Uno de los agentes que rescató a un agresor colgado de una cornisa en Palma: "temimos caer el vacío"

Redacción | 04/05/2020

Uno de los agentes de la Policía Nacional que ayudó a detener en un edificio 'okupado' de Palma, el pasado 30 de abril, a un supuesto agresor que intentó huir de ellos colgándose de la cornisa, ha relatado los pormenores del episodio y cómo, en un momento dado, el hombre llegó a agarrarle de tal forma que ambos corrieron el riesgo de "caer al vacío".

Los efectivos se desplazaron hasta el inmueble, en la zona de Arxiduc, tras recibir una llamada que alertaba de que que se estaba produciendo una agresión entre varias personas y que una de ellas portaba un cuchillo.

El agente, acompañado por otros dos policías que intervinieron en la actuación, ha recordado que, a su llegada, constataron que el edificio se encontraba "en bastante mal estado" y que varias personas se encontraban heridas. "Nos dijeron que el agresor se había dirigido a la azotea. No se veía nada, así que solicitamos el apoyo de un escudo para entrar y linterna para tener una mayor visibilidad".

Tal y como ha narrado, una vez en la azotea y tras comprobar que no había nadie, "pensé por un momento que podía haber escapado por un tejado aledaño a la finca". Sin embargo, fue al asomarse por uno de los muros cuando se percató de que el presunto agresor se encontraba colgado de la cornisa. Era un cuarta planta y había una gran altura.

"Automáticamente le agarré, pero en todo momento se intentaba zafar de mí. A la derecha teníamos la caída al vacío mientras que a la izquierda había una segunda finca donde la caída era más pequeña, de unos 5 metros", ha precisado. Otro compañero le ayudaba.

Según su relato de los hechos, escuchó por detrás que solicitaban el apoyo de los Bomberos. "Pero mi compañero y yo sabíamos que no había tiempo para esperarles porque las fuerzas no nos darían para aguantarle", recuerda.

Ante tal situación, los dos agentes intentaron orientar al hombre hacia donde había menos altura. El policía reconoce que hubo un instante en el que pensaron que se encontraban "en peligro, con medio cuerpo sacado hacia fuera. Había un muro muy pequeño en mal estado y temíamos que pudiera ceder y caer todos al vacío".

Tal era el trance al que debían hacer frente que "agradecimos la ayuda de un compañero que nos agarraba por detrás. Ya casi sin fuerzas tiramos al hombre hacia arriba. Entre un compañero y yo le subimos unos centímetros, los suficientes como para que el tercer compañero lo pudiera agarrar por la cintura y entre los tres pegar un tirón fuerte y salvarle".

Fue el desenlace de una hazaña cuyo colofón se produjo cuando los agentes pudieron colocar los grilletes al supuesto agresor. "El hombre se resistía al arresto. Tuvimos que reducirle y contenerle los brazos para poder detenerle. Al final salió todo de la mejor forma posible", sentencia el policía nacional.

Los afectados por la presunta agresión explicaron a los efectivos que el hombre había llegado al edificio muy alterado porque le habían robado su teléfono móvil. Después les agredió. A uno de ellos, al parecer, le habían cortado con unas tijeras. Le habían visto, además, esgrimiendo un destornillador.

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