Claves para cuidar la salud renal en verano

EP | 29/07/2021

Beber agua, evitar los alimentos procesados, no fumar y hacer ejercicio son algunas de las claves aportadas por la Sociedad Española de Nefrología (SEN) para fomentar la salud renal y el cuidado de los riñones durante el verano, para así concienciar a los ciudadanos de la importancia de prevenir la llegada de posibles problemas renales.

Llevar una dieta no adecuada y no saludable, el abuso de bebidas azucaradas, no realizar una buena hidratación ante las altas temperaturas, y confundir descanso con inactividad, son algunos de los grandes peligros para el riñón durante el verano y las vacaciones, según han destacado los nefrólogos.

La sociedad científica ofrece estos consejos dentro de la iniciativa '#CódigoRiñón', un programa que precisamente busca sensibilizar a la sociedad de la importancia que tiene para su salud y calidad de vida cuidar de los riñones, como mejor herramienta preventiva de las enfermedades renales desde la infancia.

El objetivo último de este tipo de actuaciones es potenciar la prevención en la salud renal y en la salud en general, y hacerlo desde las edades más tempranas, cambiando los hábitos de vida que son poco saludables por una vida más sana, de manera que se puedan anticipar a los problemas y necesidades de las personas y contribuir a mejorar su calidad de vida y bienestar.

Además, ante el escenario de la COVID-19, los nefrólogos han destacado la importancia de la vacunación y de seguir las recomendaciones y medidas de higiene y seguridad de las autoridades sanitarias para prevenir y evitar posibles nuevos contagios del virus, ya que el riñón es uno de los órganos que más se ha visto afectado por la nueva enfermedad.

De hecho, gran parte de los pacientes infectados han tenido un "importante deterioro" de su función renal, causando un fracaso renal agudo, y por tanto, la necesidad de que el paciente tenga que someterse a un tratamiento sustitutivo de diálisis o trasplante para poder realizar la tarea que hacen sus riñones.

Además, los pacientes con enfermedad renal crónica en diálisis y trasplantados renales han sido uno de los colectivos a los que infección del virus está afectando con unos índices de contagio y mortalidad más altos que la población general.

De hecho, la mortalidad por Covid-19 en los pacientes renales es de 3 a 4 veces mayor en comparación con la población general, y de 1,5-2 veces mayor en comparación con otros grupos de riesgo. Además, los pacientes en programa de diálisis hospitalaria o en centro de diálisis, presentan un mayor riesgo de contagio dado que precisan acudir un mínimo de tres veces por semana para las sesiones de hemodiálisis, realizando además sus desplazamientos a las sesiones en la mayoría de ocasiones a través de transporte comunitario.

En España, la tasa de contagio de los pacientes en Tratamiento Renal Sustitutivo (es decir, en diálisis o con un trasplante de riñón) ha alcanzado un índice del 5 por ciento (más alto que la población en general), y una tasa de mortalidad superior al 25 por ciento del total de pacientes en TRS contagiados, que, en el caso de los pacientes en hemodiálisis, los más afectados, asciende aún más hasta llegar al 30 por ciento, según los datos recopilados en el 'Registro COVID-19' de la SEN.

"No podemos bajar la guardia en estos momentos en los que está habiendo un repunte de brotes de COVID-19, y por ello, además de la vacunación, hay que seguir realizando las medidas más efectivas para evitar que nuestra salud en general, y nuestra salud renal en particular se vean afectadas, como el uso de las mascarillas, la higiene de manos, la distancia de seguridad, etc. Si seguimos realizando estas medidas, estaremos protegiendo nuestros riñones", ha dicho la presidenta de la SEN, Patricia de Sequera.

A medida que la función renal disminuye, el riesgo de desarrollar daño y enfermedad vascular aumenta, hasta tal punto que la causa más frecuente de mortalidad en los pacientes renales son los problemas cardiovasculares. De igual modo, la presencia de factores de riesgo cardiovascular y el desarrollo de daño vascular también supone un grave problema, al triplicar el riesgo de enfermedad renal.

Los malos hábitos alimenticios como la alta ingesta de sal son perjudiciales para el corazón y el riñón, y en general, muchas de las recomendaciones para la salud de ambos órganos son similares, de manera que puede decirse que lo que es malo para el corazón también lo es para el riñón y viceversa.

Es por ello, por lo que los nefrólogos sugieren aprovechar el descanso y la mayor disponibilidad de tiempo precisamente para planificar mejor las comidas, llevar una dieta más saludable y baja en sal, menos aditivos ricos en fosfato, y hacer mucho más ejercicio, lo que redunda en el beneficio de nuestra salud y bienestar y la prevención de patologías relacionadas con el riñón y el corazón.

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