Mallorca se tiñe de azul por el Día Mundial del Autismo

Irene R Aguado | 02/04/2021

Corazones, piezas de puzzle, prendas de ropa y pañuelos azules cuelgan este viernes en los balcones de Mallorca por el Día Mundial del Autismo. Las ambulancias y muchos vehículos también lucen elementos azules, así como las redes sociales, que se han llenado de apoyo a las personas con trastorno del espectro del autismo (TEA). Algunos ayuntamientos de la isla incluso iluminarán sus edificios de color azul.

La iniciativa ha partido de un grupo de padres de niños con autismo, que han decidido reivindicar que las personas con TEA deben tener las mismas oportunidades para expresar su potencial, tanto en el ámbito de la educación como en el mundo laboral, gracias a entornos accesibles y apoyos adecuados.

Fina, la madre de un pequeño con autismo, encabeza la iniciativa y lleva la portavocía del proyecto que pretende conseguir concienciación acerca de este trastorno en Mallorca. Para que la gente se anime a decorar sus balcones de azul, han creado un hashtag, #concienciacióntea, que anima a compartir una foto en redes sociales de las ventanas y terrazas decoradas.

En redes sociales también se puede encontrar el vídeo que ha creado Fina, junto al grupo de padres, para poner en relieve la realidad de estos niños, que manifiestan sus emociones y estados de ánimo de forma distinta a los demás.

Fina pone énfasis en que el TEA no es una enfermedad, sino un trastorno del desarrollo: "Se nace con autismo y se muere con autismo. No hay cura", explica. El espectro es tan amplio que los síntomas varían en cada persona. En algunos casos extremos, el niño puede llegar a ser incapaz de comunicarse, y mostrar dificultades para jugar y relacionarse con los de su edad. En otros casos, en cambio, puede que ni siquiera se noten los síntomas, y el trastorno pase desapercibido hasta la edad adulta.

Según explica Fina, a pesar de que los síntomas varíen, todas las personas con TEA tienen algo en común: la dificultad para la interacción y la comunicación social. En cualquier caso, sus necesidades especiales requieren ser atendidas en la mayoría de ámbitos de la sociedad, lo que necesita trabajo de concienciación y visibilización.

Para explicar lo que supone el TEA en la vida cotidiana, y en concreto en los niños, Fina habla a menudo de su hijo. Por ejemplo, en la cola del supermercado. El hijo de Fina tiene dificultad para entender por qué tiene que estar parado sin hacer nada mientras espera la cola, se impacienta y se sobrecarga sensorialmente.

Los estímulos, luces y ruidos suponen demasiado para él, lo que puede provocar que el pequeño sufra y empiece a tener comportamientos particulares, como saltar, corretear o aletear, para dar salida a la sobrecarga de energía que recibe. La realidad es que Fina sufre cada vez que su hijo vive situaciones tan básicas como permanecer en la sala de espera de un hospital.

Acerca de la ley Celaá, Fina cree que en el fondo, el objetivo es cerrar los colegios de educación especial. Y en realidad, eso no le parecería mal si los colegios ordinarios estuvieran bien adaptados a los niños con necesidades especiales, pero según asegura, no lo están. "Hay que trabajar mucho para llegar a ese punto: aulas adaptadas, profesionales especializados, material adecuado... es mucho trabajo, habría que cambiar tantas cosas que es una locura", explica. "Y cuando una familia se plantea que ese no es el lugar de su hijo, debería existir esa otra alternativa".

Con todo, Fina lamenta que "mucha gente cree que el autismo es en las películas, pero no es verdad". Que todos conozcan lo que implica y sepan adaptarse a las personas con autismo requiere trabajo de visibilización y concienciación, uno de los objetivos del Día Mundial del Autismo.

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