verano se planea haber vacunado al 70% de la población española. Sin embargo solo han recibido las dos dosis de la vacuna cerca de un 2% de españoles, para alcanzar el objetivo del gobierno se deberían multiplicar por cuatro las dosis administradas semanalmente.

En Baleares se ha pasado de vacunar a 80.000 personas semanalmente a 260.000 que anunció la consellera de Salud, Patricia Gómez. Según el plan, la sanidad pública tendría la capacidad de administrar 200.000 dosis a la semana, y los 60.000 restantes los cubriría la sanidad privada.

"RECOMIENDO LA VACUNA, ES LA ÚNICA FORMA DE VOLVER A LA NORMALIDAD Y VIVIR SIN MIEDO"

Ana tiene 21 años y trabaja de administrativa en la sanidad privada. Recibió la segunda dosis de la vacuna el 20 de marzo. Al trabajar en sanidad se le dio la opción de vacunarse, y no dudó en acceder a ello.

Tras la primera dosis no tuvo ningún síntoma, únicamente dolor en el brazo. Sin embargo, después de la segunda tuvo dolor de cabeza, malestar, dolor de huesos y náuseas, aunque los síntomas duraron tan solo un día.

Ana, esperanzada, invita al resto de la población a vacunarse: “Desde el inicio estaba segura de que en caso de poder hacerlo no dudaría, después de mi experiencia la recomiendo más que a nada, es un paso para alcanzar la normalidad y vivir sin miedo”

"LA CHARLA DEL COLEGIO DE MÉDICOS ME DIO CONFIANZA EN LA VACUNA"

Cristina tiene 50 años y es especialista en cirugía maxilofacial en la sanidad privada. Aunque asegura que tuvo que insistir mucho, le pusieron una vacuna sobrante de Pfizer en Son Dureta. Le administraron la primera dosis el 24 de febrero y la segunda el 17 de marzo. El único síntoma que sintió tras ambas inyecciones fue dolor de brazo.

Al ser médico maxilofacial está constantemente en contacto con bocas, así que estaba muy expuesta al riesgo. Sin embargo, al trabajar en sanidad privada, asegura que tuvo que llamar e insistir para poder acceder a la vacuna y finalmente le llamaron de Son Dureta para administrarle una sobrante del día.

La posición de Cristina ha variado mucho: “Personalmente, no pensaba vacunarme , pero el Colegio de Médicos dio una charla donde explicó el procedimiento que se había llevado, la diferencia entre vacunas y datos sobre ellas. Esto me dio confianza. Además conozco a gente que se había vacunado en ese momento y estaban bien. Así que decidí hacerlo”. Después de esta experiencia, recomienda al resto de la población hacerlo.

"PLANTÉATELO BIEN, INVESTIGA CON INFORMACIÓN CONTRASTADA"

Lucía tiene 25 años y es maestra de educación infantil en una 'escoleta' privada en Santa Ponça. Se vacunó el pasado 1 de marzo con la dosis de AstraZeneca, tras una vacunación en masa a todos los profesionales de la educación.

Según cuenta, se le indicó que acceder a ello no era obligatorio, pero que los maestros que no aceptaran recibir la dosis estarían apuntados en una lista. El mismo día que se vacunó, por la noche, tuvo escalofríos, cambios de temperatura e insomnio. Los efectos secundarios le duraron más de dos días y fueron fuertes, por lo que tuvo que faltar a su puesto de trabajo.

Desde el sindicato de AMPA, solicitaron que a los profesores tras la vacuna se les concediera tres días a disposición, sin que hubiera ningún tipo de penalización. Esto, ya que la mayoría estaba presentando efectos secundarios fuertes que les incapacitaba.

De todas formas, Lucía explica que nunca ha estado en contra de la vacuna. De hecho, asegura que ella está constantemente en contacto directo con niños que por su edad no llevan mascarilla y eso la ha animado a vacunarse. Además, en la escoleta en la que trabaja han habido casos de familiares cercanos de alumnos con coronavirus que incluso han fallecido. "Es necesario hacerlo", dice la maestra.

A pesar de no haber variado su posición en cuanto a vacunarse, al preguntarle sobre qué recomienda al resto de la población, responde: "Prefiero no tener ni voz ni voto con respecto al resto de personas. Si no tienes patologías previas, cuentas con un estado de salud bueno y eres joven, investiga y documéntate bien, no por experiencias externas. En mi caso la vacunación se ha parado, no me administrarán la segunda vacuna y tampoco recibiré seguimiento médico a menos que tenga algún síntoma grave", lamenta.

"TENÍA DUDAS, PERO ME INFORMÉ Y DECIDÍ HACERLO"

Miguel tiene 56 años y es médico especialista en UCI en el Hospital de Inca. Le administraron la primera dosis de Moderna a mediados de febrero, y la segunda el 24 del mismo mes. La primera vez que le inocularon sintió únicamente dolor en el brazo, sin embargo en la segunda a ese dolor se le sumaron escalofríos durante varios días.

"Al principio tenía dudas, ya que las vacunas de ARN nunca se habían puesto y no se habían publicado todos los datos de las investigaciones detrás de estas. Tras informarme y escuchar una charla sobre la realización de éstas y la seguridad que había, decidí hacerlo”, explica Miguel, que también recomienda la vacuna. Ha asegurado que esta inyección "es como el resto" y que es lo mejor para acabar con una enfermedad infecciosa.

La vacuna ha generado controversia debido a la rapidez con la que se ha desarrollado. Pese a ser la única forma de volver a la normalidad, como dice Ana, la desconfianza que genera entre los ciudadanos todavía es un problema. Sin embargo, a pesar de que las encuestas indican que la población se muestra recelosa frente a las vacunas, parece que los crédulos y escépticos también acceden a vacunarse.

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