La verdad sobre el pelo de Megan Markle

EP | 05/03/2021

Meghan, Duchess of Sussex arrives at Canada House on January 07, 2020 in London, England. (Photo by Chris Jackson/Getty Images) - CHRIS JACKSON

El pelo de las mujeres importa y mucho, ya que nos solo expresa nuestra identidad, sino que también dice mucho de si encajamos o no dentro de unos cánones de belleza que, aunque cada vez menos, casi siempre son excluyentes, dejando ciertos prototipos de mujeres fuera.

El pelo de las mujeres negras en Estados Unidos - como también en muchos otros países del mundo - es una marca más como lo es el color de la piel, que las aleja no solo de unos modelos estéticos, también de muchas otras posibilidades. Por eso, muchas de ellas recurren a pelucas y extensiones que hacen posible poder lucir una melena caucásica más acorde al modelo "imperante" en la sociedad.

El pelo de las mujeres negras es muy rizado

Parece una obviedad, pero no lo es. Su rizo crece hacia arriba fruto de su propia ondulación, por este motivo parece que no crece al hacerlo como enroscado. "El pelo africano es difícil de alisar y precisa de unos conocimientos específicos que entiendan sus características y los cuidados que necesitan, distintos al de las melenas del resto del mundo. Para alisarlo hay que recurrir a productos muy agresivos que sí consiguen estirarlo, pero queda sin flexibilidad, rígido. Por eso, para conseguir el acabado deseado, se recurre a pelucas o extensiones", indica Rafael Bueno, peluquero de Málaga.

Cánones de belleza poco inclusivos

No encajar con algunos estereotipos de belleza es mucho más que una cuestión estética, también es política. Y en estos casos en los que las razones son étnicas pueden afectar a la identidad personal, a la propia aceptación, aunque a eso se le añade que pueden ser un impedimento de ascenso social.

"La mayoría de las mujeres negras en Estados Unidos ocultan su pelo natural para no sentirse discriminadas en el trabajo. Llevarlo al natural puede suponer en una entrevista de trabajo no ser seleccionada, también ser despedida, en algunos estados hay leyes al respecto, porque al pelo africano se le atribuyen valores como que es difícil y poco profesional. Por eso Michelle Obama lo llevaba liso durante los ocho años del mandato presidencial de su marido y empezó a llevarlo natural cuando abandonó la Casa Blanca. La discriminación llega a todas las esferas, incluso en mujeres referentes", explica M.ª José Llata desde Santa Cruz de Bezana (Cantabria).

El negocio del pelo afroamericano

La opción que consigue emular el pelo de las mujeres blancas o europeas son las extensiones, específicas para el pelo africano por sus características, aunque también es la posibilidad más cara. Un elemento más de discriminación que enriquece a una industria cosmética que mueve millones de dólares.

"Las extensiones que llevan las mujeres negras, y aquí incluimos a todas, sea cual sea su procedencia, son carísimas, primero de todo, porque son de pelo liso negro natural, en su mayoría procedente de mujeres de la India. Para aplicarlas, se trenza el propio pelo y se cubre con una redecilla. A partir de aquí se comienzan a coser las extensiones, una tarea que ocupa mucho tiempo. Este servicio tiene un coste aproximado de 1000 dólares al mes que muchas mujeres asumen para no perder el trabajo, para no sentirse discriminadas, así como para sentirse guapas", afirma Raquel Saiz desde Torrelavega (Cantabria).

La importancia de reivindicar lo que una es

Los modelos de belleza son construcciones culturales que en el momento en son excluyentes y causan dolor deben ser modificados. Sin embargo, a veces la discriminación está tan arraigada que se encuentra en el que mira como en el que es mirado.

"Mujeres como Kamala Harris o Meghan Markle poseen una gran relevancia social, así como poder de influencia, pero no lo utilizan con el cabello, ocultan su pelo afro tras extensiones o pelucas, demostrando así su necesidad de encajar en la imagen que se tiene de quien está en el poder. Y en el fondo pierden la ocasión de reivindicar la verdadera belleza, la del ser y no la del aparentar. Jugar con la imagen me parece muy saludable, pero aquí estamos hablando de disimular tus orígenes", asegura M.ª José Llata.

Sentimiento general

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