Tamara Falcó desvela algo que no le gusta nada hacer y que nunca imaginaríamos

Redacción | 08/10/2020

EP

Tamara Falcó se ha convertido, en apenas unas semanas, en una de las colaboradoras estrella de "El Hormiguero". La hija de Isabel Preysler se siente cada vez más cómoda con Pablo Motos y nos está regalando muy buenos momentos gracias a sus inesperadas confesiones que, con naturalidad, consiguen que la conozcamos un poquito mejor.

En el programa de este miércoles, y a colación de su posado para la revista "Hola" - hablando del marquesado de Griñón que le legó su padre, Carlos Falcó - Tamara ha hecho una revelación que nunca habríamos imaginado. Y es que, ni corta ni perezosa, ha confesado que, pese a llevar posando para los fotógrafos desde la cuna, es algo que no le gusta nada hacer y con lo que lo pasa "muy mal". "Lo paso fatal y los fotógrafos que están conmigo en ese momento también. No me estoy quieta y es un horror. Gesticulo mucho, me pongo nerviosa y no me gusta que m estén mirando. No se me da bien", ha admitido, en un alarde de sincerad que pone a la socialité, a la que siempre vemos segura e ideal ante el objetivo de las cámaras, a la altura del resto de los mortales. Es una cosa que le pasa incluso cuando se hace un selfie, "que también me cuesta mucho" y por ese motivo las chicas que le ayudan con las redes sociales también lo pasan fatal tardan en lanzar las cosas que publica.

Sin embargo, y al contrario que su dueña, Tamara ha asegurado que las que posan "muy bien" son sus perritas: "Les encantan las cámaras y me las piden mucho para campañas. Jacinta ha hecho una, y la otra que sale en la campaña es Ceine. Esta es de Mario, pero a veces se confunde y cree que yo soy su dueña. Viene a mi cuarto porque están mis otros dos perritos y hay más juerga, le encanta jugar".

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