Evelina Cabrera: “Muchas veces la igualdad se queda en una foto, un posteo y poco compromiso”

Alba González | 21/11/2021

Evelina Cabrera
Evelina Cabrera
La trayectoria de Evelina pasa por haber sido jugadora, entrenadora y una de las activistas por la igualdad más importantes del mundo
Evelina ha participado en la Asamblea ante la ONU
Evelina Cabrera ha sido la primera mujer en convertirse en auxiliar técnico de un equipo de fútbol masculino mexicano.
Evelina llegó a Palma por primera vez hace cinco años como madrina del primer aniversario de Fútbol Para la Igualdad.
Es la fundadora y actual presidenta de la Asociación Femenina de Fútbol Argentino
Evelina Cabrera junto a Taty Ferrer, presidenta de Fútbol Para la Igualdad, en la gala de Mundo Deportivo.
Carlos Simarro, alcalde de Sóller, recibió a Evelina en el Ayuntamiento

Ella lo sabe mejor que nadie. Pero no precisamente porque posturee, aunque la siguen más de 350.000 personas de todo el mundo y es una de las cien mujeres más influyentes del planeta, según la BBC. Evelina Cabrera es todo lo contrario a la imagen que puede dar a través de una fotografía. O más que la imagen que transmite ella, lo que la sociedad en masa está acostumbrada a pensar cuando ve la foto de una mujer bella, independiente y fuerte. De origen humilde y viviendo en su adolescencia sin otro techo que la calle, Evelina se ha forjado a sí misma a través de los valores que promueve utilizando el fútbol como su mayor pasión y herramienta. Ex jugadora, entrenadora del deporte rey y fundadora de la Asociación Femenina de Fútbol Argentino va por su tercer libro y ha pasado los últimos días en Mallorca compartiendo lo que mejor se le da: ser ella misma y transmitir los valores de igualdad de género y oportunidades en los que se apoya para seguir siéndolo.

¿Cuál es tu relación con Mallorca?

Se inició hace cinco años con la asociación mallorquina Fútbol Para la Igualdad. Me llamó la atención su manera de fomentar el fútbol femenino, la importancia de educar a la infancia en valores y ese punto social que acabó traspasando el fútbol para realizar tanto acciones deportivas como intervenciones en los barrios que más lo necesitan; son valores que comparto. Fui invitada al primer aniversario y acabé siendo madrina de la hija de la presidenta de la entidad, Taty Ferrer, imagina si fue especial.

Esta vez has tenido oportunidad de ofrecer una charla en diversos colegios de Sóller, ¿cómo ha sido la experiencia?

Si te digo la verdad tenía mucho miedo. Era para adolescentes, es una edad complicada y no sabía que me iba a encontrar o como iban a reaccionar. No sé si iban a pensar… ¿pero qué me va a contar a mí esta mujer? Pero luego al compartirles mis vivencias, mi historia, vi su empatía, algunos habían vivido cosas parecidas, otros eran muy diferentes con realidades distintas; un colegio más conservador, otro más moderno; pero de lo que sí me di cuenta es de que, a pesar de ser diferentes, los jóvenes comparten las mismas emociones.

“Entonces les pregunté: ¿pero por qué? ¿qué hago yo para qué quieran una foto conmigo? Se me quedaron mirando y dijeron: “Es una influencer del fútbol”

¿Cómo ves su interés por la desigualdad? ¿Lo tienen?

Creo que las redes sociales han puesto en jaque muchas cosas. Uno está ahí hablando de un montón de cosas, cree que pueden sentir empatía y luego resulta que se están fijando en el número de seguidores que tienes. Esa acaba siendo la validez de tu palabra en la época en la que vivimos. Es una doble vara de medir, hay que adaptarse a esta era y actualizarse para poder utilizar las redes como herramienta. Mira, hace unos años, estando en una provincia argentina, un grupo de chiquitas de un colegio al que había ido comenzaron a seguirme y a pedirme unas fotografías. Entonces les pregunté: ¿pero por qué? ¿qué hago yo para qué quieran una foto conmigo? Se me quedaron mirando y dijeron: “Es una influencer del fútbol”. Me sentí medio mal, fue duro, me sentí mal porque tenía otro concepto de las redes pero aprendí que, además de ser lo que son, también son un medio para comunicar y fomentar lo que uno quiere. Los chicos se ven influenciados por lo que ven y es importante que lo usemos para destacar los valores que hay que conservar.

¿Qué crees que les impactó de tu historia?

Les sorprendió el hecho de que hubiera llegado a ciertos espacios, por ejemplo como entrenadora, porque son lugares en los que creen que sólo pueden acceder los hombres. No ven un panorama más amplio, no tienen conciencia de que hay muchas mujeres en el deporte pero simplemente es porque no las pueden ver. Creo que se han dado cuenta de que hay otras realidades, otras cosas, no lo habían descubierto pero lo tenían ahí. Han podido ver la referencia de una mujer sin recursos que ha llegado a ciertos lugares y comprobar que sólo depende de la actitud y de las ganas.

¿Se les educa en igualdad?

No siempre. Todavía hay mucha desigualdad. La hay porque la igualdad muchas veces solo es una foto, un posteo y poco compromiso. Los que dicen que van a hacer cosas, las hacen por lo que pueden recibir pero no por convicción. No se da la posibilidad de ver mujeres líderes en ciertos espacios y claro, ya lo dice la frase, no puedes ser lo que no puedes ver, no les dejan tomar referencias y no pueden decir “yo aspiro a ser así”. Hay mucha diferencia entre aceptar que las mujeres practiquen deporte a que participen en la toma de decisiones y ahí ves la cantidad de hombres respecto a la de mujeres y te das cuenta de que hay que trabajarlo.

¿Es en el fútbol donde hay más desigualdad de género?

Yo creo que existe en todo, pero en el fútbol se nota más. Es el deporte más popular pero, a la vez, es el reflejo de la sociedad. Lo que pasa dentro de un campo de fútbol es lo que está pasando fuera. Tenemos más oportunidades que antes, eso es cierto, pero son en base a las puertas que las mismas mujeres nos hemos abierto porque nunca hemos tenido la posibilidad de que se generasen solas por nuestros méritos. Siempre hemos tenido que poner presión, desde nosotras hacia fuera. Estamos mejor que antes pero falta aún mucho trabajo.

“El mayor riesgo al que se enfrentan las niñas es que los espacios sigan manejados por personas arcaicas sin apertura mental que no van a incluirlas, a fomentar su presencia”

Una muestra del trabajo que queda por hacer es, por ejemplo, uno de tus últimos post en el que compartías la crítica a la que fuiste sometida por el vestido que llevaste como embajadora de la primera gala de fútbol femenino europeo Mundo Deportivo…

Sí, es muy gráfico. Me pasó que cuando recibí el reconocimiento empecé a recibir diversos mensajes por privado en Instagram en el que me comentaban mi mala elección del vestido para acudir a la gala, que no me quedaba bien, etc. No entendía nada. ¿Es que nadie veía el premio en mis manos? ¿Qué carajo importa el vestido que lleve? Lo había elegido yo misma y no era necesario recibir una opinión al respecto. Quise explicarlo en un post pero no porque quisiera una palmadita en la espalda, sólo me llamó la atención lo increíble de los comentarios, muchos además por parte de mujeres. No soy modelo, el vestido que lleve me tiene que gustar a mí y, además, no es importante, yo hago otras cosas; hay que trabajar en ese cambio de perspectiva.

En tu opinión, ¿cuál es el mayor peligro al que se enfrentan las niñas en la sociedad actual?

Yo creo que su mayor riesgo es que los espacios sigan manejados por personas arcaicas sin apertura mental que no van a incluirlas, a fomentar su presencia. Me parece que es la prioridad. No hay gente que invierta, que proyecte, que genere. Ellas van a crecer en base a lo que vean. Por suerte, ahora tienen más acceso. En Argentina, por ejemplo, algunos maestros han propuesto mis libros para estudiar o algún vídeo mío y para mí es un halago, un premio, me da la oportunidad de conectar con ellos; pero claro, es gracias a gente que se la juega y eso no pasa si en los cargos siguen los mismos de hace veinte años.

¿Y las mujeres adultas? ¿También sería su mayor peligro?

Es parecido. La pandemia nos ha perjudicado mucho, nos devolvió a las casas y allí volvimos a encargarnos de hacer todo y de hacer el doble. Las prioridades laborales nos han vuelto a dejar en último lugar. Ha sido un paso atrás. Si había un puesto libre, contrataban a un hombre antes, se han ocupado en rangos mayores y las mujeres, en este momento particular, hemos vuelto atrás. La pandemia nos ha desordenado social y económicamente pero en género nos ha atrasado. Ha retrasado nuestras propias elecciones.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

Estoy escribiendo mi tercer libro, que saldrá a finales de enero. Me fui del club en el que estaba en México y estoy viendo en qué institución o club podría ahora aportar algo. Mantengo también mi vínculo como fundadora de la Asociación Femenina de Fútbol Argentino pero es cierto que creo que es bueno parar un poco, dar un paso al costado para que otras mujeres puedan trabajar y desarrollarse, propongan nuevas ideas y cojan el mando de todo lo que se formó, casi sin querer, en ese momento. Estoy viendo hacia dónde apuntar ahora, estoy tranquila y creo que es bueno parar un poco.

¿Puedes contarnos algo del libro?

Aún no puedo hacer público el título pero habla de liderazgo femenino. Elegí la historia de seis mujeres que trabajan en diferentes ámbitos pero con mucho en común. A veces existen ciertas creencias erróneas sobre las mujeres, sobre cómo han llegado a estar donde están. La sociedad no conoce el trasfondo real de ese proceso. Por eso, elegí seis historias que nada tienen que ver una con la otra: la directiva de una multinacional, una mujer motor de un barrio, una mujer trans; son casuísticas muy diversas pero han atravesado muchos desafíos para llegar donde están. Su contexto social es diferente pero la pelea es la misma. Ver esos puntos en común nos hará sacar prejuicios de cómo llega una mujer al éxito.

¿Hay alguna frase motivacional que te guste especialmente o que te haya acompañado en los momentos más oscuros?

Una frase como tal no es pero sí tengo un pensamiento. Ya de niña pensaba siempre que cada día iba a ser mi último día. Algunos me dirán que estoy mal de la cabeza pero yo siempre vivo como si fuera la última vez. Eso me ha ayudado a hacer todo lo que tenía que hacer, lo que podía hacer, me ha aligerado de las cargas. Vivo el momento, hago todo lo que se pueda. Quizá si hubiera pensado fríamente alguna de las cosas que he hecho, no las hubiera visto viables pero al hacerlas se han convertido. No es algo que piense racionalmente, creo que siempre llevo dentro de mí ese concepto de vivir mi último día. Hay que hacerlo hoy y ya.

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Comentarios

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  • En serio? - Noviembre 21, 2021 a las 11:43
    Con la que está cayendo y la que se nos viene encima y seguiis con las gilipolleces de mierda? A ver, ILUMINADOS, cuando esté 3000€ el MW/h (como en reino unido) o tengais que pagar la compra con billetes de 500 por la inflación, o no podáis llenar el depósito porque NO HAY COMBUSTIBLE, seremos todos igual de pobres????????? ESA es la unica igualdad que buscáis con tanto chiringuito de "igualdad" de las narices, ladrones!!! O es la igualdad de tener todos una cartillita con 3 o 4 sellos y el que no, marcado como en el holocausto?

    P.S.
    El futbol? Te refieres bonita, al mismo futbol que sale en las notícias porque LOS PADRES de los chavales se pelean en pleno partido? En serio? En qué mundo viviis? Hasta que no se pase hambre haremos como si nada?Responder 1
  • Pep - Noviembre 21, 2021 a las 10:14
    No es por discriminación, pero el nivel futbolístico masculino es muchísimo más alto que el femenino, por eso cobran más ( que me parece una burrada los sueldos), lo mismo pasa en el tenis, se pide una igualdad cuando en realidad no la hay ni la puede ser.
    Yo creo que lo único que falta en esto es el respeto, si todos nos respetamos como somos cada uno en su género todo lo demás sobra.Responder 1
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