Descubren que las células T asesinas también se preparan en el bazo durante la gripe

EP | 10/09/2021

Imagen de superresolución de un grupo de células T asesinas (verde y rojo) que rodean una célula cancerosa (azul, centro). - NATIONAL INSTITUTES OF HEALTH

Una nueva investigación ha descubierto que las células T 'asesinas' se preparan en el bazo durante la infección por gripe, un hallazgo que pone en entredicho el paradigma de que el llamado cebado o preparación de estas células durante las infecciones pulmonares sólo tiene lugar en los ganglios linfáticos de drenaje, por lo que los científicos creen que será clave para desarrollar vacunas y terapias más eficaces contra los problemas respiratorios.

Las células T CD8+ -conocidas como células T asesinas por ser las asesinas del sistema inmunitario, una vez preparadas, buscan y destruyen otras células infectadas con virus o células cancerosas. El cebado implica a las células dendríticas, centinelas del sistema inmunitario. En una infección de gripe en los pulmones, por ejemplo, las células dendríticas migratorias de los pulmones capturan un trozo del antígeno viral y luego migran fuera del pulmón al lugar donde residen las células T ingenuas, para presentar ese antígeno a las células T CD8+. Esto prepara a las células T para que sepan a qué células atacar.

Durante mucho tiempo se pensó que el lugar de la preparación en la gripe se limitaba a un único lugar anatómico: los ganglios linfáticos mediastínicos que drenan el pulmón y se encuentran entre los pulmones y la columna vertebral. Este paradigma centrado en los ganglios linfáticos ha sido cuestionado ahora en un artículo publicado en la revista 'Science Immunology'.

Investigadores dirigidos por el doctor André Ballesteros-Tato, profesor asociado de la División de Inmunología Clínica y Reumatología del Departamento de Medicina de la Universidad de Alabama, en Estados Unidos, han hallado un lugar adicional inadvertido para el cebado de las células T CD8+: el bazo.

Según resaltan, esto es sorprendente porque no existe una conexión de vasculatura linfática entre los pulmones y el bazo, e importante, explica Ballesteros-Tato, porque las células T CD8+ cebadas allí son transcripcionalmente distintas y se destinan a un destino alternativo en comparación con las células T de los ganglios linfáticos. Las células T CD8+ cebadas en los ganglios linfáticos están preparadas para convertirse en células T efectoras que volverán a los pulmones para combatir la infección.

Sin embargo, las células cebadas en el bazo generan precursores con una mayor capacidad de diferenciarse en células T de memoria de larga duración, similares a las células madre. Estas células de memoria son capaces de responder rápidamente a una futura infección por el virus de la gripe, proporcionando así una inmunidad protectora duradera.

"Demostramos que las células T CD8+, al responder al mismo antígeno en diferentes localizaciones anatómicas, dan lugar a células con capacidades funcionales distintas --apunta Ballesteros-Tato--, proporcionando así un nuevo 'modelo anatómico' sobre cómo se genera la diversidad de células T tras la infección".

"Nuestros resultados demuestran la existencia de una vía de tráfico de células dendríticas que conecta el pulmón con la circulación sanguínea e identifican el bazo como lugar principal para el cebado de los precursores de células T de memoria de larga duración --añade--. Estos datos serán fundamentales para el desarrollo de estrategias terapéuticas y de vacunación más eficaces frente a los desafíos respiratorios".

Los investigadores de la UAB, utilizando un modelo de infección por el virus de la gripe en ratones, descubrieron que el cebado en el bazo lo realizaba una fracción de las células dendríticas pulmonares migratorias que salen del ganglio linfático, entran en el torrente sanguíneo y se dirigen al bazo. Además de las diferencias transcripcionales de las células T cebadas en el bazo, los experimentos de mapeo del destino demostraron que las células T CD8+ cebadas en el bazo eran de larga duración y contribuían sustancialmente al conjunto de células de memoria de larga duración, en comparación con las células T CD8+ cebadas en los ganglios linfáticos del mediastino.

Ballesteros-Tato y sus colegas demostraron además que 45 días después de la infección, cuando las células T CD8+ cebadas en el bazo y las células T CD8+ cebadas en los ganglios linfáticos eran fenotípicamente indistinguibles, las células T cebadas en el bazo tenían una capacidad superior para responder a una nueva infección por el virus de la gripe y expandirse en una población de células T efectoras que combatían la infección.

Entre los resultados experimentales que respaldan su nuevo paradigma, los investigadores descubrieron que, cuando las células dendríticas no podían migrar fuera del pulmón, o cuando se inhibía la salida de los ganglios linfáticos, las células dendríticas que portaban antígenos derivados del pulmón no se acumulaban en el bazo, impidiendo así el cebado de las células T esplénicas.

Pero, ¿cómo llegan las células dendríticas migratorias pulmonares desde los ganglios linfáticos al bazo? "Ni los ganglios linfáticos del mediastino ni los pulmones están conectados directamente con el bazo por la vasculatura linfática --apunta Ballesteros-Tato--. Por tanto, la única vía posible para que las células dendríticas migratorias accedan al bazo desde los ganglios linfáticos mediastínicos es a través del conducto torácico, que canaliza la linfa eferente de vuelta a la circulación sanguínea".

Ballesteros-Tato señala que la mayor parte de los conocimientos sobre las células T CD8+ de tipo madre proceden de trabajos en modelos tumorales o de infecciones víricas sistémicas crónicas. "Hasta la fecha --añade-- no se han realizado estudios que aborden la cuestión de cómo se generan estas células en el contexto de las infecciones víricas respiratorias".

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