Un testigo confiesa cómo sucumbió a las presiones de Penalva y Subirán: "me pusieron un auto de prisión delante"

Esther Ballesteros | 17/06/2020

El juez Manuel Penalva y el fiscal Miguel Ángel Subirán.

Un testigo del caso Cursach ha confesado este miércoles que, en la declaración que prestó en su día ante el juez Manuel Penalva y el fiscal Miguel Ángel Subirán, respondió en la línea de lo investigado por estos después de que ambos pusieran sobre la mesa el auto de prisión con el que, ha asegurado, le amenazaron si no contestaba de forma afirmativa a sus preguntas.

El declarante ha sido interrogado en el marco de la causa con la que el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB) busca esclarecer si ambos juristas se valieron de prácticas presuntamente ilícitas con el objetivo de apuntalar sus acusaciones, para lo cual, según las pesquisas, habrían instrumentalizado y coaccionado a numerosos testigos a fin de obtener falsas pruebas inculpatorias.

Al respecto también han sido interpelados tres agentes de Blanqueo de la Policía Nacional, quienes han apuntado a la "obsesión" de Penalva, Subirán y varios de sus compañeros del grupo policial -todos ellos bajo investigación- por incriminar al empresario del ocio Bartolomé Cursach en una trama de favores y extorsión, valiéndose para ello de testigos de "nula credibilidad", según han manifestado.

Sobre todo, han hecho hincapié en la escasa fiabilidad del testigo protegido número 29, sobre quien la Policía Nacional se pronunció en un reciente oficio. En el documento, los inspectores se referían a él como "una persona taimada, inteligente, que fabrica pruebas con una preparación que raya lo profesional" y que no tuvo "ningún reparo en atribuir hechos delictivos a cualquier persona inocente".

Por su parte, el testigo que ha manifestado haber sucumbido a las presiones de Penalva y Subirán ha recordado que, en su comparecencia ante ambos, se limitó a decir que "sí" a las cuestiones que le formulaba el fiscal en torno a las manifestaciones que un testigo protegido del caso había efectuado sobre él. Y es que, según éste, el encargado del establecimiento regentaba el local de forma encubierta ya que su verdadero propietario sería un policía local investigado en el caso Cursach.

El testigo ha justificado que si cedió ante Penalva y Subirán fue por las formas con las que le conminaron a responder. De hecho, según han señalado fuentes de la causa a Crónica Balear, los antiguos investigadores del caso llegaron a espetarle que si esa noche quería cenar con su hija ya sabía "lo que tenía que hacer".

Ante el TSJIB están desfilando desde ayer numerosos testigos que aseguran sentirse perjudicados por el modo en que ambos juristas instruyeron las distintas líneas de investigación del caso Cursach.

Entre ellos ha comparecido el exdiputado y exconcejal del PP en el Ayuntamiento de Palma Álvaro Gijón, quien se ha ratificado este miércoles en la declaración que el pasado mes de octubre prestó en dependencias de la Policía Nacional, apuntando a la “obsesión” que tenían los antiguos investigadores del caso ORA -ya archivado- por inculparle en la causa.

En su interrogatorio, Gijón ha apuntado a las numerosas “falsedades” que dirigieron contra él por un presunto amaño en la adjudicación del control de la ordenanza reguladora de aparcamientos (ORA). Unos hechos que, finalmente, no quedaron demostrados, lo que llevó, el pasado mes de enero, a dar carpetazo a la causa.

Durante su comparecencia, el exedil ha hecho hincapié en el daño personal que le provocaron las anteriores investigaciones, principalmente cuando sus padres y su hermano fueron detenidos, en junio de 2017, en el marco de las mismas pesquisas.

Precisamente, su padre y su hermano han acudido a declarar esta mañana al TSJIB, donde han asegurado sentirse aún muy afectados por lo sucedido durante la instrucción del caso ORA y, sobre todo, por su detención, que han considerado manifiestamente desproporcionada.

Del mismo modo, el exjefe de la Patrulla Verde de Palma, Gabriel Torres, ha recriminado que Penalva y Subirán rechazaran llevar a cabo investigaciones que pudieran echar por tierra sus tesis y sí, en cambio, encaminasen las pesquisas a buscar la culpabilidad de Torres y de los demás investigados. “Esto ya no es ignorancia, sino ignorancia dolosa”, ha llegado a manifestar.

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